Posteado por: belenmoreno | 18 septiembre 2011

Diego Martínez Barrio y Unión Republicana (Parte 1)

Durante los siguientes post analizaremos la figura del político andaluz Diego Martínez Barrio y su partido Unión Republicana, partido que formó parte de la coalición del Frente Popular vencedores de las elecciones generales de 1936.

   Haremos un recorrido por las diferentes etapas por las que atraviesa la política de Martínez Barrio, desde sus primeros años como mano derecha de Lerroux, su escisión del Partido Radical, la creación de Unión Republicana, la formación del Frente Popular y por último, la guerra y el gobierno en el exilio.

   También, veremos las similitudes y divergencias entre los programas de Unión Republicana y el Frente Popular.

   Este trabajo por tanto, representa una pequeña aproximación a la política española de la primera mitad del siglo XX.

Diego Martínez Bario - Foto: Arte e Historia

 BREVE APUNTE BIOGRÁFICO DE DIEGO MARTÍNEZ BARRIO

   Diego Martínez Barrio nació en Sevilla el 25 de noviembre de 1883. Su padre era albañil y su madre vendedora en el mercado. Según las propias palabras de Diego Martínez Barrio[1]:

Mi infancia no conoció otras alegrías que las inevitables de la edad, entreveradas con escaseces que, después de la muerte de mi madre, se convirtieron en miserias.

   Cuando contaba con tan solo once años su madre falleció y tiene que ponerse a trabajar como tipógrafo. Dedicará las noches a leer todos los libros y periódicos que llegaban a sus manos.

   Rápidamente se afilia al partido fundado por Alejandro Lerroux, Partido Republicano Radical y la Juventud Republicana de Sevilla. Durante su servicio militar, en el año 1907, pasó dos meses en el calabozo acusado de un delito de opinión por un artículo. Finalmente, el caso fue sobreseído.

   En 1908 entrar a formar parte de la masonería, iniciándose en la Logia La Fe de Sevilla. Durante varias décadas, tendría un papel destacado en la masonería española, llegando a erigirse como Gran Maestro del Gran Oriente Español.

   Con 17 años funda un semanario republicano llamado Trabajo. Ese mismo año, 1910, es elegido concejal por Sevilla. Con la ayuda del republicano Joaquín Maestro Amado funda otro semanario republicano que llevará el nombre de El Pueblo.

   En 1917 se presenta como candidato a diputado a Cortes por la circunscripción de Osuna-Marchena pero fue derrotado por el candidato conservador, el Marqués de Torrenueva. También en ese año contrae matrimonio civil con Carmen Basset, matrimonio del cual no nacerá descendencia, algo que de lo que el propio Martínez Barrio se lamentaría en el futuro.

   En 1920 fue elegido, nuevamente, concejal en Sevilla y vocal de la Comisión Organizadora de la Exposición Hispano-Americana de 1922. Fue elegido Presidente del Partido Republicano Autónomo de la provincia de Sevilla. En los años de la dictadura de Primo de Rivera lideró la oposición al régimen en Andalucía Occidental.

   Durante el año 1923 volvió a presentarse como diputado, esta vez por Sevilla, y aunque el resultado fue totalmente favorable para él, ni la Junta del Censo, ni el Tribunal Supremo quisieron reconocerlo, por lo que fue proclamado el candidato oficial, Juan Ignacio Luca de Tena, este, en un acto de honestidad, rechazó el acta. Desde ese momento, ambos se procesarán un gran respeto.

   En 1930 forma parte del Comité Central Revolucionario y firma el manifiesto del Pacto de San Sebastián. El Comité tiene que exiliarse un par de meses en París, ya que es perseguido. Estando allí en París, el 14 de abril de 1931, se instaura la II República española.

   Al día siguiente, el 15 de abril, regresa a España. Es nombrado Ministro de Comunicaciones. El 8 de octubre de 1933 es elegido para presidir el Gobierno que debía organizar las elecciones. En el gobierno de Lerroux fue Ministro de la Gobernación, pero finalmente, acabará abandonado el partido dirigido por el primero por las discrepancias surgidas a raíz de la política emprendida por Lerroux y sus pactos con la CEDA.

   Diego Martínez Barrio fundará su propio partido, el Partido Radical Demócrata que más tarde se aglutinaría en Unión Republicana.

   Integrada en Unión Republicana en el Frente Popular, Martínez Barrio fue elegido diputado por Madrid en las elecciones del 16 de febrero de 1936. Fue nombrado presidente de las Cortes y ejerció de manera interina como Presidente de la República entre el 7 de abril y el 10 de mayo de 1936 tras la destitución de Niceto Alcalá Zamora.

   La noche del estallido de la Guerra Civil (del 18 al 19 de julio de 1936), el Presidente de la República, Manuel Azaña, le ofreció la difícil tarea de formar un Gobierno de conciliación tras la dimisión de Santiago Casares Quiroga. Tras una noche frenética, comprendió que la guerra era inevitable y presentó su dimisión el 20 de julio. Fue sustituido por José Giral.

   Con la caída de la República se exilió, primero en Francia y luego en México donde presidió la Junta Española de Liberación. En 1945 fue designado Presidente de la República en el exilio, cargo que ocupó hasta su muerte. Muere en París el 1 de enero de 1962.



[1] MARTÍNEZ BARRIO, Diego, Memorias, Planeta, 1983.

Posteado por: belenmoreno | 10 junio 2011

El parte de guerra como arma propagandística

El parte de guerra, denominado como tal, no lo encontramos hasta el 3 de diciembre de 1937, con referencia a la zona de los golpistas. Al iniciarse el golpe, se emiten noticias oficiales en los lugares donde este había triunfado, así como bandos de guerra.

Al contrario de lo que ocurría en la zona republicana, que llegaron a darse tres partes diarios, los franquistas tenía mucho cuidado en que este fuera uno y siempre a la misma hora. De esta forma la carga propagandística era mayor, y además causaba más impacto.

La hora escogida fue las diez de la noche.  El encargado de leerlos, desde el 19 de enero de 1937, fue Fernando Fernández de Córdoba. Este hombre, actor de profesión, ponía al  servicio de su lectura la máxima intención interpretativa y la mayor carga emotiva de que era capaz. Tanta fue su identificación, que llegó un momento en que era impensable separar el parte de su locutor. Estos partes, además, por motivos informativos y propagandísticos, se traducían al alemán, italiano, portugués e inglés, para ser leídos en dichos idiomas por locutores respectivos.

En la zona republicana el encargado de leer estos partes de guerra, en Unión Radio Madrid, fue Augusto Fernández, quien terminaba siempre con las mismas palabras: “Camaradas radioyentes. Salud”.

El último parte de guerra que se dio en la zona franquista fue el del 1 de abril de 1939, aproximadamente a las 23.15 que anunciaba el final de la guerra:

Parte Oficial de Guerra correspondiente al primero de abril de mil novecientos treinta y nueve. Tercer Año Triunfal. En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Burgos, primero de abril de mil novecientos treinta y nueve. Año de la victoria. El Generalísimo Franco

Componentes propagandísticos en los partes de la Guerra Civil Española

El primer componente propagandístico que encontramos, tanto en los partes franquistas como en los republicanos, es la ocultación o disfraz de las noticias contrarias al avance de las fuerzas propias.

Otro componente es el clima. Será un excusa muy socorrida para explicar el porqué de no haber conseguido los objetivos marcados en una jornada. Y, en contraposición, también servirá de pretexto para justificar el avance de las tropas enemigas.

Otra fórmula utilizada como recurso ante los estancamientos en el frente será la utilización de la frase “sin novedades dignas de mención”.

Un tercer elemento propagandístico que encontramos fue un hecho muy explotado en ambos bandos, como acusación al otro. Nos referimos al tema de la intervención extranjera. Los dos denunciaban la ayuda extranjera que el otro recibía. Y, en los dos se decía que el enemigo estaba vendiendo el país. En el caso republicano, a los soviéticos. En el franquista, a alemanes e italianos. En este sentido, los dos se adjudicaban la españolidad y el patriotismo. A los extranjeros se les acusará de “indeseables” o “aventureros” deseosos de saquear nuestras ciudades.

La constante alusión a los desertores es otro de los elementos propagandísticos utilizados con reiteración.

Cuando no tenían mucha información para elaborar el parte y ya había utilizado con asiduidad el cómodo “sin novedad”, recurrían a contar historias que conmovieran a la población y pusieran de manifiesto la crueldad del bando contrario. Sobre todo, se explotaron las historias de los heridos abandonados en el campo de batalla, de los crímenes sanguinarios que se realizaron en la retaguardia y el tema de niños pequeños obligados a combatir.

Términos utilizados en el parte de guerra

El análisis de la terminología pone de manifiesto principalmente dos cosas:

  1. El carácter que la redacción militar adquiere.
  2. La grandilocuencia con que ésta se adorna.

La frase claros, concretos, precisos y concisos debería caracterizar al parte de guerra pero esto no fue así. Los partes republicanos fueron más largos que los franquistas y su extensión total les superaba en más de un 50% solían recurrir, en un claro abuso, a frases como: “varios centenares”, “miles”, “numerosísimas bajas”, “bastantes bajas”, “grandes pérdidas”, etc. Todo esto en contraposición a las acciones propias, que tienen “escasísimas, reducidísimas o poquísimas bajas”. Y como vemos, nunca aportaban la cifra concreta.

Ello es una clara artimaña propagandística que se complementa con una serie de grandilocuentes frases que ayudan a elevar la moral de los combatientes y de la retaguardia. Así, a un “importantísimo avance” de las tropas propias, se contrapone una “huida en desbandada” del enemigo, al que se le infringió “un durísimo castigo”.

Otra cosa que llama la atención cuando se hace un análisis propagandístico del parte de guerra es como se describen las entradas en las ciudades. Se utilizan gran cantidad de adjetivos en grado superlativo. Por ejemplo, “indescriptible entusiasmo” o “delirante entusiasmo”. El contrapunto nos viene dado cuando se habla del enemigo, entonces, pasamos a “la gran violencia” o “los verdaderos horrores de los crímenes y saqueos cometidos por los rojos” (en el bando nacional).

Todo lo anterior supone que la redacción de corte militar no sea muy ortodoxa, en contra de lo que pudiera esperarse.

Conclusiones

El parte de guerra de ambos bandos fue un arma más en la labor propagandística. Se utilizaban, además, como estratagema propia, para elevar la moral de la población de la zona ocupada, y como elemento de propaganda que posibilitara el contrarrestar las noticias que daba el enemigo. Además servía para sembrar el desconcierto y minar el entusiasmo del contrario.

Continuamos con nuestro repaso a la propaganda durante la Guerra Civil Española, está vez nos adentramos en la propaganda del bando rebelde.

Dispone de muchísimos menos medios que el bando republicano para difundir su propaganda. Lentamente y con ayuda exterior italiana y alemana estas carencias iban a ser poco a poco subsanadas. “En propaganda” se excusaba un alto oficial, “nos superan por lo mismo que conceden poco valor a la insidia, a la mentira y a la calumnia”.

No había guerra psicológica que valga. La tropa debía obedecer por disciplina, no por que se creyeran la propaganda.

Y al enemigo se le desmoraliza derrotándole en el campo de batalla, no con panfletos. El ejército franquista entendía que lo primero era vencer y luego convencer.

El edificio informativo y propagandístico de los militares rebeldes era antitético. Los insurrectos trataban de construir el “Estado Nuevo” desde la fusión de las diversas tendencias que habían hecho posible la conspiración contra las instituciones democráticas.

El modelo propagandístico hay que buscarlo en la Italia de Mussolini y la Alemania Nazi. Algunos de los conceptos utilizados son el término “nacional”, “barbarie rojo” o la idea de “cruzada”.

Los medios de información y propaganda, situados en el territorio ocupado, fueron copartícipes en la esencial tarea de crear una simbología y una mitología común para el nuevo Estado.

En la zona franquista hay una menor necesidad de propaganda interior, ya que desde el primer momento imperó la disciplina en todo el territorio por ellos dominado. Con esta disciplina no se sintió una necesidad perentoria de convencer a la población y los combatientes. Bastaba, en los primeros momentos, con que se atendiera la orden y se ejecutase. Pero era preciso explicar a la población por qué combatía; era preciso, decía el SIM, convencer “al soldado de que nuestro movimiento está más cerca del humilde que del poderoso, más cerca de ellos que de las clases hasta hora privilegiadas, que llevan a la satisfacción de sus reivindicaciones no por el odio, sino dentro de la conservación de las ideas de Patria, Religión y Familia, innatas al hombre”.

También en la España de Franco existió desde los primeros momentos una moral de victoria muy alta. La nueva España que propugnaba la propaganda era una realidad, y no importaba lo que tardará en consolidarse.

La idea de optimismo constante, tanto en vanguardia como en retaguardia, nos lleva a la consecuencia directa de que los franquistas se volcasen más en la propaganda exterior que en la interior. En el extranjero si tenían una necesidad determinante de convencer y sus acciones propagandísticas, de hecho, fueron mucho más efectivas en ese terreno. En esta tarea, la Iglesia católica española fue un magnifico aliado de los insurrectos.

Otro motivo importante que hace que la propaganda franquista sea más pobre, en general, que la republicana, es la tendencia lógica militar de centrar todos los esfuerzos en ganar la guerra, pero la de los frentes, no la de las ideas. Toda su propaganda la encontramos imbuida de la mitología de liberación y salvación, del destino final del hombre y el universo.

Organización

La Junta de Defensa Nacional crea el 4 de agosto de 1936 el Negociado de Prensa, que está dirigido por Juan Pujol. Existe una cierta homogeneidad en las noticias, y que todas deben pasar la censura del Gabinete de Prensa. Será también este, supervisado por el Estado Mayor de la División, el encargado de la propaganda dirigida a las filas enemigas. El trabajo se dividía en Secciones:

  • La Sección de Secretaría y Archivo, que llevaba el registro de documentos, archivaba los artículos, las fotografía y los grabados sobre la guerra, confeccionaba índices sobre la prensa editada dentro y fuera de España y administraba un fichero con los corresponsales extranjeros para controlar su tendencia política y decidir si era pertinente que entraran en su zona.
  • La Sección de Información Exterior, difundía por el extranjero la información. También recibía a los corresponsales extranjeros y trataba de “orientarlos” en su trabajo, además de organizar sus visitas al frente, siempre y cuando el Estado Mayor lo autorizara.
  • La Sección de Propaganda, censuraba los artículos de los corresponsales extranjeros, mandaba fotografías a los medios de comunicación y difundía consignas oficiales recurriendo, si era preciso, al soborno de los periodistas.
  • La Sección de Radiodifusión elaboraba programas en español, inglés, alemán, italiano, francés y portugués que se difundía a través de Radio Castilla. También establecía enlaces con el resto de las emisoras, además de censurar su programación.
  • La Sección de Información Interior, leían los periódicos, elaboraban fichas sobre su contenido y confeccionaban resúmenes de prensa. También escuchaba las emisiones radiofónicas del enemigo y del extranjero y actuaba de enlace con otras oficinas de prensa y propaganda.

El 2 de octubre de 1936 se funda una Sección de Prensa y Propaganda (OPP), dirigida por Juan Pujol, el cual será sustituido posteriormente por Millán Astray, dependiente de la Junta Técnica del Estado, que sustituirá al Negociado de Prensa. El 3 de diciembre toma su primera decisión importante al determinar que sean publicados diariamente en la Prensa los partes de guerra del Cuartel General en vez de el artículo de fondo. Con esta orden se impiden las críticas, al unificarse los criterios, y se amplía de este modo la influencia de la propaganda. Los partes de guerra pueden tener un efecto moralizador si se ocultan las derrotas. En el artículo segundo se ordena que todas las publicaciones remitan dos ejemplares a la Sección de Prensa y Propaganda. Este artículo se complementará con la mes de abril que exige enviar dos copias de todas las fotografías que se tomen. El incumplimiento de estas normas será sancionado. Las directrices de la sección también alcanzan a la radio; determinándose que siempre que se vayan a comunicar noticias oficiales se escuche previamente el “Himno de la Legión” y se termine con cualquiera de los aires de Falange o Requeté. Ampliará sus funciones en el mes de diciembre, encargándose también de la Institución de las madrinas de guerra. Se pretende con ello elevar la moral de las tropas, pero a la vez impedir las filtraciones al enemigo limitando los datos de los solicitantes.

Esta Sección sostenía que todos los males de España se debían a que los intelectuales habían manipulado a las masas analfabetas para deslumbrarles con la utopía marxista o bien sembrando en el país el desánimo y el escepticismo.

La Sección no supo contrarrestar el eslogan: “No pasarán” y cuando se tomo conciencia de que esta iba a ser un guerra larga se tomaron dos medidas: se creó las Oficinas Militares de Prensa y Propaganda y amplió su oficina, que pasó a denominarse Delegación del Estado para Prensa y Propaganda.

Esta Oficina Militar de Prensa y Propaganda (OMPP) disponía de al menos cuatro secciones, según las notas para la organización de la prensa y propaganda del Cuartel General, la Sección de Prensa repartía entre los soldados un diario editado o controlado por el Movimiento que se distribuía gratuitamente; La Sección de Correo, que se encargaba de que los soldados tuvieran contacto con sus familias; La Sección de Conferencias, que se trataba de que algunos oficiales, e incluso soldados con facilidad de palabra, se dirigieran a la tropa para hablarles de la marcha de la guerra, de las ayudas que recibían y, en general, de por qué combatían; la Sección de Radio, que procuraba la propaganda de los combatientes, bien por medio de altavoces en las trincheras, bien habilitando un local en los pueblos de primera línea.

Las circunstancias bélicas y políticas obligan a la sustitución de la Sección por una Delegación de Prensa y Propaganda (DEPP) (ANEXO II), por Decreto de 14 de enero de 1937, adscrita a la Secretaría General del Jefe del Estado. La propaganda estaba controlada por Nicolás Franco (hermano de Francisco Franco). Vicente Gay Forner será nombrado delegado hasta el 15 de abril de 1937, cuando fue sustituido por el comandante Manuel Arias Paz. Se contaba con una Sección Militar, que facilitaba todas las noticias relativas a la contienda y determinaba las directrices propagandísticas. Esta delegación, se creó, según recoge el propio Decreto, porque “la gran influencia que en la vida de los pueblos tiene el empleo de la propaganda, en sus variadas manifestaciones, y el envenenamiento moral a que había llegado nuestra nación, cansada por las perniciosas campañas difusoras de doctrinas disolventes llevadas a cabo en los últimos años, y la más grave y dañosa que realizaban en el extranjero agentes rusos al servicio de la revolución comunista, aconsejan reglamentar los medios de propaganda y difusión, a fin de que se establezca el imperio de la verdad, divulgando, al mismo tiempo, la obra de reconstrucción nacional que el nuevo Estado ha emprendido”. Por todo lo anterior la delegación tenía como misión “utilizando la prensa diaria y periódica y demás medios de difusión, dar a conocer, tanto en el extranjero como en toda España, el carácter del Movimiento Nacional, sus obras y posibilidades…”.

Con ello, se dejaba la puerta abierta a que el Delegado de Prensa y Propaganda “orientara” lo que había de salir en los medios de comunicación, ejerciera la censura y estableciese las líneas maestras de lo que debía ser la propaganda del nuevo e incipiente régimen. Asimismo, podía establecer multas e incluso suspender a aquellos medios que se saliesen de las normas establecidas.

Desde la Delegación, los Franco configuraron un plan propagandístico basado en dos consignas: el caudillismo y anticomunismo. El caudillismo suponía la exaltación del Generalísimo como soldado y como gobernante.

Hasta el decreto de Unificación del 19 de abril de 1937 los partidos gozarán de cierta independencia de criterios en sus manifestaciones propagandísticas. Será la Falange la organización, que mejor sabrá estructurar sus servicios de Prensa y Propaganda liderados por José Manuel Aizpurua y Azqueta y Emilio Alvargonzález. Los objetivos se cumplieron en su totalidad. Para simplificar su funcionamiento en febrero de 1937 la  Jefatura Nacional de Prensa y Propaganda se dividió en dos secciones:

  1. Prensa con J. A. Jiménez
  2. Propaganda con T. Menéndez

En 1938 la propaganda pasa a depender del Ministerio del Interior momento en que se elabora la Ley de Prensa. Es la Subsecretaría de Prensa y Propaganda (SPP). Serrano Suñer se encargó de dirigir la prensa y la propaganda desde el Ministerio de la Gobernación. Esta subsecretaría asumía las competencias que antes detentaban la DEPP y la DNP.

La información y la propaganda franquistas pasaron de tener una organización descentralizada a otra cada vez más centralizada. Por ello, al principio de la guerra, a pesar de la rígida censura y del régimen militar impuesto desde el primer momento, nos encontramos con diferentes oficinas de propaganda repartidas por el territorio nacional.

Estas oficinas organizadas paralelamente a la estructura estatal, pertenecían a los principales partidos que colaboraron con el Alzamiento: La Falange Española y la Comunión Tradicionalista.

En el caso de los falangistas intentan crear una estructura propagandística propia. Para ello, crean un oficina de prensa y propaganda al mando de la cual se nombrará a Vicente Cadenas. El servicio de prensa y propaganda de la Falange Española se situará en un principio en San Sebastián. Después de la Unificación, el Servicio de Prensa de la falange pasará a llamarse Delegación Nacional de Prensa y Propaganda de FET y de las JONS. Su actuación más importante fue la apropiación de los periódicos que se iban incautado según los franquistas iban conquistando nuevas ciudades.

Por su parte, los tradicionalistas, concretamente en Navarra, tuvieron desde el principio oficinas de prensa y propaganda que en los primero momentos actuaron autónomamente.

De todas maneras, y a pesar de que a todas estas oficinas las hemos situado como una organización paralela, de hecho, y en muchas ocasiones, actuaron perfectamente coordinadas con la Delegación Nacional.

Conceptos y temas

Se difunde un concepto clave para la identidad propia. El término “nacional”, que asume como bandera, haciendo suya –y solo suya- la nacionalidad española. Si sus adversarios ya no eran nacionales serían… ¿extranjeros? Esta apropiación colgaba a los contrarios un novedoso sambenito de “antiespañoles”… a los republicanos. La sedición militar se ve envuelta de un nuevo ropaje propagandístico: el “Alzamiento”. La imagen de Franco es la identidad del Estado.

Se ridiculiza al contrario (“En esta guerra, como en todas, hace falta inteligencia en el mando y espíritu y disciplina en los mandados, y los rojos no poseen ninguna de estas cosas”), se difunden las atrocidades cometidas por el enemigo o bien se ocultan las propias, se utilizan las declaraciones de los prisioneros o evadidos para fundamentar sus afirmaciones, o los documentos de la Iglesia. Es una propaganda simple y machacona en la que predominan los grandes conceptos, el tono paternalista y las dicotomías: revolución / orden, rojos / azules, religión / ateísmo, movimiento nacional / movimiento soviético, justicia / injusticia, guerra / paz, castigo / perdón, etc. El léxico más empleado pertenece fundamentalmente a cuatro campos semánticos:

  1. Religión ® Cruzada, almas, fe, Providencia, Dios, cristiano, católico, glorioso, pecado, mártir, …
  2. Medicina ® extirpar, sangre, cortar, males, …
  3. Ejército ® bandera, pendón, imperio, patria, soldado, obediencia, …
  4. Política ® Marxismo, Comunismo, Socialismo, Democracia, caudillo, …

A partir del nombramiento de Franco como Generalísimo, la propaganda se vuelve monotemática y se centra en su figura y declaraciones. Se insertarán de forma habitual consignas, que sintetizan el pensamiento del Caudillo. Cuatro temas predominan:

  1. La definición del nuevo Estado
  2. La economía y las condiciones de vida del trabajador
  3. La agricultura
  4. La religión

España se define como un Estado indivisible, orgánico, totalitario, tradicional, imperial, justo (“…Franco dará acceso a los estudios superiores a los hijos de los pobres”), digno, sin partidos políticos y católico.

La Iglesia puso toda su organización al servicio del bando nacional. Aportando gran parte del contenido ideológico de lo que iba a ser el nuevo régimen y proporcionando a los generales rebeldes la justificación necesaria para su acción.

La cruz y el clero como pilares fundamentales del Nuevo Estado traen consigo la apropiación del símbolo del cristianismo como signo de reconocimiento de unos de los contendientes.

Los falangistas y tradicionalistas propugnaban una exaltación de los valores nacionales, defendían el sentido trascendente del hombre y abogaban por la necesidad de un estado fuerte y corporativo. Los militares luchaban por el mantenimiento del orden interno, por la unidad del país, por el desarrollo económico de este y por un justo reparto de la renta.

Con estos postulados de salida, la primera constante que encontramos en la propaganda franquista es la unidad. A esta unidad política, uniremos otra de pensamientos e ideas, la cual poco a poco, ira ocupándose la propaganda de configurarla.

En consonancia con la idea de unidad es lógica la descalificación de todo lo que no se alinee con ese sentimiento de unión. Mientras el enemigo no sea vencido por las armas se intentará que sea derrotado moralmente. Como tema constante en la propaganda franquista, lo que encontraremos será el descrédito sistemático a las autoridades republicanas, no así al pueblo. Los franquistas, en su propaganda, tuvieron mucho cuidado en que se pusiese de manifiesto que los culpables de lo acaecido en la otra España eran las autoridades y los partidos políticos, no el pueblo. El pueblo, será una victima más de la República. Por ello, la propaganda hará referencia a poblaciones liberadas antes que a conquistadas o tomadas.

Además, cabe citar como otras constantes de la propaganda nacionalista los sufrimientos, el hambre, el caos y la anarquía general que reinaba en la zona republicana.

EL EJÉRCITO NACIONAL LUCHA;

Por la Unidad y la grandeza de España.

Por la defensa de nuestra Religión y nuestras tradiciones.

Por la justicia social y el bienestar de las clases medias y trabajadoras.

Por la desaparición de los explotadores del pueblo.

Por la multiplicación y fomento de la riqueza y su distribución justa y progresiva.

Por la revalorización de los productos del campo y el bienestar de las clases campesinas.

Porque no hay un enfermo sin sanatorio, un hogar sin lumbre, ni una familia sin pan.

Por la colaboración de todos los españoles en un estado justo y fuerte al servicio de la nueva España.

A partir de 1939, la propaganda franquista, además de seguir con la desacreditación enemiga, ahora en el sentido de que las autoridades republicanas, con Negrín a la cabeza, están dilatando el final de la guerra inútilmente, ya que está perdida para ellos y mantenerla solo supone sufrimientos para el pueblo, ponía el acento en difundir su propio ideario.

La propaganda sobre el enemigo

Se utilizaban alocuciones por medio de altavoces y de la radio y millones de octavillas que se lanzaban por avión, cohetes y morteros. En caso excepcionales se realizaban salidas nocturnas para abandonar cerca de las trincheras enemigas material de propaganda y, a veces, vino, comida, tabaco y golosinas que demostraban con hechos la superioridad de su intendencia.

La propaganda franquista sobre el campo enemigo buscaba los siguientes objetivos en el orden militar: demostrar que la República era la culpable de la guerra; crear en la tropa una desconfianza hacia sus mandos inmediatos asegurándoles que les abandonarían en el momento del combate; demostrar su inferioridad militar comunicándoles largas relaciones de heridos, prisioneros y material apresado; desprestigiar a sus dirigentes políticos con relatos sobre su cobardía y su corrupción; magnificar la intervención de las Brigadas Internacionales y de Moscú con el fin de que, a su vez, ellos pudieran hablar de invasión soviética; minimizar la participación fascista, ya que no se podía ocultar por la actitud de los italianos, que la difundían sin rubor; y, finalmente, trasmitirles las estrecheces en que vivía su retaguardia y ellos mismos, comunicándoles, por ejemplo, el rancho de ese día en Ejército de Franco.

En lo político, la propaganda alentaba a la división entre las fuerzas republicanas y atacaba a los comunistas. En este sentido, los temas de las alocuciones y las octavillas eran los siguientes: destacaban el papel de la CNT, que no debía dejarse aplastar por los sicarios de Moscú; acusaban a los socialdemócratas de ineptos por su incapacidad para evitar la guerra y la dictadura comunista; advertían a los nacionalistas catalanes y vascos de que habían caído en manos de la Internacional, la cual no iba a respetar, no ya los estatutos de autonomía, sino el concepto mismo de región. Por supuesto, y en oposición a esa situación política, se describía el ambiente del Nuevo Estado: justicia social, buena marcha de la economía, perdón del Caudillo para los engañados, etc.

Radio Requeté difundió sobre Madrid la siguiente alocución:

Aún estas a tiempo. Venid a nosotros antes de que el collar del hierro que os aprisiona os ahogue con su fuerza incontenible. Aún no ha comenzado de verdad el sitio. Cerrada la carretera de Valencia, solo os quedan los caminos de Guadalajara. Aún tenéis tiempo. Antes que el hambre y la miseria se ciernan sobre vuestros hijitos y sobre vosotros mismos, venid a nuestras filas. Os esperamos con los brazos abiertos, sin rencores.

Propaganda en el campo propio

Las oficinas militares de prensa y propaganda impedían que los civiles acudieran al frente incontroladamente. También, controlaban y censuraban la correspondencia, la prensa y los impresos que recibían los soldados, de forma que ningún combatiente pudiera obtener nada si no fuera por el conducto oficial.

Se crea el proyecto denominado Madrinas de Guerra y se trataba de animar a los soldados permitiendo que mantuvieran correspondencia con muchachas de la retaguardia, las cuales les tomaban bajo su “protección”. Las oficinas de prensa y propaganda controlaban este carteo y asignaban a las madrinas.

La propia acción de propaganda se realizaba por medio de material impreso, conferencias, radio y, en menor medida, cine y teatro.

Las conferencias eran un apartado importante en el adoctrinamiento de la tropa, este bando entendía la propaganda como propaganda oral. Propagandista era aquel con dotes para persuadir a través de la oratoria. En el frente, los conferenciantes solían ser oficiales con facilidad de palabra, algún propagandista civil que acudía en días señalados e incluso los capellanes castrenses. Sus charlas tenían por tema la personalidad de Franco, el Fuero del Trabajo, la actividad de la masonería, el papel del campesino en la Nueva España, las virtudes y el comportamiento del buen soldado, la bandera española, el significado del yugo y las flechas, y, por supuesto, las atenciones del Nuevo Estado con los combatientes: trato de los heridos y mutilados, subsidio familiar, recompensas tras la incorporación a la vida civil, etc.

La propaganda de ocupación

Desde 1937 la propaganda solo actuó a gran escala para conquistar las tres ciudades más importantes: Barcelona, Madrid y Valencia. El objeto de esta propaganda era pacificar a los sometidos mediante mensajes tranquilizadores, además de darles a conocer los fundamentos de la “España Nacional”.

Propaganda exterior

Con medios más precarios que le bando republicano y demostrando también un menor interés por la labor propagandística en el exterior, comenzaron esta tarea los facciosos. Surgieron asociaciones para apoyar y difundir la propaganda nacional. Así, The Spanish Nationalist Relief Committee en Gran Bretaña o Les Amies de L’Espagne Nouvelle en Francia.

Alemania e Italia estaban tan interesados en hacer una información que favoreciera la imagen de la causa franquista en el exterior, como en lograr un apoyo incondicional a sus respectivas políticas y conseguir que el nuevo estado que surgiese de la guerra fuera lo más similar posible a su respectivo ideario.

En el caso concreto italiano, dependiente del cuerpo de combatientes que aquí se envió, se creó una Oficina de Prensa y Propaganda (USP), la competencia de esta oficina de prensa eran muy variadas. Estaba encargada de las relaciones con las restantes oficinas de prensa españolas, facilitaba al Cuartel General de Franco un resumen diario de la prensa extranjera, así como información y propaganda varia antibolchevique y pro fascista para su difusión en ambas zonas de guerra. También, actuaba como agencia de prensa para periódicos extranjeros, a los que ofrecía diversa información sobre la guerra de España. Una de las labores más importantes que realizó fue la confección y edición de un periódico gratuito Il Legionario.

El caso de Alemania es diferente. Esto no crearon ningún tipo de oficina especifica, sino que aprovecharon la sucursal de Deutsches Nachrichtenburo (DNB), existente ya en España, así como la emisora Transocean.

Todo lo referente a la propaganda era controlado por la embajada, a donde se había desplazado, incluso, un equipo del Ministerio de Propaganda alemán.

Prensa

Algunos periódicos eran de carácter claramente conservador y contribuirán a ampliar la influencia del régimen naciente. Como por ejemplo El Norte de Castilla de Valladolid, el ABC, en su edición sevillana, El Noticiero o .el Heraldo de Aragón, Ideal de Granada o El diario de Burgos. Los diarios informativos que quedan en su territorio se encuentran muy vinculados a las oligarquías locales, todos en perfecta sumisión a las nuevas autoridades. La Gaceta Regional de Salamanca, entre ellos, va a ser llamada a jugar un importante papel, a tono con la ciudad, sede del Cuartel General del Generalísimo. Otros diarias, por su carácter sospechoso, fueron incautados y reconvertidos para el nuevo orden que se establecía.

En el ámbito de la información destinada a las unidades militares apenas si existen unas pocas cabeceras, entre ellas La Trinchera, que a partir del tercer número comenzó a llamarse La Ametralladora. Su lugar propio lo encontró desde que asumió la dirección de la misma Miguel Mihura. Terminada la guerra pasó a llamarse La Codorniz. Era un semanario de humor nacido en un principio pensando en los soldados del frente.

En septiembre de 1936, la España nacional contaba solo con diecisiete periódicos. Posteriormente, esta situación iría mejorando. Cada vez que se ocupaba una nueva ciudad, lógicamente, el número de periódicos iba creciendo.

La prensa presta un “servicio nacional”, como una expresión más de la voluntad patria. Por ello es el Estado el que determina el número y la extensión de las publicaciones, el que designa su equipo directivo (pone al frente de las publicaciones a personas de reconocido celo en la defensa de los intereses franquistas) y el que aplica la censura previa para asegurarse de su buen servicio. A partir de la ley de Prensa, que más adelante resumimos, puede decirse que “el bloque ideológico que formaba la prensa, en general, cerraba filas en una batalla contra ideas nefastas a las que se atribuía unilateralmente toda la culpabilidad de la tragedia”.

Uno de los órganos de expresión fue la revista Fotos subtitulada “Semanario gráfico de reportajes”. Nació en plena contienda, en febrero de 1937, y es una de las publicaciones que Falange Española y de las JONS (luego FET y de las JONS) pone en marcha como modo de propaganda. Al principio, se centró en los temas de la guerra, los cuales poco a poco, fueron tomando un protagonismo más secundario a favor de informaciones sobre espectáculos y deportes.

Fotos es una revista que, por su carácter falangista, es un buen ejemplo para percibir la manipulación que se puede llevar a cabo desde un órgano de expresión de un partido político. Aunque tratada con mayor sutileza es, en ese sentido, semejante al diario Arriba o al Boletín Oficial de la Falange, que son los exponentes más claros de esta “direccionalidad ideológica”.

La Falange, además, contó con dos publicaciones importantes netamente propias. Vértice y Jerarquía. Vértice nació de la Delegación de Prensa y Propaganda. Se concibió como una revista de lujo encaminada a sustituir a Blanco y Negro. Fue de periodicidad mensual. Se ocupaba de temas de política internacional con clara simpatía hacia los fascismos imperantes en Europa. En cuanto a Jerarquía subtitulada Revista negra de Falange, tenía una clara inclinación hacia la Italia de Mussolini. Uno de sus temas principales fue la guerra, a la cual se aludía de forma exaltada y agresiva, no siempre con mucha coherencia.

A principios de 1937, vería la luz, en Burgos, una revista hecha por catalanes y para catalanes adictos al franquismo. Su nombre era Destino. Poco a poco fue ganado prestigio y calidad y llegó a convertirse en una de las revistas más importantes de la postguerra.

Mucho más pobre en su presentación, fue la revista Domingo, creada por uno de los hombres más fuertes de la prensa y propaganda franquistas: Juan Pujol.

La necesidad de consolidad el aparato de prensa y propaganda llevaría a un itinerario de instituciones.

Otras revistas son: Flechas y Pelayos o la mensual Acción Española.

Una de las realizaciones más importantes en el terreno de la propaganda del bando franquista fue la promulgación de la Ley de Prensa de 22 de abril de 1938, obra de Serrano Suñer, que estaría vigente en España hasta 1966. En primer lugar, destacar que “corresponde al Estado la organización, vigilancia y control de la institución nacional de la prensa periódica” (Art. 1), “el periódico debe vivir en servicio permanente del interés nacional” y el periodista se convierte en “apóstol del pensamiento y de la fe de la nación recobrada a sus destinos” (Preámbulo).

De todo lo anterior, se deduce que se aborta cualquier intento de prensa pluralista. Si no se logra una prensa homogénea, difícilmente se podrá conseguir una opinión homogénea entre la población.

Se configuró lo que se conoció como Cadena de Prensa del Movimiento, en la cual se integraban periódicos como Alerta (Santander), Sur (Málaga), Patria (Granada), Unidad (San Sebastián), Arriba España (Pamplona), Imperio (Toledo), y muchos más.

El SIM (Servicio de Información Militar) tuvo mucha importancia. Nace bajo el mando del general Orgaz y trabajó en tres campos diferentes:

  1. Información propia de la zona
  2. Control de información y moral
  3. Interrogatorios de prisioneros

El SIM es el embrión de la futura SIPM.

Se crea el SIPM (Servicio de Información y Policía Militar), el 30 de noviembre de 1937, para aunar toda la información. Con el SIMP se quiere subsanar las dos prioridades del general Franco en materia de información:

  1. Conocimiento extenso del enemigo y una acertada dirección del contraespionaje.
  2. El orden público en el campo propio.

El 28 de febrero de 1938 se establece un Decreto por el cual las SIFNE se fusionan con el SIPM. El SIMP puede ser considerado como la culminación, en materia de información, del afán centralizador.

La SIFNE (Servicios de Información de la Frontera del Nordeste de España) estuvo dirigida por José Bertrán y Musitu y el capital con que se sufragaron estos servicios fue enteramente privado, su objetivo es centralizar la información. Nacieron en septiembre de 1936 y el 28 de febrero de 1938, como ya hemos indicado antes, fueron absorbidos por el recién creado SIMP.

También podemos citar, en materia de información, a los grupos A y C, grupos que se dedicaban al espionaje y al contraespionaje.

El problema es que en una guerra, y en materia de información, no puede dejarse nada al azar. Por ello, el servicio de información, a pesar de contar con la ventaja del idioma, ya que sus enemigos eran españoles también, tuvo que recurrir a una planificación rápida y de urgencia lo que produce una falta de profesionalización.

La idea de información de masas y para las masas, organizadas desde el Estado y configurada como una propaganda planificada, alcanzó su máxima expresión con la Ley de Prensa de 1938 aunque tuvo antecedentes anteriores:

  1. “La Buena Prensa” (Sevilla) donde Ángel Herrera Oria dijo: “La prensa de hoy lo es todo y lo será más con el tiempo. Ni propaganda oral, ni organizaciones de ninguna clase podrán tanto como la buena prensa (…) Todo lo demás será perder el tiempo”.
  2. Pensamiento fascista
  3. Experiencia mecanicista de la Primera Guerra Mundial.

Como características principales de información y propaganda del modelo franquista encontramos:

  • La información se somete a una censura rígida, tanto militar como civil. Además, la información y la propaganda pasan a estar al servicio de la política.
  • La ausencia de información se sustituye con historias.
  • Termina confundiéndose información con propaganda.
  • Preocupación absoluta y prioritaria por la información / propaganda que se realiza en el bando contrario.
  • Los periódicos y revistas, así como todo tipo de folletos propagandísticos, aparecen como nacidos de un mismo molde común.
  • Se presentan las informaciones con la mayor simplicidad posible, logrando así que llegue el mensaje a todas las capas y niveles de la sociedad.
  • Repetición de las orientaciones emanadas de las autoridades.
  • Exaltación del Estado, del partido único y de las figuras del General Franco y del “Ausente” (José Antonio Primo de Rivera), como las únicas soluciones posibles a los males que aquejaban anteriormente la Patria. Explotan la idea de mito, el cual tiene una capacidad suficiente como para justificar cualquier acción y sustentar las ideas defendidas, así como justificar cualquier esfuerzo de guerra que la población debiera soportar.
  • Todo lo anterior lleva a la creación de un nuevo modelo educacional que adapte las costumbres y el modo de ser de la población a las ideas imperantes en el nuevo Estado.

Radio

La guerra de las ondas se inicia desde el mismo momento en que comienza el llamado Alzamiento el 18 de julio de 1936. En estos primeros momentos, en el lado rebelde destacaron las emisoras de Las Palmas, Radio Ceuta, Radio Tetuán y sobre todo Radio Sevilla, la única con la que contaron en los primeros momentos los sublevados. Desde ella, se emitió, cada media hora, el bando que declaraba el estado de guerra. Igualmente, se daban con regularidad noticias sobre las conquistas y avances logrados por los alcitas en toda España. No podemos olvidar, tampoco, la emisora Radio Club Portugués que, desde el inicio, se puso a favor del Movimiento y le prestó una gran ayuda que duró toda la contienda.

Dado que la radio era quizá el arma de información y propaganda más importante con que contaron los sublevados, el interés por la misma fue constante desde el principio.

Los alcistas sabían que “la radiodifusión es una poderosa arma de guerra (…) incluyéndola entre los elementos imprescindibles que, para sostener una campaña, precisa un ejército moderno. Sirviéndose de la radio pueden trasmitirse órdenes secretas, sorprender al enemigo o lanzar noticias falsas que produzcan el desconcierto en el adversario. La radio es el gran secreto del espionaje de guerra”.

Al principio, la España franquista hubo de aumentar su badaje radiofónico sirviéndose de emisoras, en su mayoría, de onda corta. Una de las primeras que vio la luz, concretamente al iniciarse el mes de agosto, fue Radio AZ de La Coruña, dirigida por Manuel Arias Paz. La importancia de esta emisora viene dada porque en el mes de noviembre fue enviada a trabajar junto al frente.

La primera emisora de la Falange vio la luz en Septiembre de ese mismo año, en Valladolid. Esta sería la cabeza de lo que más adelante se convertiría en la red de radiodifusión de la Falange.

Hasta diciembre del mismo año, el gobierno de la España franquista, entonces la Junta Técnica del Estado, no comienza a ocuparse legalmente de las emisoras de radio.

El 14 de enero de 1937, se estableció que los servicios de radiodifusión pasaran a depender de la Oficina de Prensa y Propaganda. Y, una vez reorganizado el gobierno franquista, a partir de 1938, dependieron de la Delegación de Prensa y Propaganda.

Se decidió crear una radio que tuviese rango estatal y fuese considerada como oficial. Para conseguir una emisora adecuada que pudiera cubrir las necesidades del gobierno franquista hubo que recurrir a las ayudas del exterior. Alemania cedió los equipos radiofónicos que había utilizado para retrasmitir las últimas olimpiadas. El 19 de marzo de 1937 vio la luz la nueva Radio Nacional de España, la cual fue inaugurada por el propio Franco.

En la programación de Radio Nacional destacaron programas como El miliciano Remigio pa la guerra es un prodigio y La flota republicana. También Plato del día y No lo decimos nosotros… Para niños se relataban un espacio titulado Ondas animadas. Además, había espacios radiados en inglés, alemán, portugués, italiano y francés. Y, por supuesto, todas las noches se daba el parte de guerra del día y luego, mientras duraron las charlas de Queipo de Llano, se conectaba con Radio Sevilla para su escucha. Toda la información a nivel de Estado pasó a ser patrimonio único de Radio Nacional, que se había convertido, ya por derecho propio, en la mejor fuente de propaganda de la España rebelde.

Existían una serie de altavoces colocados en los frentes para poder hacer propaganda directa al enemigo. Con estos lo que se logró fue una “guerra de noticias intencionadas, guerra psicológica y de impacto incruento decidiendo a los dudosos, animándolos a escapar del bando en que estaban”.

Según las instrucciones dictadas por Manuel Arias Paz, todas las emisoras de onda normal y corta (además de retrasmitir por obligación ciertos programas de Radio Nacional) quedaban sujetas a las siguientes normas: los programas habían de ser amenos para que la propaganda llegara mejor; los noticiarios se ajustaban a las normas de censura dictada por la DEPP y a los largo del día se leían seis entrefiletes sugeridos por la DEPP; en cuanto a la música, debía difundirse música popular española, música militar y música clásica, con especial atención a los compositores españoles, quedaba prohibida la música jazz, las rumbas y, más aún, los tangos argentinos; asimismo, e imitando los “jueves infantiles” de Radio Nacional, las emisoras locales retransmitían programas similares en los que “se tenderá a inculcar amena y suavemente en el espíritu de los pequeños oyentes, toda la grandeza heroica de nuestra Gesta y el nuevo espíritu patriótico del ideario de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS; por último todas las emisiones deben cerrarse con los primeros compases del Himno Nacional sobre la que, una voz viril, se pronunciará el eslogan: ‘Saludo a Franco, Arriba España’”. (HIMNO DE LA LEGIÓN EN CD-ROM: HIMNOS-LA LEGIÓN.MP3)

Cuando las competencias sobre radio pasaron al Ministerio de Gobernación, Antonio Tovar y Dionisio Ridruejo redactaron unas nuevas normas: eliminar todo aquello que facilitara datos sobre situación, existencias, armamentos y movimientos de las tropas; los éxitos militares debían atribuirse al Caudillo y al Ejército en su conjunto; la consigna era defender la unidad de España, la doctrina nacionalsindicalista y la religión católica.

La propaganda sobre política interior se basaba en dos premisas: la persona del Caudillo era “intangible” y todos los ministros, jefes, mandos militares y cualquier persona que desempeñara un cargo público “están y permanecen en esos puestos por voluntad y mandato del Caudillo”; en segundo lugar, el programa del Estado se resumía en los 26 puntos de FET de las JONS. En política exterior, las emisiones debían respetar las creencias de los países amigos.

El episodio más interesante de la propaganda radiofónica en el bando franquista, e incluso en toda la Guerra Civil española, fueron las charlas radiofónicas del general Queipo de Llano desde Unión Radio Sevilla desde el 18 de julio de 1936 hasta el 1 de febrero de 1938. Durante dieciocho meses el general no dejó de hablar ni un solo día. Más de quinientas charlas hicieron de él un maestro de la propaganda de guerra.

Fue el primer general que intuyó la importancia de la radio como arma de propaganda y que, además, supo utilizar esta con la maestría del mejor comunicador.

Sus charlas recurrían tanto a la ironía para minimizar las victorias de los republicanos, como al sentimentalismo para ensalzar las buenas obras realizadas por personas de la retaguardia franquista. Las charlas de Queipo se formaban sobre un eje de noticias comentadas, exaltaba los triunfos y el valor de los propios, y se ocultaban los éxitos y el arrojo de los contrarios. La denigración, la calumnia y el insulto fueron constantes en todas las locuciones.

Hay un aspecto negativo en las charlas y es el espíritu de venganza que se creo contra las personas de derechas en la zona republicana tras las constantes alocuciones de Queipo en las que se incitaba a “matar como alimañas” a los republicanos, a “aplastar(les) como gusanos”, “ a “fusilar a diez republicanos por cada muerto nacional”, etc.

Literatura

La propaganda de la derecha, en la poesía, se vio presa del confucionismo y de la heterogeneidad de los constituyentes ideológicos que integraban el conglomerado nacionalista. Gerardo Diego, José María Pemán y Manuel Machado defienden la causa nacional.

En narrativa se exalta el heroísmo propio del bando como por ejemplo en Tres personajes en busca de una bala de Manuel Halcón o La paz en la guerra de Fernando de Diego; y también se produce la denuncia de los horrores cometidos por el enemigo, para ello echan mano de todo tipo de recursos destinados a degradar la actuación del enemigo. Tales relatos fueron una poderosísima arma de propaganda que actuaba directamente sobre los instintos más primarios de los receptores fomentando el odio hacia el adversario y el pánico ante las consecuencias que podría acarrear su victoria. Ejemplo de esto son La agonía de Madrid. Memorias de un superviviente, de Adelardo Fernández Arias; Madrid de corte a checa, de Agustín de Foxá o Retaguardia y Esclavitud y libertad de Concha Espina. Se crea, así, el estereotipo del miliciano como hombre brutal y sádico, perteneciente a los estratos más bajos de la sociedad y dominado por el resentimiento y el ansia de venganza frente a las clases superiores. También aparecen ciclos de relatos con pretensiones de ofrecer una visión globalizadora de la contienda, todavía cuando el curso de la misma estaba por decidir.

El control económico de la institución teatral está en manos de los nacionales, que utilizó el teatro como instrumento para la difusión se sus tesis, convirtiéndolo en tribuna para la exaltación del ideario conservador o para la ridiculización de las reformas progresistas emprendidas por la República (Muñoz Seca sería en este caso el autor más paradigmático).

Se critica el teatro de los años precedentes, y se llega a imputar su decrepitud al clima de inmoralidad y de corrupción que había traído consigo la República.

La República había conmovido los fundamentos morales de la vida española, inundándola de corrupción. Adquiríamos una butaca y, durante tres horas, el teatro nos hacía asistir a las cogitaciones de una muchacha que tenía cinco pretendiente. En los campos invadían las fincas y en las ciudades se asesinaba a la gente…

WENCESLAO FERNÁNDEZ FLORÉZ, ABC 1-12-1938

Muchos autores como Dionisio Ridruejo o Mariano Marfil proclaman la necesidad de que el arte escénico tiene que hacerse beligerante en la lucha por conseguir la nueva España. Tales propuestas teóricas cuajaron en la creación de la Compañía Nacional de FET y de las JONS . En ello quedaron los intentos de ese teatro espectacular-propagandístico. La labor de propaganda ideológica se llevó a cavo de manera más efectiva a través de los moldes del teatro tradicional, al que se acoplaron aquellos autores que, con experiencia previa en los escenarios, quisieron aportar su contribución al afianzamiento del nuevo régimen.

Cine

El bando franquista tuvo que recurrir primero al apoyo de los laboratorios Tobis en Lisboa para la posproducción de su material y más tarde a las instalaciones más eficaces de Berlín y Roma. Así, las primeras producciones del bando franquista fueron obra de Films Patria / Lisboa, como Homenaje a la bandera nacional (1936), ¡¡Madrid!! Cerco y bombardeamiento de la capital de España (1936) u Oviedo, la mártir (1936).

Nunca faltaron en la retaguardia franquista las películas de propaganda importadas de Alemania o Italia como El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens) [VER ANÁLISIS DE LA PELÍCULA PÁG. XX] de Leni  riefenstahl o Camiccia nera de Giovacchino Forzano.

Otros títulos son: Con las brigadas de Navarra (1936), La toma de Bilbao (1937), Altavoces del frente (1937), Alma y nervio de España (1937), Los conquistadores del norte (Homenaje a las brigadas navarras) (1937), 18 de julio (1938), Oviedo (1938), La batalla del Ebro (1938), ¡Vivan los hombres libres! (1939) y La liberación de Madrid (1939) entre muchas.

La actividad en el sector privado fue muy escasa. La Cifesa franquista produjo 17 documentales. Su director, Fernando Delgado, rodó Hacia una nueva España (1936), Bilbao para España (1937), Santander para España (1937), Oviedo y Asturias (1937), El entierro del general Mola (1937) y Brigadas navarras (1937). Cifesa también produjo la miniserie Reconstruyendo a España (1937-38), de tres entregas. La firma Ufilms produjo el largometraje documental El derrumbamiento del Ejército Rojo (1938).

Joaquín Reig fue el autor de la pieza más importante y valiosa de la propganda franquista, titulada España heroica / Helden in Spanien (1938), un largometraje documental producido por la firma germano-española Hispano – Film – Produkion, puesta en pie en Berlin por Wilhelm Ther y con el respaldo de Goebbels.

El cine, no se vio libre de la mano de la censura. Era considerado como uno de los medios más influyentes en la mentalidad de la población y, por tanto, más peligroso. Por ello, se estableció una rígida censura para todas las películas que se visionasen en España, ya fuesen de producción nacional o extranjera.

Los temas que principalmente fueron objeto de censura eran los siguientes:

  • La guerra
  • La Iglesia
  • La educación
  • El Estado
  • Las autoridades

Se prohíbe la exhibición de una película, o copia de la misma que no estuviese censurada. Se crea una Junta Superior de Censura.

La Oficina de Prensa y Propaganda del 5º Cuerpo del Ejército disponía de un equipo ambulante que permitía proyectar películas a la tropa siempre que el frío invierno no lo impidiera. Se trataba de filmes comerciales y también películas de propaganda rodadas por la propia Sección. Se filmaban hasta diez reportajes con imágenes de los frentes, de las industrias militarizadas, de los hospitales o de los pueblos ocupados. El 5º Cuerpo del Ejército disponía también de un espectáculo de sainetes llamado Teatro Ambulante de Campaña (TAC).

Fotografía

Conscientes de la influencia que empezaba a ejercer la propaganda visual, el bando nacional empieza a incorporar a profesionales para que cubran sus hazañas en el frente y consoliden la imagen de un régimen militar que se había ido institucionalizando desde el inicio de la guerra. Por este motivo surgen los casos de Serrano en Sevilla o los miembros del cuerpo fotográfico del Ejército gallego.

Pero en este intento de conformación de la imagen del franquismo, cabe citar también los trabajos puntuales pero decisivos de Jalón Ángel y Marín, que fueron los que forjaron la estética oficial del régimen con sus fotografías de Franco y de José Antonio Primo de Rivera. En su mayoría son estampas alejadas de la espontaneidad y representa unas imágenes teatralizadas en los improvisados estudios de fotografía que se instalan en la retaguardia.

 

 

Continuamos con nuestro monográfico sobre la propaganda en la guerra civil española, esta vez nos centraremos en la propaganda del bando republicano. La zona que permaneció leal al Gobierno legítimo contó con una infraestructura muchísimo mayor para su propaganda que el bando contrario.

La estrategia del Ejército popular consistía en mantener mediante la propaganda una constante tensión bélica en aquellas zonas estratégicamente importantes pero con un línea del frente más o menos estabilizada.

Desarrolló intensas campañas de agitación en los días previos a una ofensiva, de forma que, imitando a la artillería, la propaganda eliminará o debilitará la resistencia del adversario antes del ataque de la infantería.

En estas acciones se utilizaban dos medios fundamentales: el lanzamiento de octavillas y las alocuciones, bien a través de la radio o bien por medio de los altavoces en el frente, esto es un vehículo con un amplificador, un micrófono y un altavoz gigantesco que, según las circunstancias, podía alcanzar hasta 5Km. En esta propaganda se mezclaban la información, las medias verdades, los rumores y las mentiras.

Veamos un ejemplo de esta propaganda en una de las octavillas lanzadas:

Españoles rebeldes.

¿Sabéis cual es la terrible, la dramática estadística de los niños nuestros, de los niños compatriotas vuestros, que han caído víctimas de la metralla italogermana desde el día maldito para España en que empezó vuestra rebelión hasta el primero de Abril próximo pasado? Leedla.

Madrid, 897 muertos y 1.380 heridos; Barcelona, 589 muertos y 1.380 heridos; Valencia, 329 muertos y 416 heridos; Asturias, 1.214 muertos y 2.000 heridos; País Vasco, 684 y 1.665 heridos [sigue la relación]. Total: 10.699 muertos y 15.320 heridos.

Este es uno de los balances de la invasión de moros, alemanes e italianos. ¿No se subleva ante ello vuestra conciencia de Españoles?

Organización

En la España republicana se había rechazado la creación de una aparato estatal de prensa y propaganda. La democracia republicana consideraba contradictoria con su legitimidad democrática la creación de un engranaje estatal de prensa y propaganda. De ahí que la República como Estado desaprovechase la oportunidad de crearse uno a su medida. Con ello hubiera dispuesto de un arma fundamental para enfrentar la propaganda franquista con una voz unificada de respaldo estatal, tanto en el exterior como en el interior.

A partir de 1936, la República toma conciencia de la gravedad de la situación y ve la necesidad de una coordinación de los diferentes aparatos propagandísticos para unificar las consignas y controlar la prensa y los espectáculos públicos.

El Gobierno de Largo Caballero sustituyó la antigua Oficina de Propaganda por  el Ministerio de Propaganda a cuyo frente estuvo Carlos Esplá de Izquierda Republicana. El día 21 del mismo mes se crea la Subsecretaría del Ministerio de Propaganda con Federico Martínez Miñana al frente.

El día 3 de diciembre de 1936 se incorporan las funciones del Patronato Nacional de Turismo al Ministerio de Propaganda. El Ministerio quedará organizado en varias secciones: Servicio de Información (que facilita a la prensa las noticias diarias nacionales y extranjeras), Servicio Español de Información (selecciona la información que debe ser conocida en Europa sobre la guerra de España), ediciones y publicaciones (se ocupa de la edición de folletos, libros, carteles), cine, radio (retransmite discursos de personalidades políticas, cuenta con un servicio de escucha de las radios enemigas y radia cinco veces al día el noticiario La Palabra), discoteca (realiza los actos musicales, da a conocer música clásica y revolucionaria y selecciona los principales discursos radiados para ser editados), servicio fotográfico y la Oficina de Prensa Extranjera.

Este Ministerio fue poco operativo en sus primeros momentos pues el Gobierno hubo de trasladarse a Valencia. Cuando esto sucedió, se organizó en Madrid una Junta de Defensa que, entre otras cosas, asumió también las labores de propaganda a través del Consejero de Orden Público primero y luego de una específica Delegación de Propaganda y Prensa, que contaba con dos subsecretarías generales: una de propaganda y otra de prensa.

La propaganda realizada entre las milicias y el ejército popular dependera exclusivamente del Subcomisariado de Propaganda ligado a la Comisaría General de Guerra.

Con la formación del primer gobierno de Negrín (17 de mayo de 1937) el Ministerio de Propaganda desaparece como tal y queda absorbido por el Ministerio de Estado. Carlos Esplá pasará a ocupar la Subsecretaria del Ministerio de Estado y Leonardo Martín sustituirá a Federico Miñana en la nueva Subsecretaría de Propaganda que estará integrada por las siguientes dependencias:

  • Dirección General de Propaganda
  • Sección Central con los negociados de registro, personal, habilitación y contabilidad.
  • Asesoría Jurídica
  • Patronato Nacional de Turismo
  • Delegaciones en el territorio nacional y en el extranjero
  • Agencia autónomas de propaganda

Por decreto del 29 de mayo la Subsecretaría de Propaganda consigue una cierta independencia al poder actuar por delegación del ministro en todos aquellos asuntos competencia de sus respectivas dependencias. El 19 de junio se nombra delegado para los servicios de propaganda en Madrid a José Carreño España.

La Generalitat de Cataluña y el Gobierno vasco ejercieron competencias autónomas en este terreno. En Cataluña se creó un Comisariado de Propaganda del Gobierno Autónomo encabezado por Jaume Miravitlles, que intentó llevar a cabo su función por encima de la propaganda partidista haciendo hincapié siempre en la unidad antifascista. El Comisariado de Propaganda realizó una importante labor en el terreno cinematográfico y también en el de la prensa.

El Gobierno vasco tuvo también un Servicio de Propaganda. Tras la caída de Bilbao (14 de julio de 1937) hubo que trasladarse a Barcelona. El aspecto más interesante de la propaganda del Gobierno vasco fue el resaltar la libertad de que gozaba allí la Iglesia católica frente el anticlerismo imperante en el resto de la España republicana.

Era necesaria una modificación de los planteamientos republicanos dirigidos fundamentalmente a la opinión internacional, a la retaguardia enemiga y al propio territorio. La propaganda tenía que captar la atención y la adhesión del enemigo; por ello, debía ocultar su intención última mostrando desinteresadamente la realidad de la lucha española.

El desarrollo de la guerra exige un mayor control de los medios de información, tanto en el interior como en el exterior, y por ello, el 18 de noviembre de 1937 se prohíben las emisiones de propaganda y publicaciones que el Comisariado de guerra venía realizando, ocupándose de las mismas la Subsecretaría de Propaganda. Con idéntica intención se disuelve por decreto del 16 de diciembre la sección de información, prensa y propaganda del Ministerio de Justicia.

La formación del gobierno de “Unión Nacional” (5 de abril) exige una modificación de los órganos y técnicas republicanas de propaganda. El día 17 de abril el Gobierno decide intervenir las empresas de espectáculos públicos y las de alquiler y distribución de películas. Una vez más intenta lograr el control de aquellos medios de comunicación que considera fundamentales para la difusión de su propaganda. La complejidad de las labores de propaganda obliga al gobierno a crear el 1 de julio una Secretaría General dependiente de la Subsecretaría de Propaganda. Pese a la prohibición gubernamental expresa (noviembre 1937) de realizar una propaganda independiente, el Comisariado de Guerra continúa su labor. El Gobierno, por el contrario, estima que la propaganda incontrolada perjudica más que beneficia a la causa republicana puesto que priman los intereses partidistas. Por ello, el 11 de agosto de 1938 promulgan una orden que prohíbe a los jefes militares dirigir arengas a la tropa. Se intentaba impedir de este modo el proselitismo comunista en el ejército.

La caída del gobierno de Negrín (5 de marzo 1939) y su sustitución por el Consejo Nacional de Defensa supone una nueva reestructuración dentro de las labores de propaganda. Por decreto del 19 de marzo de 1939 se determina que la Subsecretaría de Propaganda dependa de la Consejería de Estado quedando al frente Ángel Martínez Carmona hasta el final de la guerra.file:///Users/BelenyJavi/Desktop/Captura%20de%20pantalla%202011-02-18%20a%20las%2013.43.19.png

Inicialmente, las milicias y, a partir del segundo trimestre de guerra, el Ejército Regular Popular se convierten en creadores de un nuevo bloque mediático destinado a una audiencia receptora de hombre en armas y también de sus familias, que crean su andamiaje moral. Las publicaciones se convierten en emblemas de identificación de la unidad editora, en cauce para la trasmisión de postulados propagandísticos gubernamentales y, en ocasiones, en pálpito del sentir de una brigada que reivindica permisos para la retaguardia.

En la zona franquista se les prohíbe leer y escuchar la propaganda republicana. La República decide la impresión de las octavillas y panfletos por ambas caras para que puedan ser leídos sin necesidad de recogerlos del suelo.

La defensa de Madrid crea una mitología simbólica diferenciada, paralela a los cambios trascendentales que tienen lugar en la capital del Estado. El llamamiento a la resistencia planea sobre todos los lemas que gritan periódicos y carteles. Las palabras de Dolores Ibáturri: “Más vale morir de píe que vivir de rodillas” o el “No pasaran” adquieren el carácter de símbolo universal. El enemigo, que cerca por su cintura fluvial Madrid, es más identificable que nunca en la propaganda. Los “moros” son presentados como el gran espantajo: la crueldad, las violaciones y el saqueo se identifican con su presencia. Los miles de refugiados que afluyen a Madrid desde las tierras andaluzas y extremeñas lo ratifican con el terror de sus relatos. Los bombardeos que día a día machacan la ciudad le hacen adquirir una dimensión mítica: “¡Madrid Resiste!”.

La llegada de las primeras unidades de las Brigadas Internacionales para la defensa de la ciudad hace tangible a la conciencia de la zona republicana un elemento fundamental: “No estamos solos, aunque las democracias occidentales nos hayan vuelto la espalda”.

Conceptos y temas

En las filas del adversario existen mayoritariamente dos tipos de combatientes: los que se han visto obligados a luchar y los que tienen una información equívoca de la contienda. En los primeros hay que despertar su conciencia de clase y a los segundos hay que ayudarlos a salir de su error. Por ello los temas recomendados serían aquellos en los que se pusiese de manifiesto el contraste existente entre la política republicana y la franquista: cultura, problema religioso, mujer, etc.:

PROMESA: Franco dice: “Elevamos y dignificamos a la mujer”. REALIDAD: En la zona facciosa se ha creado el “auxilio social” mediante el cual las mujeres de 17 a 35 años, solteras o viudas sin hijos, son obligadas a prestar servicios en comederos y cocinas militares, hospitales y cuarteles donde los “señoritos de la Falange” las tratan como antaño trataron a sus criadas “para todo”. LA REPÚBLICA: Dignifica verdaderamente a la mujer dándole los mismos derechos que al hombre y, sobre todo, respetando su libertad, lo mismo en la guerra que en la paz para elegir su ocupación y el trabajo que mejor le parezca. ¡VIVA LA REPÚBLICA!.

La propaganda interna debe explicar al pueblo las causas profundas de la guerra y su transformación en una lucha revolucionaria y de independencia nacional.

Los destinatarios y temas de la campañas propagandísticas gubernamentales se mantendrán prácticamente inalterables a lo largo de la contienda. Únicamente los acontecimientos bélicos o políticos relevantes modificarán el tono de las mismas. En los primeros meses del conflicto la propaganda gubernamental se dirige fundamentalmente a la retaguardia y a los soldados. Cuando la propaganda se dirige a los combatientes suele ser monotemática.

Propaganda exterior

Buena parte de la propaganda gubernamental se orientaba a la defensa de la causa republicana en el exterior que, en principio, contaba con mayores simpatías que la de los rebeldes. Su mayor dificultad en este terreno venía dada por el creciente peso de los comunistas e indirectamente de la Unión Soviética, dentro del campo republicano, y también por la persecución religiosa, muchas veces incontrolada, y difícil de ocultar.

El Gobierno republicano disponía fuera de España de las representaciones diplomáticas regulares, cuyos servicios de prensa, además de servir comunicados a los distintos periódicos y agencias, editaron en muchos casos folletos de propaganda en varios idiomas. En las embajadas de París y Londres se publicó en francés y en inglés una serie de folletos sobre las destrucciones del tesoro artístico español a mano de los fascistas, referidos cada uno de ellos a un caso concreto: el Museo del Prado, el Palacio del Infantado de Guadalajara, el Palacio de Liria en Madrid, etc. Se organizó además una especie de agencia internacional de noticias a finales de 1937 que enviaba a España sus propios corresponsales.

Por otra parte, se organizaron algunas asociaciones de distinta índole como el Comité International de Coordination et d’Information pour l’aide à l’Espagne Republicaine o la Asociation Hispanophile de France.

La participación española en la Exposition Internationales des Arts et Techniques, celebrada en París en el verano de 1937, supuso un hito en propaganda exterior republicana.

Prensa

Durante la República española el servicio de información se estructuraba de una forma muy similar a como estaba organizado durante la monarquía de Alfonso XIII.

Su organigrama lo formaba una escala descendente, desde el Estado Mayor Central del Ejército de Tierra, hasta los diferentes estados mayores de las Capitanias Generales. Los servicios de información dependían de las segundas secciones del Estado Mayor. Estas se ocupaban de estos menesteres desde tiempos que se remontan a la reestructuración del Cuerpo, a finales del siglo XIX.

Dichos servicios estaban más bien pensados hacia una posible agresión exterior, que no hacía un aspecto de guerra interna.

El organigrama del Servicio de Información republicano sería el siguiente:

En toda la zona controlada por el Gobierno de la República la prensa escrita se transformó por completo. Los periódicos de la derecha o bien dejaron de publicarse, o bien lo hicieron por cuenta de partidos y organizaciones leales al Gobierno.

Hay que mencionar también la “prensa de trinchera”. Fueron numerosísimas las publicaciones de las distintas unidades militares. Estos periódicos de guerra destinados al sostén de la moral de los combatientes, así como a su adoctrinamiento político e ideológico, contribuyeron también a las campaña de alfabetización que, a pesar de la enormes dificultades, se llevaron a cabo en los frentes de batalla.

Radio

En cuanto a la propaganda radiofónica, cuando comenzaron a llegar noticias del levantamiento armado, el Ministerio de Gobernación comenzó a radiar una serie de notas cada media hora en las que resaltaba la normalidad de la situación.

Ayuntamientos, gobernadores civiles y otras autoridades leales llamaron al restablecimiento de la normalidad ciudadana desde las emisoras.

Uno de los grandes logros propagandísticos en el bando leal fue el conocido Altavoz del Frente. Era un organismo dependiente del Subcomisariado de Propaganda del Ministerio de la Guerra que comenzó a emitir todos los días a las nueve de la noche, desde el 14 de septiembre de 1936, a través de Unión Radio Madrid. Sus emisiones, en las que alternaban charlas de distintos dirigentes con música revolucionaria o poemas cantados, adquirieron justo renombre.

El tono de las intervenciones del Gobierno, tranquilizador y sereno, contrastaba con el de los mensajes radiofónicos de los partidos y sindicatos, que buscaban excitar al pueblo en la defensa de la República contra el Alzamiento del Ejército y las derechas, que ya nadie ponía en duda.

En los primeros momentos, las principales emisoras radiofónicas quedaron en la zona republicana y fueron intervenidas por las autoridades o por comités revolucionarios, como había sucedido con la prensa no afín. En Madrid, el Gobierno republicano intervino Unión Radio Madrid y Radio España de Madrid, y se instalaron micrófonos en el Ministerio de la Gobernación, desde donde se emitían las intervenciones oficiales. En Cataluña, Radio Barcelona y Radio Associació de Cataluya se convirtieron en las radios oficiales de la Generalitat. En el País Vasco, Unión Radio San Sebastián jugó un papel esencial a favor de la República. En Bilbao es intervenida Radio Emisora Bilbaína.

Los partidos políticos, sindicatos y organizaciones antifascistas creaban o intervenían sus propias emisoras en los lugares que podían.

La radio, además de entretener con la música e informar, fue un importantísimo medio para trasmitir órdenes, consignas y toda clase de llamamientos del Gobierno republicano, de los Gobiernos de las “regiones autónomas”, de las Juntas de Defensa y de los partidos y sindicatos afectos al Frente Popular. Quizá las intervenciones más numerosas fueron las del jefe del Gobierno Juan Negrín, a partir del año 37.

Las notas y comunicados que se radiaban eran de lo más variados.

Fue muy importante en ambos bandos lo que se conoció con el nombre de “llamadas de socorro”, y consistía básicamente en conocer el paradero y la situación de personas que habían sido separadas por la guerra y sus familiares querían saber sobre ellas. Durante la guerra hubo prácticamente en todas las emisoras una sección específica sobre información de detenidos, prisioneros, muertos, heridos y desaparecidos. En el lado republicano se fue haciendo más estricto el control de estas llamadas de socorro, porque parece que fueron utilizadas en ocasiones por la “quinta columna” para pasar información.

Durante el mes siguiente al Alzamiento, aproximadamente hasta la primera quincena de agosto, el Ministerio de la Gobernación radiaba unas notas que eran una especie de compendio del parte de guerra, nota propagandística e informe para mantener el ánimo y la moral del pueblo y los combatientes. Cuando queda claro que ha fracasado el golpe y que se ha transformado en guerra civil, las notas oficiales, basadas en los partes diarios que facilitaba el Ministerio de Guerra, se van convirtiendo en partes de guerra[1], más breve y descriptivos de la evolución de los frentes. El encargado de leerlos en Unión Radio Madrid fue Augusto Fernández.

Se debe destacar también la propaganda ejercida por la denominada “la Pasionaria”, Dolores Ibarruri.

Literatura

La literatura también toma partido en la guerra. Algunos autores que mostraron su apoyo a la república fueron Antonio Machado, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Emilio Prados o Manuel Altolaguirre.

Hay una superioridad de la poesía escrita desde el bando republicano. La poesía de este bando ofrece una mayor impresión de sinceridad y una visión más compleja de la realidad lo que determina que muchos de sus textos puedan resistir hoy en día una lectura desapasionada.

En cuanto a narrativa se distingue dos grandes grupos: uno que se dedicaría a la exaltación del heroísmo del propio bando, dentro de la misma hallaríamos publicaciones como Primera de acero y Contraataque de Ramón J. Sender, Puentes de Sangre de Herrera Petere, El cojo de Max Aub o Entre dos fuegos de Antonio Sánchez entre otros; mientras que por el otro lado encontramos todo tipo de recursos destinados a degradar la actuación del enemigo, en esta línea encontramos ¡Queman, roban y asesinan en tu nombre! De J. García Morales, Los crímenes del fascismo de Luzbel Ruiz o Yo he creído en Franco (Proceso de una gran desilusión) de Gonzálbez Ruiz. En el bando republicano estas últimas son menos abundantes.

El teatro pasó a convertirse en un instrumento para la difusión de las respectivas tesis. Por parte de la izquierda, la ofensiva desde los escenarios fue de mucho menor calado. La máxima de los republicanos era convertir el teatro en instrumento educativo al servicio de las clases populares.

En 1937 el Gobierno de la República decide intervenir y crea el Consejo Central del Teatro cuya labor asignada era la de intervenir directamente en la estructura de la producción teatral y la de supervisar su contenido ideológico.

… No tenemos otra obligación que gritar hasta enroquecer, para que nos oigan en el último rincón del mundo. Como sea, con la pluma, con el pincel, con el lápiz con la palabra, pero gritar tan fuerte que nuestro eco quede vibrando en el aire eternamente. Esa es nuestra misión

SANTIAGO ONTAÑÓN

El teatro, en definitiva, como arma al servicio de la lucha ideológica un fracaso aunque no solo en el bando republicano sino también en el nacional.

Papel determinante en el conjunto de la acción propagandística republican cumple con la Alianza de los Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, organización surgida para agrupar a los intelectuales del Frente Popular y que nace por inspiración comunista.

Cine

Al quedar partida la Península en dos zonas, las infraestructuras técnicas de Madrid y Barcelona (estudios y laboratorios) quedaron en zona republicana, así como la sede de la importante productora valenciana Cifesa.

La más inmediata respuesta cinematográfica a la sublevación de julio de 1936 la produjo la central anarcosindicalista CNT en Barcelona. Creó una Oficina de Informqación y Propaganda cuya primera producción fue Reportaje del movimiento revolucionario en Barcelona, montada y comentada por Mateo Santos. Este documental excepcional, que capta con crudeza la convulsión revolucionaria de los primeros días, se caracterizó por su inflamado comentario que denunció “la traición de unos militares sin honor (…) en sorda alianza con la alta burguesía y los negros cuervos de la Iglesia que inspira el Vaticano”. Estrenado el 14 de agosto, el virulento anticlericalismo y la estridencia revolucionaria hicieron de este reportaje una pieza ideal para la contrapropaganda enemiga.

También la CNT incautó y colectivizó las 116 salas de cine que funcionaban en Barcelona.

Tras tan estridente debut, Mateo Santos recibió el encargo de confeccionar un más apacible Barcelona trabaja para el frente que mostró la organización de la distribución alimenticia de los anarquistas para abastecer al frente y a la retaguardia. Fue retirado antes de su estreno.

En Cataluña los anarquistas desarrollaron también una importante actividad cinematográfica. Produjeron largometrajes como Aurora de Esperanza y documentales como la serie Los aguiluchos de la FAI por tierras de Aragón.

Otros títulos son: Bajo el signo libertario (1936), El cerco de Huesca (1937), La columna de hierro (1937), Teruel ha caído (1937), La toma de Teruel (1937), Alas negras (1937), La silla vacía (1937), Castilla se liberta (1937), entre otras.

Una figura muy destacada fue la de Buenaventura Durruti.

Los comunistas también participaron en la producción cinematográfica. Además de organizar efervorizados mítines caldeados con la proyección de películas soviéticas, los comunistas proponían como estrategia central la unidad política y militar de todas las fuerzas antifascistas, bajo un mando único con la prioridad castrense de ganar la guerra. Este modelo de integración unitaria estaba muy bien ilustrado por la película favorita de Stalin, Tchapaief, el guerrillero rojo (1934).

Algunas de sus producciones son: Mando único (1937), Unificación (1937), Por la unidad hacia la victoria (1937), El Ejército del Pueblo nace (1937), Ejército Popular (1937), ¡¡Pasaremos!! (Documental de la guerra civil en España) (1936) y El camino de la victoria (1936) entre muchas.

Los comunistas dispusieron de la productora y distribuidora Film Popular, ubicada en Barcelona que se encargó de la edición en castellano del noticiero España al día.

Los fines humanitarios del Socorro Rojo Internacional explican que produjera documentales como La obra del facismo: bombardeos de Madrid (1936) o Éxodo (1937).

La Subsecretaría de Propaganda del Gobierno republicano, cuya sección de cine estaba a cargo de Manuel Villegas López, produjo numerosas películas documentales entre las que destaca España leal en armas o Espagne 1936, con guión de Luis Buñuel y dirigida por Le Chanois.

La propaganda del Gobierno republicano asumió la estrategia unitaria marxista y un título como Todo el poder para el gobierno, producido por el Ministerio de Propaganda en 1937. Entre su producción destacó el documental de media hora Madrid (1937). Desde 1938 la Subsecretaría editó unos breves films, llamados traillers, de tres o cuatro minutos y con efectos de montaje rápido, que se proyectaban en los intermedios de las sesiones, mostrando temas de actualidad u ofreciendo consignas. Entre los títulos más destacables de la Subsecretaría figuraron La batalla de Guadalajara (1938) y Los trece puntos de la victoria (1938).

La película gubernamental de mayor alcance propagandístico fue Sierra de Teruel de André Malraux.

Tiene especial interés la actividad de propaganda cinematográfica del Comisariado de Propaganda de la Generalitat, cuya sección de cine, a cargo de Joan Castayer fue productora, distribuidora e importadora de numerosos títulos soviéticos. Entre sus producciones se puede destacar el documental de Joan Serra Un día de guerra en el frente de Aragón, el famoso Enterrament de Durruti o el mediometraje Catalunya Mártir. Su obra más importante fue el noticiero semanal Espaya al dia. Noticiari Nacional.

Fotografía

La fotografía será fundamental durante la guerra. Desde el comienzo del conflicto su identificación con la causa popular es muy clara, hasta el punto que algunos fotógrafos plantearon su trabajo durante la guerra como un claro instrumento de propaganda al servicio del gobierno constitucional . En este sentido, muchas de sus imágenes fueron utilizadas para la propaganda republicana en los carteles y tarjetas postales que editaba el gobierno central, la Junta de Defensa de Madrid, el Socorro Rojo Internacional, etc.

Los fotógrafos tuvieron grandes dificultades para realizar su trabajo en los frentes y la retaguardia, pues en el bando republicano escaseaba el material gráfico, las películas y el papel, de manera que a veces debieron volver a utilizar las viejas placas de cristal. El fotógrafo Alfonso contaba que para hacer uno de sus reportajes sobre Madrid tuvo que emplear los restos de un rollo de película de cine. Todo ello sin contar lo arriesgado de la empresa, que le costó la vida a la fotógrafa Gerda Taro.

Manuel Albero y Francisco Segovia -destacados fotógrafos deportivos en la República- fueron “los grandes cronistas de aquellas jornadas” en Madrid, desde el mismo 18 de julio de 1936 en que fotografiaron el asalto republicano al cuartel de la Montaña; seguramente muchas de las fotos seleccionadas, ahora anónimas, son suyas. También trabajaron en Madrid Santos Yubero y los hermanos Mayo que constituyeron una agencia de prensa que enviaba fotos a todo el país.

Algunas de las fotos pertenecen a fotógrafos muy conocidos en el mundo del fotorreportaje fuera de España, que tenían claras sus simpatías por la causa republicana y consideraban su trabajo como una forma de contribución a la lucha antifascista. Está entre ellos el húngaro Robert Capa, quien había tenido que huir de los nazis por motivos políticos; estuvo en España el año 36 y realizó un amplio reportaje sobre la guerra civil para la revista francesa “Vu”. Otros fotógrafos extranjeros eran David Szymin, “Chim” (que luego formaría parte de la agencia Magnum fundada por Capa), Walter Reuter y las fotógrafas Gerda Taro, Tina Modotti y Kati Horna.

El inicio de la guerra civil supuso una ruptura brutal de la vida cotidiana para todos los españoles. Muchas familias sufrieron muertes y separaciones por la situación de los frentes, otras tuvieron que ser evacuadas de sus lugares de origen pasando a ser refugiados en la gran ciudad. La fotografía refleja con gran dramatismo todas estas vivencias.

Una parte importante de los reportajes fotográficos de Madrid en guerra fueron encargados por la Junta de Defensa de Madrid y forman el llamado “Archivo Rojo” (aludiendo al general Vicente Rojo). Este organismo, encargado de coordinar la defensa de la capital, fue creado por el gobierno a raíz de la ofensiva franquista el 6 de noviembre de 1936 y lo formaban representantes de todos los partidos políticos en el gobierno; lo presidía el general Miaja que nombró jefe de estado mayor al entonces comandante Vicente Rojo.

Por medio de las imágenes de la capital de España durante la guerra, la sección de prensa y propaganda de la Junta de Defensa intentaba crear sentimientos de apoyo al pueblo español con el fin de recabar la solidaridad internacional hacia la República amenazada.

La propaganda republicana convierten a la mujer-madre, víctima de la guerra, en un símbolo de la inocencia del pueblo frente al ataque fascista. Por ejemplo, los carteles del Ministerio de Propaganda editados dentro de la campaña de Ayuda a Madrid toman la imagen de una mujer desesperada con su hijo en brazos bajo las bombas.

 


[1] Más adelante expondremos en un post específico las características del parte de guerra como instrumento de propaganda durante la contienda.

 

 

 

 

 

Vamos a comenzar el año analizando la propaganda durante la Guerra Civil Española (1936-1939).

Introducción

Las palabras pueden llegar a tener la misma fuerza que las armas. El fenómeno de la propaganda está indisolublemente unido a la historia de la guerra. Actúa y ha actuado en todos los conflictos bélicos en mayor o menor medida y en algunos momentos ha llegado a ser decisivo.

Para que los hombres sean capaces de afrontar el horror de la guerra debemos manipular sus emociones, sus sentimientos. Y eso es precisamente la propaganda.

La propaganda de guerra se dirige en primer lugar a la propia vanguardia para sostener la moral combatiente; luego a la propia retaguardia que nutre de hombres y pertrechos a la vanguardia; también a los neutrales para impedir que se alíen al enemigo o para atraerlos a nuestra causa; se dirige al enemigo tanto a su vanguardia como a su retaguardia, mediante rumores, promesas e, incluso, amenazas. Y, por último la propaganda en el exterior asegura los suministros de mercancías, armas y combatientes, mientras hace todo lo contrario con sus enemigos, o al menos, intenta que las potencias extranjeras se mantengan neutrales.

Hasta el siglo XX la persuasión de las masas no había tenido ese papel protagonista, determinante en el desarrollo de un conflicto bélico. En los países totalitarios de uno y otro signo, la propaganda se convertirá abiertamente en fundamental instrumento político. Pero, la propaganda resulta inútil si no se traduce en hechos militares: deserciones, rendiciones, colapso de servicios, menor productividad en las fábricas, anulación de la propaganda enemiga, etc.

Siempre que se declara el estado de guerra, ello conlleva una serie de alteraciones en la vida de una nación. Una de ellas es, sin lugar a dudas, el control que sobre la prensa en general se establece. La libertad de prensa queda coartada por una fuerte y rígida censura previa. Con esto, se intenta eliminar roda aquella información que se considere perjudicial para el desarrollo de la contienda. Se puede decir, sin temor a equivocarse, que la prensa, como generalidad, se transforma en propaganda.

En España, el inicio de la Guerra Civil trajo consigo un despliegue extraordinario de los aparatos propagandísticos de ambos bandos. La propaganda tuvo un papel determinante. Además, intervinieron nuevos medios como el cine y, sobre todo, la radio, que va hacer posible que el flujo informativo continuo este al alcance de todo el mundo. España fue pionera en el terreno de la información y la propaganda.

En los años previos a la contienda el enfrentamiento larvado se fue haciendo evidente, con lo que subió el tono de las palabras pronunciadas desde cada bando y la literatura comenzó a funcionar ya como un arma al servicio de las ideas; los escritores tomaron posiciones y sus obras se fueron polarizando en torno a dos ejes básicos: por un lado, la defensa de los valores que la República encarnaba como la modernización del país, una sociedad laica, la justa distribución de la riqueza, el fin de los privilegios seculares de las clases poderosas, etc.; por otro, el alineamiento junto al antirrepublicarismo de los sectores conservadores que enarbolaban la defensa de aquellos privilegios y abogaban por el mantenimiento de los valores y formas de vida tradicionales, íntimamente ligados al catolicismo.

En el caso concreto de España, y debido al atraso de la industrialización, en el siglo XX existía un alto índice de analfabetismo. Por ello, tanto la Restauración, como la Dictadura de Primo de Rivera o la propia República, tendrán un sistema informativo exclusivamente operante en una pequeña parte de la población.

El sistema informativo que había estaba caracterizado por:

  • Reconocimiento explícito de la libertad de información.
  • Libertad limitada por leyes ajenas a la ley de prensa y formas de presión económicas.

El resultado es que los medios de comunicación que tiene poder dentro del sistema están todos muy controlados.

La estructura de este sistema liberal es muy simple: gran número de periódicos sin importancia y solo cuatro o cinco de alcance nacional.

Paralelamente al sistema, desde 1898, diferentes grupos sociales, desde militares o regionalistas, hasta obreros o intelectuales, intentaban poner en funcionamiento sus ideas. Para ello, lógicamente, utilizan la información. Debido a esto, utilizan en su provecho diferentes sistemas de propaganda. Utilizan el teatro y los medios de información tradicionales en todos sus ámbitos (libros, folletos, panfletos,…).

La I Guerra Mundial, había obligado a que en cada gobierno beligerante se introdujera oficialmente un organismo de propaganda que desarrollase como un instrumento de corte científico indispensable para el combate.

Esto era algo que desde el primer momento conocieron en España los dos bandos. Independientemente de la diferente aplicación de la propaganda, lo que ambos bandos consiguieron fue espolear, a través de todos los medios de comunicación posibles, constante e intensamente, a toda la opinión pública, tanto la propia como la contraria e incluso la exterior. El modelo informativo existente en la España del primer tercio del siglo XX fue roto por los dos contendientes, los cuales crearon apresuradamente otro, basado exclusivamente en la información laudable para ellos mismos y denigrante y ridiculizadora para el contrario. Así, la propaganda lo que hizo, en este como en cualquier otro conflicto bélico contemporáneo, fue crear una subguerra informativa.

Bibliografía

Libros consultados:

  • IGLESIAS RODRÍGUEZ, GEMA: La propaganda en las guerras del siglo XX, Cuadernos de Historia, Arco Libros, Madrid, 1997.
  • NUÑEZ DE PRADO Y CLAVELL: Servicios de Información y Propaganda en la Guerra Civil Española. 1936-39, Editorial de la Universidad Complutense, Madrid, 1992.
  • THOMAS, HUGH, La guerra civil española, La mayor tragedia de la historia de España,De Bolsillo, Barcelona, 2003.
  • VV.AA.: Propaganda en guerra, exposición Propaganda en guerra, Salamanca del 12 de noviembre de 2002 al 12 de enero de 2003.

Revistas:

  • Revista Historia 16, año XXIV Nº 290
  • Revista La aventura de la historia, año 2, Nº 18 (Abril 2000)

Páginas web consultadas:

 

Posteado por: belenmoreno | 24 noviembre 2010

La demonización de Milosevic en la Guerra de Kosovo – Parte 3

Para terminar con nuestra exposición sobre el conflicto de Kosovo analizaremos el papel del diario La Vanguardia en la construcción mediática de la imagen pública de Milosevic.

4. Análisis de caso: La Vanguardia

La Vanguardia es un diario matinal de información general editado en Barcelona para toda España. Publicó su primera edición el 1 de febrero de 1881. Pertenece al grupo Godó e ideológicamente está considerado un periódico de centro político, catalanista y monárquico.

Se ha analizado el período comprendido entre el 11 de marzo de 1999 (cuatro días antes de la segunda ronda de conversaciones en Rambouillet y 15 días antes del comienzo de los bombardeos) y el 20 de junio de 1999 (10 días después de la resolución del conflicto). Se han analizado en total 100 ejemplares del diario La Vanguardia.

En el período de estudio se han encontrado un total de 757 referencias a Milosevic.

En la información de los conflictos armados intervienen por un lado los corresponsales de guerra o enviados especiales y, por otra, los periodistas de la retaguardia que están en la redacción del medio. Además, se complementan con colaboradores que escriben artículos de opinión sobre el conflicto.

Como hemos visto la OTAN tenía una lucha paralela: la de la opinión pública por ello los periodistas tienen que estar atentos a los aparatos de censura y propaganda de los bandos del conflicto.

Los periodistas se tiene que enfrentar a factores exógenos[1] que no pueden controlar, por ejemplo, el grado de censura impuesto por los aparatos militares y gubernamentales. Pero, también se tienen que enfrentar a diversos factores endógenos que el periodista debe conocer. En primer lugar el compromiso ideológico, ya que todo periodista tiene opiniones y sentimientos sobre la situación, si el periodista se destaca ideológicamente se convierte en un contendiente más. En el caso que vamos a analizar veremos como el patriotismo, la forma más común de compromiso ideológico, influirá en la redacción de las informaciones. El siguiente factor endógeno tiene que ver con el aumento de las audiencias en momentos de conflictos armados, el vender más periódicos se convierte en una prioridad con lo que el medio se convierte en el mensaje, lo importante no es la información en sí mismo, sino poder decir que están allí cubriendo el conflicto. Los dos últimos factores endógenos son la formación técnica y académica y la relación entre el corresponsal y la retaguardia. Todos estos factores hay que tenerlos en cuenta a la hora de analizar el discurso de una publicación.

Como dice Kaplan “un periodista tiene que asumir que muchas cosas han pasado antes de su llegada a un lugar, tiene que saber que lo que escribe es solo un capítulo de una historia mucho más amplia[2]”.

El equipo de redacción

Juan Tapia: director de La Vanguardia de 1988 a 2002. Además era asesor del editor, Javier Godó. Antes de trabajar para el diario catalán, Tapia había sido director de comunicación de La Caixa y jefe del gabinete del ministro de Economía Miguel Boyer, en la primera etapa del gobierno socialista.

Ricardo Estarriol: nacido en 1937 este periodista y licenciado en Derecho fue el corresponsal en Belgrado del periódico La Vanguardia. Aunque fue expulsado de la ciudad durante los bombardeos, más tarde entraría en Pristina con el primer convoy británico (1 de junio 1999). Es autor del libro De la guerra fría a la nueva Europa. Memorias de un testigo.

Xavier Mas de Xaxás: nacido en 1964 fue el corresponsal de La Vanguardia en Washington, sus crónicas nos acercaban al punto de vista del presidente Clinton. Es autor de libro La sonrisa americana. Una reflexión sobre el imperio estadounidense (2004).

Enric Juliana: enviado especial. Nacido en Badalona (Barcelona) 1957 comenzó su trayectoria periodística en Tele eXprés y en los servicios informativos de TVE y El País. Desde 1991 pertenece a la redacción de La Vanguardia. Actualmente es director adjunto y delegado de ese diario en Madrid.

Plácid García-Planas: enviado especial. Redactor de la sección Internacional de La Vanguardia desde 1988. Ha cubierto la guerra del Golfo, los conflictos de los Balcanes y la Guerra de Irak.

Bru Rovira: enviado especial. Ha trabajado en los periódicos Tele eXprés, El Noticiero Universal, Aviu y desde 1984 de La Vanguardia. Ganador del premio de periodismo Ortega y Gasset.

4.1 Análisis cronológico: evolución del conflicto

El diario nos presenta, a principios del mes de marzo, a un “desafiante Milosevic” (La Vanguardia, 11 de marzo de 1999, p3[2]) que rechaza el despliegue de tropas de la OTAN en Kosovo. El periódico se hace eco de las declaraciones del presidente serbio: “Las fuerzas extrajeras no tienen nada que buscar en mi país”. Dos días después la cabecera catalana hace hincapié en esa misma idea: “Milosevic reitera que Belgrado nunca aceptará las tropas de la OTAN” (14 de marzo, p.9).

El 15 de marzo se reemprenden las negociaciones en Rambouillet, y desde La Vanguardia se insiste en que el acuerdo de paz “solo depende de la delegación serbia” (16 de marzo, p.6) es el presidente yugoslavo quien tiene la llave para evitar el conflicto armado, sino acepta, recoge el diario, “la OTAN atacará”. Además recuerda que en la matanza de Raçak “los serbios mataron en enero a más de 40 albaneses”, y es ese el detonante, según el periódico, de que Albright se volcara en hallar una solución para el conflicto. Es decir, nos presenta a un Milosevic altivo que no quiere la paz. El 18 de marzo en La Vanguardia encontramos el siguiente titular: “Los forenses afirman que las víctimas de la matanza de Raçak eran civiles desarmados”, en el cuerpo de la noticia matizan que “no podían precisar si los civiles habían sido abatidos durante los combates o ejecutados a sangre fría. Aunque que “lo más probable” es que no hubiera lucha”. Es decir, nos habían presentado una hipótesis como un hecho confirmado en el titular.

Las conversaciones de paz en Francia han fracasado, los mediadores internacionales no han conseguido que Serbia rubrique un acuerdo que incluía el despliegue de tropas de la OTAN en Kosovo. La negativa de Milosevic abre la puerta a la OTAN para iniciar su ofensiva para “evitar nuevas atrocidades e impedir que la guerra se extienda” (20 de marzo, p. 6). La conclusión es clara para La Vanguardia “esta última ronda de negociaciones de París ha servido al menos para hallar un único culpable del fracaso: Belgrado”, se hace responsable directo al presidente serbio que ahora tendrá que pagar las consecuencias.

El 21 de marzo el diario comienza a hablar de “limpieza étnica” en Kosovo y empezamos a ver las primeras imágenes de los refugiados albanokosovares. El corresponsal Ricardo Estarriol escribe que “ahora es evidente que las fuerzas armadas serbias han aprovechado las tres últimas semanas para limpiar diversas zonas del país” (21 de marzo, p. 4).

A pesar de la situación confirmada, según Estarriol, de “limpieza” EE.UU. aún cree en la paz e intenta dar al líder serbio una última advertencia a través de su enviado especial, Holbrooke, que “dejará claro a Milosevic que tiene ante sí una opción: detiene la agresión contra los albanokosovares y acepta el acuerdo interino, con una fuerza de vigilancia de la OTAN, o cargará con toda la responsabilidad por la acción militar de la Alianza” (22 de marzo, p. 3). Ante este intento de paz los serbios responden con “más de 25.000 refugiados”  por su ofensiva (23 de marzo, Portada). Es decir, encontramos dos polos diferenciados:

A la petición de la OTAN se suma la Unión Europea (UE) que pide al líder serbio “que no desperdicie la última oportunidad para la paz” (p. 4). Aún así Milosevic rechaza ese nuevo acuerdo.

El 23 de marzo Javier Solana ordena los bombardeos sobre Yugoslavia, es “la hora de la verdad” para el periódico “hace ya mucho tiempo, demasiado, que la actitud serbia en los países de la antigua Yugoslavia provoca la indignación internacional” (24 de marzo, p.2). El 25 de marzo La Vanguardia recoge las palabras de Javier Solana “la principal responsabilidad de los ataques aéreos la tiene el presidente Slobodan Milosevic, que se ha negado a poner fin a las acciones violentas en Kosovo y a negociar de buena fe. Nuestras acciones van dirigidas contra la política represiva de la dirección yugoslava, porque tenemos que detener la violencia y la catástrofe humanitaria que se están desarrollando en Kosovo” (25 de marzo, p.3). En la página siguiente reproduce las palabras de Bill Clinton “no es una guerra tradicional, es un genocidio en el corazón de Europa. Tenemos que frenar la agresión racial, étnica, religiosa y cultural que Serbia está realizando en Kosovo” (p.4). El diario también recoge en la página 6 la justificación de José María Aznar del ataque “en defensa de los derechos humanos” el día 28 de marzo añadirá que la intervención “ha sido legítima ante una situación de limpieza étnica y de ataque tan despiadado a los derechos humanos, hay una obligación humanitaria de intervención” (p.7).

Observamos que el periódico recoge en sus páginas todos y cada uno de los argumentos presentados por la OTAN para justificar el ataque. Es decir, esta comprando todo aquello que le vende el aparato de censura y propaganda de la OTAN.

Como vemos, en todo momento, se culpabiliza a Milosevic de la guerra, se afirma incluso, que “habrá más a no ser que Milosevic escoja la paz” (26 de marzo, p.4), es decir, los aliados han elegido la paz, Serbia la guerra. Es más “Serbia replica con más sangre en Kosovo” (27 de marzo, Portada) “el genocidio contra la población albanesa se ha agravado en las últimas horas”. El día 29 el titular de portada nos informará de que “Milosevic intensifica la limpieza étnica en Kosovo”. Para Schöder (canciller alemán) “se ve con mayor claridad que nos hallamos ante un genocidio” (31 de marzo, p.3). Ese mismo día podemos leer “Los serbios buscan la limpieza total y sistemática de población albanesa en Kosovo” (p.4) Vemos como el discurso de la OTAN se va reproduciendo día a día en el diario. Encontramos nuevamente los dos polos diferenciados:

El diario comienza el mes de abril con informaciones sobre la guerra similares a las del mes anterior. El primero de abril titula su editorial “La macabra rutina de la barbarie” (p.2) refiriéndose a las operaciones serbias de limpieza étnica. El 3 de abril abre en portado con el titular “Deportación masiva” y nos ofrece la imagen de miles de refugiados kosovares en la estación de Pristina. Ante estas imágenes el presidente Clinton lo deja claro: “no dejaremos que Kosovo se vacíe impunemente. No hay duda de lo que quiere Milosevic, quedarse la tierra de Kosovo y desembarazarse de su población. No se lo dejaremos hacer” (p.3). El día 4 de abril en la página 7 podemos ver la imagen de un kosovar muerto de un tiro en la cabeza. Hasta ese momento vemos en las páginas de La Vanguardia, los miles de refugiados albanokosovares, y ahora incluso vemos sus cadáveres, pero no nos muestran las víctimas de los bombardeos serbios. Por tanto, el tratamiento de las víctimas es desigual, más adelante analizaremos este hecho con mayor profusión.

Hasta el mismísimo Juan Pablo II “pide a Milosevic que permita un corredor humanitario” (5 de abril, p. 7). Pero, el presidente yugoslavo desoirá todas las voces que piden la paz e irá más allá, según el diario, “Milosevic utiliza ahora a los kosovares como escudos” (8 de abril, Portada).

A pesar de los esfuerzos, la OTAN “no logra frenar la limpieza étnica en Kosovo” (11 de abril, p.3) por lo que la Alianza “decide continuar sus ataques hasta que Milosevic ceda” (13 de abril, Portada). Mientras “miles de refugiados siguen huyendo del terror” (18 de abrir, Portada). El día 20 de abril el presidente yugoslavo empezará a utilizar otra estrategia “que parece todavía más horrorosa e inhumana: expulsar a los kosovares de sus casas y luego no dejarles entrar en Macedonia, Albania o Montenegro” (P. 2).

A finales del mes de abril, La Vanguardia se hace eco de las primeras fisuras en el entorno de Milosevic e informa de la destitución de Vuz Draskovic, viceprimer ministro (29 de abril) y del distanciamiento con Montenegro que “denuncia la política suicida de Milosevic y amenaza con la secesión” (30 de abril, p. 3).

El mes de mayo comienza con el debilitamiento de Milosevic “a pesar de que proclama que está dispuesto a resistir hasta el final si es preciso, lo cierto es que el patriotismo de los serbios empieza a dar paso a un trágico realismo” (3 de mayo, p. 2) para el diario “el futuro de los Balcanes no pasa por Milosevic”. El 8 de mayo el periódico informa de que “Milosevic da signos de flexibilidad y acepta una misión humanitaria de la ONU” (p. 3).

El secretario general de la OTAN, Javier Solana, afirma el 8 de mayo, desde las páginas de La Vanguardia, que “Milosevic tiene que aceptar el plan del G-8 o deberemos imponérselo”. Es decir, la OTAN está dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias. El 25 de mayo, Solana afirmará que “Milosevic está cada vez más aislado”. Parece que el fin de la guerra está cercano.

El 27 de mayo se anuncia oficiosamente que “Milosevic será juzgado como criminal de guerra por el Tribunal de La Haya” (p. 3), según el diario, se le acusará por el asesinato en masa de albanokosovares. Un día después informará de los motivos concretos de la acusación: “ordenar, planificar, instigar, ejecutar y ayudar a las brutales violaciones de los derechos humanos perpetradas en la provincia serbia de Kosovo” (28 de mayo, p.4). El presidente yugoslavo se convertiría en “en el primer jefe de Estado en activo acusado por un tribunal internacional y sobre el que pesa una orden de busca y captura”. Los aliados aplaudirían esta medida pero, no cierran la vía negociadora con el acusado.

En los primeros días del mes de junio, La Vanguardia publica la claudicación de Milosevic, el presidente serbio “ha aceptado la totalidad de un acuerdo de paz pactado por Occidente y Rusia (…) Ha tragado tras 71 días de bombardeos” (4 de junio p. 2). A pesar del acuerdo, el periódico, ve muy negro el futuro del serbio “encausado como criminal de guerra y culpable de haber arruinado a su pueblo”. El 10 de junio anunciará en portada que “Milosevic firma la retirada de Kosovo”. La nueva perspectiva de paz hace que los yugoslavos “comiencen a preguntarse el porqué del empecinamiento de Milosevic en esta guerra suicida” (p. 6). El periódico informa que la guerra ha dejado al país “devastado” y ha dejado sin empleo a más de medio millón de asalariados, elevando el paro hasta un 40%.

El 13 de junio podemos leer en La Vanguardia “Los primeros en regresar” unos 70 exiliados han vuelto a su tierra por propia voluntad y acompañan la información con una fotografía de los albanoskosovares celebrando su vuelta. El 18 de junio el diario nos informa de que “los serbios asesinaron a 10.000 civiles en Kosovo e incluso tenían cámaras de torturas” (p. 3), ya está confirmado la guerra estaba justificada.

4.2 Los artículos de opinión

Escritores

Jaime Arias: nacido en Barcelona en 1922. Inició su carrera profesional en la agencia Mencheta en 1939. Fue redactor y secretario de redacción de El Noticiero Universal (1941-1952). Colaboró con la revista Destino y el diario ABC. Además, fue corresponsal del diario Informaciones, jefe de Relaciones Públicas de Paramount Films y dirigió el Diario Femenino. Actualmente es consejero de dirección de La Vanguardia y colomnista del mismo desde hace más de cuarenta años.

Norbert Bilbeny: nacido en Barcelona en 1953. Es catedrático de ética en la Universidad de Barcelona. Ha trabajado como investigador y profesor invitado en diferentes universidades de todo el mundo. Su especialidad son las relaciones interculturales, la ética de la ciudadanía y el cosmopolitismo. Ha sido articulista ocasional de Avui y La Vanguardia.

Lluís Foix: Licenciado en Periodismo y en Derecho. Fue corresponsal de La Vanguardia en Londres de 1974 a 1980, desde 1981 a 1982 fue corresponsal en Washington. Ostento el cargo de director adjunto de La Vanguardia en los años que aconteció el conflicto de Kosovo. En la actualidad escribe habitualmente en La Vanguardia y Avui. También colabora con Els Matins de TV3 y El món de RAC1.

Gani Jakupi: escritor y diseñador gráfico albanokosovar. Nació en 1956 en Kosovo.

Indro Montanelli: historiador y periodista nacido el 22 de abril de 1909. Premio Godó 1992 y premio Príncipe de Asturias 1996. Es considerado como uno de los más grandes periodistas italianos. Escribió más de setenta libros entre ellos una Historia de Roma. Falleció en Milán el 22 de julio de 2001.

Rafael Poch: nació en Barcelona en 1956. Estudió historia contemporánea e historia de Rusia esta última cursada en Berlín Oeste. Fue corresponsal del diario alemán Die Tageszeitung en España, redactor de la agencia DPA en Hamburgo y corresponsal itinerante en Europa del Este de 1983 a 1987. Desde 1988 hasta 2002 ha sido corresponsal de La Vanguardia en Moscú, desde agosto de 2002 fue corresponsal en China, en noviembre de 2008 pasó a ocupar la corresponsalía de Berlín.

Baltasar Porcel: Nació en Mallorca el 14 de marzo de 1937. Colaboró en diferentes medios de comunicación como La Vanguardia, Última Hora, Serra d’Or y Catalunya Radio. En 2002 obtuvo el Premio Nacional de Literatura de la Generalitad de Cataluña y en 2007 del Premio de Honor de las Letras Catalanas. Murió en Barcelona el 1 de julio de 2009.

Carlos Sentís: Nació el 9 de diciembre de 1911 en Barcelona y se licenció en Derecho. Inició su carrera colaborando con los diarios La Publicitat, L’Instant y la Veu de Catalunya. Durante la Segunda Guerra Mundial fue corresponsal de guerra de ABC y La Vanguardia. De 1950 a 1953 fue agregado de Prensa en Bruselas y París. Fue director de la Agencia EFE en 1963, del diario Tele-eXprés en el 66 y de Radio Barcelona en el 72. En 1977 fue elegido diputado por Barcelona en las elecciones generales bajo la agrupación UCD, siendo reelegido en 1979. Fue nombrado vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, en 1982 fue nombrado Consejero del Reino. Colabora en Avui y La Vanguardia, de cuyo consejo de dirección es miembro.

Contenido

En general, los artículos de opinión del diario se posicionan del lado de la OTAN y se suman a las descalificaciones de Milosevic.

Lluís Foix, el 3 de abril, opina que las ideas del presidente yugoslavo “no pueden triunfar. Primero porque van en contra de la mala conciencia europea, que se acuerda de Munich y de los crímenes del nazismo en lo referente a la falta de respeto a las minorías. Y segundo porque Milosevic está solo, es un dictador y, pese a que todos los serbios estén ahora con él, no tiene un puesto en la comunidad internacional” (p. 15). En la misma línea se posiciona Jaime Arias para el que Milosevic es un “aprendiz de Hitler” (4 de abril, p. 19). Baltasar Porcel va incluso más allá “Slobodan Milosevic es un loco criminal y sádico. Se cita a Hitler como precedente, lo fue. Pero, Milosevic proviene en directo de Stalin, incluidos los asesinatos masivos por cuestiones nacionales (7 de abril, p. 25) y califica de “terrorífica la situación humana provocada por Milosevic en Kosovo” (9 de abril, p. 23). Sentís volverá a incidir días después en lo común de Hitler, Stalin y Milosevic añadiendo que estamos ante “un nuevo holocausto”. (10 de abril, p. 25). Foix, ese mismo día, reitera que “Milosevic no puede quedar impune de cuantas barbaridades ha cometido en los últimos diez años”. Para el periodista está claro que no se debe detener el ataque, ya que “sería entregar la victoria a Milosevic y consagrar la limpieza étnica en Kosovo (24 de abril, p. 25). El 8 de mayo reiterara esa misma idea “recomponer esta situación exige desplazar a Milosevic del poder y garantizar un régimen que elimine principios tan despreciables como la limpieza étnica” (p. 23)

Una de las voces más críticas de Milosevic es la del italiano Indro Montaelli para él “quien niega hoy que en Kosovo se está consumando un auténtico genocidio del que tenemos cada día testimonios ante los ojos, no es solo un mentiroso, sino que también un cómplice moral de este genocidio” (21 de abril p. 27) además reitera una vez más la comparación del dirigente serbio con el führer alemán. “¿Qué otra salida le quedaba al mundo occidental sino la intervención armada, siempre declarándose dispuesto a suspenderlo si Milosevic suspendía su llamada limpieza étnica en Kosovo, que prácticamente consiste en un genocidio?” (12 de mayo, p. 25) se pregunta el historiador. Para él “quizá no es la solución justa. Pero por desgracia no hay otras”.

El 1 de mayo el diario publica un “Carta abierta a los serbios” (p. 25) en la cual un albanokosovar, Gani Japuki, se dirige a los ciudadanos serbios. “Ha sido Milosevic quien, con su tentativa descabellada de imponer a toda costa una hegemonía serbia, ha dinamitado la ex federación yugoslava. El Ejército de Liberación de Kosovo ha surgido de las represiones de la policía especial serbia y no al revés. Les recuerdo que durante nueve años un partido político albanés kosovar ha pedido una solución pacífica, desoído por el régimen de Milosevic (…) Tienen que asimilar que la culpa de los ataques de la OTAN no la tienen ni Clinton ni Solana ni mucho menos los kosovares, sino la política desestabilizadora de su propio régimen. Este régimen ha hecho todo lo posible para destrozar el presente de los kosovares, aniquilar su pasado e hipotecar su futuro. Pero también ha arruinado su país”. Llama la atención como La Vanguardia publica una carta de una parte implicada en el conflicto pero, en cambio, no se publica una carta de la otra parte, por ejemplo, de un serbio.

Son pocas, en el diario, las voces en contra de la intervención de la OTAN, aunque si encontramos alguna. Para Rafael Poch “una de las verdades históricas de los Balcanes es que la intervención de las potencias siempre multiplico sus conflictos étnicos” (1 de abril, p. 6), es decir, la intervención solo servirá para empeorar las cosas. “El conflicto de Kosovo se ha reducido a una cuestión de derechos humanos, aunque se trata de un complejo conflicto nacional (…) lo principal es que el absurdo de la guerra humanitaria está profundizando la propia violencia contra los albaneses que se pretendía evitar en Kosovo”. La injerencia humanitaria no es más que una excusa. Para Poch esta guerra es “una vergüenza europea” (17 de mayo, p. 8).

En el mismo sentido se posiciona Norbert Bilbeny para el que “se adorne como se quiera, ni Belgrado ni Bruselas pueden hacernos creer que el fin justifica los medios, y menos si los medios son tan dudosos como la guerra y tan malos como una mala guerra en ambos lados (…) Creo que es un falso dilema político el que opone el bombardeo a la limpieza étnica: la oposición estaba, y está, entre el agotamiento de todas las vías políticas y el cesa de la política de guerra. La ética no debe llegar hasta el extremo de hallar una razón para la muerte. Las bombas siempre estallan en el mismo lado: para todos. Estamos sufriendo las consecuencias de armar a Milosevic y de habernos armado a nosotros. Con el dinero de las armas habríamos podido crear los programas de educación intercultural que habrían impedido la guerra” (14 de abril, p. 29).

Es común encontrar que cuando alguien se muestra en contra de la OTAN y duda de la legitimidad de la intervención se duden de sus motivos. Por ejemplo, el diario justifica que Anguita dude de que haya genocidio en Kosovo porque “es sabido que Slobodan Milosevic es un antiguo comunistas al que aún hoy muchos en el PCE lo califican de camarada” (10 de abril, p. 20). Es decir, Anguita defiende al líder serbio por que comparten una ideología.

Como podemos apreciar encontramos más voces a favor de la intervención que en contra de la misma.

4.3 La imagen de Milosevic

Slobodan Milosevic fue retratado por la fiscal de su proceso en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia de La Haya como “el carnicero de los Balcanes[4]”. Como hemos visto en los puntos anteriores, La Vanguardia nos ofreció un perfil de Milosevic en el cual se multiplicaban los atributos negativos. Se nos presentó como un dictador sanguinario que era el responsable total y único de la intervención de la OTAN. Veamos con más detenimiento los adjetivos que se utilizaron para definir a Milosevic:

Negativos

Como podemos observar los adjetivos que se utilizan más frecuentemente para definir a Milosevic son aquellos que tienen relación con la violencia (48%) y con el despotismo (36%). El adjetivo que más se asocia con la figura del líder serbio es el de dictador.

Dentro del bloque de violencia encontramos que se usa los términos criminal y bárbaro en más ocasiones que el resto.

Positivos

Encontramos tan solo un adjetivo positivo hacia la persona de Milosevic. Vemos que para definir al presidente yugoslavo se utilizan más adjetivos descalificativos y negativos que positivos.

Por tanto, podemos concluir que La Vanguardia proyectó una imagen muy negativa del líder serbio durante el conflicto.

Además de los adjetivos que se atribuyeron a Milosevic, vemos que se asoció a su imagen una serie de axiomas que negativizaban más su persona:

  1. Milosevic se convirtió en el único culpable del conflicto. Si caían las bombas sobre Serbia era su responsabilidad, incluso se le llegó a culpar de los errores de la OTAN.
  2. Milosevic era un genocida. Había acabado con la vida de miles de albanokosovares. Su acción de “limpieza étnica” iba a convertirse en una de las peores catastrofes humanitarias de la historia.
  3. Comparación con Hitler.

También encontramos otros términos que se asocian con la situación en Kosovo y se relacionan con los serbios:

Hasta 227 veces aparece algunos de estos términos vinculados con la situación de la provincia yugoslava. Los términos más utilizados son limpieza étnica, refugiados, deportación, genocidio, catastrofe humanitaria y barbarie.

Los términos son todos negativos y nos presentan a los serbios como los villanos de la contienda.

4.4 El verdugo y el héroe

Como hemos visto hasta ahora encontramos que los serbios son los “malos” y la OTAN son los “buenos”, vamos a analizar este hecho con un poco más de detenimiento.

En el punto anterior hemos analizado la imagen que proyecta el diario La Vanguardia sobre Milosevic, una imagen muy negativa. Pero La Vanguardia no fue el único medio que demonizó a Milosevic, sino que esta imagen fue difundida desde varios flancos. Es tal la imagen que tenía el líder serbio que el 20 de abril Arzalluz, líder nacionalista vasco, compara el nacionalismo incluyente de Aznar al de Milosevic (p. 15). Es decir, quería transferir las atribuciones del yugoslavo al español.

Pero, la imagen de Solana es muy diferente que se convierte en el héroe de los kosovares. El 16 de mayo podemos leer “Solana, Solana, Nato, Nato” (p. 9) El secretario general de la OTAN se da un baño de multitudes en los Balcanes, es él quien le devolverá las tierras a los kosovares. Vemos, por tanto, una clara diferenciación:

4.5 El tratamiento de las víctimas

En el tratamiento de las víctimas de uno y otro bando también encontramos diferencias.

Víctimas de Milosevic

Las grandes víctimas de la política de Milosevic y del conflicto (recordemos que según la OTAN directamente causado por el serbio) fueron la población albanokosovar. Las historias personales de estas víctimas inundaron las páginas del diario. Son historias del drama de los individuos que tienen que abandonar sus hogares por culpa del líder yugoslavo, si no lo hacen son perseguidos y masacrados. El 21 de marzo podíamos leer “Estamos hartos de huir. Muchos albaneses de Kosovo han tenido que cambiar hasta siete veces de refugio” (p. 4). Todos los días el diario se hacía eco de una de estas crónicas. Los refugiados se convirtieron en la cara de la guerra. Fue tal el impacto mediático de los refugiados que en la actualidad si tecleamos “guerra de kosovo” en Google Imágenes esta es la primera fotografía que nos aparece:

Es la imagen de unos refugiados abandonando sus casas bajo el frío. El 31 de marzo La Vanguardia informaba de que “los serbios buscan la limpieza total y sistemática de población albanesa en Kosovo” (p. 4). “Como en la Lista de Schindler miles de refugiados kosovares son expulsados en trenes especiales serbios hacia Macedonia” (3 de abril, Portada). Las cifras de expulsados se van reproduciendo en las páginas del diario: “desde el inicio del conflicto se han generado 730.000 refugiados” (30 de abril, p. 4); “unas 20.000 personas cruzaron ayer la frontera” (2 de mayo, p. 4); “los serbios ya han expulsado a tres cuartas partes de la población albanesa de Kosovo” (25 de mayo, p. 3).

Está claro, como hemos visto en el punto 3.5, que uno de los principales argumentos de la OTAN fue el de la guerra humanitaria, había que evitar la limpieza étnica en la provincia de Serbia. Ese argumento fue plasmado en las páginas del periódico día a día con miles de historias de expulsiones, asesinatos y “limpiezas”. Una vez finalizados los bombardeos La Vanguardia informa de que “los serbios asesinaron a 10.000 civiles en Kosovo e incluso tenían cámaras de tortura” (18 de junio, p. 3), la intervención estaba legitimada.

Víctimas de la OTAN

Los ataques de la OTAN también causaron numerosas bajas en la población civil serbia, es decir, en víctimas inocentes. La Vanguardia no se centró en las historias personales de estas víctimas y no les dedicó una página diaria.

El 7 de abril informa de que la OTAN reconooce que bombardeó por error la ciudad de Aleksinac” (p. 4) la noticia está marginada en la columna izquierda de la página y no se da el número de víctimas. A la derecha podemos leer “según fuentes de Belgrado, la acción provocó al menos doce muertos y más de 20 heridos”. Será habitual encontrar la fórmula “según Serbia” para dar el número de víctimas, es decir, según los genocidas ¿cómo fiarnos de sus datos?. El 13 de abril podemos leer “un ataque aéreo de la OTAN alcanza un tren de pasajeros y causa varias victimas”, de nuevo en el titular no podemos leer el número de víctimas, en cambio en el cuerpo de la noticia se informa que “según declaró un funcionario yugoslavo el número de muertos asciende a 20 y el de heridos a 40”, pero esa cifra “parece muy exagerada”. Vemos, por tanto, una diferenciación en el tratamiento de las víctimas, en la mayoría de las ocasiones son los propios serbios quien atribuyen a la OTAN las víctimas y cuando se confirman son “trágicos errores” (9 de mayo, p.4). En el editorial del 15 de abril, Lluix Foix, nos dice que “en una guerra se producen desgraciadamente muchos de estos dolorosos episodios” refiriéndose a las últimas víctimas de la OTAN. Son los daños colaterales y tuvieron muchisíma menos repercusión en el diario que los refugiados.

5. CONCLUSIONES

En 1999 la opinión pública empezaba a cuestionar la existencia de un organismo de defensa internacional cuando el “enemigo comunista” ya había desparecido. El conflicto de Kosovo fue la oportunidad de la OTAN para demostrar su razón de ser. Y los medios de comunicación se convirtieron en su mejor arma para hacer esa demostración ante los ciudadanos occidentales.

Las razones, que como hemos visto, aportó la OTAN para la intervención militar fue la injerencia humanitaria, y con el tiempo se ha ido demostrando que esa injerencia no eran tal. Evidentemente, el comportamiento de los serbios no fue ejemplar y debían ser castigados por sus crímenes, pero la magnitud de sus “atrocidades” no fueron del nivel que la OTAN les atribuyó. Se pudo comprobar, por ejemplo, que la limpieza étnica tuvo unas dimensiones mucho menores de las alegadas. La desinformación fue uno de los colaboradores de la OTAN.

Los bombardeos no consiguieron más que uno de los objetivos planteados, la permanencia de los contingentes de la Alianza en aquel territorio. El régimen de Milosevic permaneció hasta octubre del 2000, año en que fue derrotado en las urnas por Vojislav Kostunica[5], es decir, fueron los ciudadanos quien finalmente optaron por cambiar de sistema. Milosevic se entregó voluntariamente al Tribunal de La Haya, pero no llegó a ser juzgado, ya que en 2006 fue hallado muerto en su celda. Pero, en la memoria colectiva de todos siempre será el “carnicero de los Balcanes”.

Quizás sin la intervención de la OTAN en Kosovo, este organismo hubiera desaparecido. Lo que está claro es que la intervención causó numerosas bajas en la población serbia y agudizó un conflicto con siglos de historia.

Los medios de comunicación occidentales nunca se desligaron de su papel y corrieron un velo sin haber hecho un examen de conciencia. No rectificaron todo aquello que habían publicado como verdadero.

El 17 de febrero de 2008 el Parlamento de Kosovo proclamó su independencia de forma unilateral. EE.UU., Francia y Gran Bretaña apoyaron abiertamente el proceso, Serbia y Rusia se opusieron frontalmente. España tampoco reconoce el país. La inestabilidad continúa en la zona. El norte de Kosovo, de mayoría serbia, es administrado autónomamente con la coordinación de la Asamblea Comunitaria de Kosovo, organismo creado en junio de 2008 con el apoyo de la República de Serbia y que no es reconocido por el gobierno de la República de Kosovo.

Lamentablemente, la intervención de la OTAN solo fue un nuevo capítulo en la triste historia de Kosovo.


[1] Más información sobre factores exógenos y endógenos en PIZARROSO QUINTERO, Alejandro, GONZÁLEZ SAN RUPERTO, Marta y SAPAG MUÑOZ DE LA PEÑA, Pablo: Periodismo de guerra, Síntesis, Madrid, 2007

[2] El País, 29 de septiembre de 1999, citado por PIZARROSO QUINTERO, Alejandro, GONZÁLEZ SAN RUPERTO, Marta y SAPAG MUÑOZ DE LA PEÑA, Pablo: Periodismo de guerra, Síntesis, Madrid, 2007, p. 66.

[3] Desde este momento se eliminará el nombre de la publicación de las referencias textuales, entendiéndose que todas las referencias se han obtenido de la misma publicación, La Vanguardia.

[4] SAMARY, Catherine: La descomposición de la ex Yugoslavia, en el tablero internacional, Revista Viento Sur, número 88, septiembre 2006, p. 5.

[5] Kostunica lideró la candidatura del partido DOS (Oposición Democrática de Serbia). Ganó las elecciones en la primera vuelta con casi el 55% de los votos y anunció que no aceptaría una segunda vuelta. El día 4 de octubre convocó una huelga general y para el 5 una manifestación en Belgrado. Ese mismo día Slobodan Milosevic tuvo que reconocer el triunfo de la oposición. Kostunica fue Primer Ministro del Gobierno de Serbia hasta su renuncia en marzo de 2008, semanas después de la declaración de independencia de Kosovo.

6. BIBLIOGRAFÍA

DE DIEGO GARCÍA, Emilio: La desintegración de Yugoslavia, Actas, Madrid, 1993

GONZÁLEZ SAN RUPERTO, Marta: Información y desinformación en el caso de Kosovo en Las Convergencias de la Comunicación, problemas y perspectivas investigadoras, Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid, 2000, Madrid

La caída de Milosevic y el cambio mediático en Serbia, en Revista Historia y Comunicación Social, número 5, 31-51, 2000, Madrid

INSTITUTO ESPAÑOL DE ESTUDIOS ESTRATÉGICOS: Evolución del conflicto de Bosnia (1992-1993), Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional, Ministerio de Defensa, Madrid, 1994

PIZARROSO QUINTERO, Alejandro: Nuevas guerras, vieja propaganda (de Vietnam a Irak), Cátedra, 2005, Madrid

Aspectos de propaganda de guerra en los conflictos armados más recientes, Revista Redes.Com, número 5

PIZARROSO QUINTERO, Alejandro, GONZÁLEZ SAN RUPERTO, Marta y SAPAG MUÑOZ DE LA PEÑA, Pablo: Periodismo de guerra, Síntesis, Madrid, 2007

SAMARY, Catherine: La descomposición de la ex Yugoslavia, en el tablero internacional, Revista Viento Sur, número 88, septiembre 2006

SAHAGÚN, Felipe: Los Medios de Comunicación en la Resolución de Conflictos, Revista IneTemas, Junio 2000

SAPAG, Pablo: Desinformación exógena y endógena en la guerra de Kosovo en Las Convergencias de la Comunicación, problemas y perspectivas investigadoras, Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid, 2000, Madrid

TAIBO, Carlos: Para entender el conflicto de Kosova, Los Libros de Catarata, Madrid, 1999

Web

Posteado por: belenmoreno | 29 octubre 2010

La demonización de Milosevic en la Guerra de Kosovo – Parte 2

Continuamos con nuestro monográfico del conflicto de Kosovo, en esta parte analizaremos pormenorizadamente el conflicto en sí.

3. EL CONFLICTO

En este capítulo nos adentraremos de lleno en el conflicto que le llevó a la OTAN a intervenir militarmente en Kosovo. Analizaremos, además, el perfil de Milosevic, así cómo la justificación que la Alianza Atlántica utilizó para su intervención y, finalmente, cuál fue el papel de la prensa española respecto a la figura del presidente yugoslavo.

3.1 El inicio del conflicto armado

En el verano de 1997 sale al plano público de manera organizada el Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), un grupo terrorista que lucha por la independencia de Kosovo. Adem Demaçi se convierte en el portavoz de la organización.

Se financiaban, principalmente, con dinero procedente de la emigración albanokosovar, aunque han sido muchas las informaciones que le han vinculado con la venta de droga y la mafia albanesa. El grupo consiguió hacerse con un número importante de armas ligeras procedentes de los arsenales del ejército albanés asaltados en 1997 por la población civil. Con el paso del tiempo el UCK empezó a recibir ayuda militar occidental.

Las acciones del grupo tuvieron por objetivo, en un primer momento, a albanokosovares que presuntamente colaboraban con las autoridades serbias. Los primeros meses de 1998 apuntaron a la liberación determinadas zonas del territorio kosovar. Los primeros incidentes de relieve se produjeron en la región de Drenica en marzo de 1998. La respuesta serbia no se hizo esperar y utilizó como instrumento a la policía.

En febrero de 1998 estaban desplegados en Kosovo 13.000 policías serbios, 6.500 miembros de las fuerzas armadas y unos 30.000 ciudadanos serbios armados de una u otra forma.

La confrontación bélica que se desarrolló durante el año 1998 se saldó con un progresivo retroceso del UCK. El aparente éxito de la policía serbia, la llegada del invierno y la creciente presión internacional permitieron la firma de un acuerdo de paz en octubre.

Se pactó la progresiva restauración de la autonomía de Kosovo, la organización de elecciones democráticas y libres. Además, el gobierno serbio debía reducir los contingentes militares y policiales desplegados y preveía el despliegue de dos mil observadores desarmados de la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

Pero a pesar del acuerdo los combates no cesaron. Mientras se desplegaban los observadores de la OSCE el conflicto se recrudeció en los primeros meses de 1999.

3.2 El fracaso de las conversaciones de Rambouillet

La presión internacional en esos momentos creció y culminó con la organización de una Conferencia Internacional en Rambouillet (Francia) celebrada en dos tandas del 6 al 24 de febrero y del 15 al 18 de marzo. El grupo de contacto, formado por Alemania, EE.UU., Francia, Italia, Reino Unido y Rusia, intentó imponer un acuerdo de paz entre los dos contendientes.

El texto no hacía referencia ni a la autodeterminación ni a la independencia de Kosovo, la autonomía había de servir para un período transitorio de tres años, después se decidiría el estatus final de la provincia. A pesar de ello, los albanokosovares, bajo una enorme presión, firmaron el acuerdo renunciando a la independencia. La firma del acuerdo causó una fuerte división y tensión dentro de las fuerzas de resistencia de Kosovo. Adem Demaçi dimitió como portavoz del UCK.

Pero el punto más conflictivo del texto, sin duda, fue el de la presencia de las tropas de la OTAN en el territorio. El acuerdo tenía que implementarse bajo la directa supervisión de una fuerza armada de la OTAN, algo muy difícil de aceptar por Serbia, que no formaba parte de la OTAN y además estaba bajo la órbita rusa. Además, el capítulo VII determinaba las condiciones de dicha presencia: El personal de la OTAN disfrutará, juntamente con sus vehículos, barcos, aviones y equipos, de libre circulación y acceso sin restricciones en todo el territorio de la RFY, incluyendo el espacio aéreo y las aguas territoriales. Esto habrá de incluir la no-limitación al derecho de acampar, maniobrar, alojar y utilizar cualquier área o instalación requerida para el apoyo, entrenamiento y operaciones. Serbia se negó a firmar el acuerdo.

Otro de los escollos para los serbios fue la no referencia explícita al Ejercito de Liberación de Kosovo (UCK). En el capítulo VII se indica la retirada de la Policía Especial Serbia y del Ejército Federal Yugoslavo, pero no se menciona al UCK. Simplemente se habla del cese de actividades y la desmilitarización del resto de las fuerzas armadas que actúan en Kosovo.

Por tanto, no hubo un acuerdo total. En palabras de los representantes del grupo de contacto “fue la última oportunidad de la comunidad internacional”.

Al mismo tiempo, en Kosovo se producía la llegada de nuevas fuerzas militares y policiales serbias.

3.3 La intervención de la OTAN

El 24 de marzo de 1999 la OTAN inicia los bombardeos sobre Serbia y Montenegro sin la aprobación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. A las ocho de la tarde, hora española, caían los primeros misiles sobre Belgrado, Pristina y algunas importantes ciudades yugoslavas como Novi Sad.

El 9 de junio Serbia firma el acuerdo de paz propuesto por los países de G8. El plan contempla 10 puntos:

  1. Fin de la represión en Kosovo
  2. Retirada de las Fuerzas Armadas
  3. Presencia internacional: despliegue de tropas de la OTAN.
  4. Mando y control único
  5. Administración provisional
  6. Presencia serbia en Kosovo: después de la retirada podrán regresar a Kosovo un número pactado de funcionarios serbios y yugoslavos.
  7. Retorno de los refugiados
  8. Autogobierno dentro de la ley
  9. Plan de estabilidad regional
  10. Cese de los bombardeos

La OTAN ordenó, tras la firma y verificación de la retirada serbia, el fin de los  bombardeos.

3.4 Los protagonistas

Milosevic

Nació en Pozarevas (Serbia) en 1941. En 1953 se afilió a la Liga de los Comunistas de Yugoslavia. Comienza su actividad profesional en la administración pública, concretamente en el Ayuntamiento de Belgrado. En 1965 se casó con la catedrática Mirjana Markovic. Fue secretario de organización de las juventudes comunistas. En 1983 fue elegido miembro del Presidium del Comité Central del Partido Comunista de Serbia y en 1984 Presidente del Comité Municipal del Partido en Belgrado. En 1986 se convierte en Presidente del Comité Central del Partido Comunista de Serbia puesto del que será reelegido en 1988. En mayo de 1989 es elegido Presidente de la República Yugoslava de Serbia. Ese año transforma el Partido Comunista en el Partido Socialista de Yugoslavia. El 20 de diciembre de 1992 es reelegido como Presidente. En ese contexto se producirán los conflictos armados de Bosnia y Kosovo. En 1999 se anuncia que será juzgado como criminal de guerra por el Tribunal de La Haya. En 2001 el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia solicitó su detención. El 28 de junio el propio Milosevic se entrega. Se le acusó de crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio. Pero el juicio nunca llegó a celebrarse. Milosevic fue hallado muerto en su celda el 11 de marzo de 2006.

Vuk Draskovic

Nació el 29 de noviembre de 1946 en Medja (Serbia). Fue el líder del Movimiento de Renovación Serbio y desempeñó el cargo de viceprimer ministro de Yugoslavia y ministro de Asuntos Exteriores de Serbia. Durante la guerra fue depuesto por sus críticas a Milosevic. Tras el conflicto fue candidato a las elecciones presidenciales del año 2000, derrota que se repetiría en el 2002. A finales de 2003 consiguió formar parte de un gobierno de coalición y fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores de Serbia y Montenegro. Tras la independencia de Montenegro ocupó el puesto de ministro de Relaciones Exteriores de Serbia.

Ibrahim Rugova

Nació en Kosovo el 2 de diciembre de 1944. Fue uno de los miembros fundadores de la Liga Democrática de Kosovo en 1988. El 2 de julio de 1990 se declaró la independencia de la República de Kosovo (ver punto 2.10) y fue elegido su presidente. Durante la guerra pidió en varias ocasiones que cesaran los bombardeos de la OTAN. Con la nueva declaración de independencia fue elegido Presidente de Kosovo el 4 de marzo de 2002. El 21 de enero falleció en Pristina víctima de un cáncer de pulmón.

Jakub Krasniqi

Nació en 1951 en Glogovac (Kosovo). En 1999 participó como miembro de la delegación albanesa en las conversaciones de Rambouillet. Ese mismo año forma parte del recién creado Partido Democrático de Kosovo y es nombrado Secretario General del mismo. Durante la guerra fue portavoz del Ejército de Liberación de Kosovo. En las primeras elecciones libres de Kosovo fue elegido como miembro del Parlamento. En el primer gobierno fue nombrado ministro de Administración Pública. El 9 de enero de 2008 fue elegido presidente del Parlamento de Kosovo.

Javier Solana

Nació en Madrid el 14 de julio de 1942. En 1976 fue elegido Secretario de Organización y Prensa de la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) puesto que ostentó durante cinco años. Fue elegido diputado en 1977. Tras las elecciones del 82 fue ministro de Cultura (1982-1988), Educación y Ciencia (1988-1992), Asuntos Exteriores (1992-1995) y portavoz del Gobierno (1985-1988). El 5 de diciembre de 1995, Solana se convirtió en el nuevo Secretario General de la OTAN. El 6 de octubre de 1996 Solana cesaría de sus funciones en la OTAN para hacerse cargo de la Secretaría General del Consejo de la Unión Europea hasta noviembre de 2009.

Bill Clinton

Nació el 19 de agosto en Arkansas. Fue gobernador de ese Estado entre 1978 t 1992. Clinton ganó las elecciones presidenciales de 1992 por el partido demócrata sustituyendo en el poder a George H. W. Bush. El 5 de noviembre de 1996 fue reelegido en el cargo. En 2001 acabó su mandato con un superávit de 559.000 millones de dólares y una aprobación de su gestión de 66%, aunque se vio enturbiado por un escándalo sexual.

Madeleine Albright

Nació en Praga en 1937. Se convirtió en ciudadana de los Estados Unidos en 1957. Durante el primer mandato de Bill Clinton, entre 1993 y 1997 fue embajadora de EE.UU. ante las Naciones Unidas. Durante el segundo mandato asumió el cargo de Secretaría de Estado. Fue una ferviente defensora de la intervención en Kosovo.

Richard Holbrooke

Nació el 24 de abril de 1941. Entre 1993 y 1994 fue embajador de EE.UU. en Alemania. En 1995 ejerció como mediador en Dayton en la firma de los acuerdos de paz del conflicto de Bosnia. En 1994 regresó a Washington para convertirse en el Secretario Adjunto para Asuntos Europeos y Canadienses cargo que ostentó hasta 1996. Un año después se convirtió en enviado especial para los Balcanes. En marzo del 99 viajó a Belgrado para entregar un ultimátum a Milosevic. Desde 1999 fue el embajador americano ante Naciones Unidas. En la actualidad ejerce de Representante Especial para Afganistán y Pakistán en la administración de Obama.

Jamie Shea

Nació el 11 de septiembre de 1953 en Londres. Fue portavoz de la OTAN durante el conflicto de Kosovo. En la actualidad es el director de Planificación de Políticas en el Gabinete del Secretario General de la OTAN.

Wesley Clark

Nacido en Chicago (EE.UU.) en 1944 fue el Comandante Supremo de la OTAN. Dirigió el bombardeo sobre Yugoslavia. En 2003 se postuló como candidato del Partido Demócrata a la presidencia de los Estados Unidos.

Milo Dukanovic

Nació en Niksic el 15 de febrero de 1962. Miembro del Partido Socialista Democrático de Montenegro, fue elegido Primer Ministro de Montenegro el 15 de febrero de 1991 puesto que ostentó hasta el 5 de febrero de 1997 que asumió el puesto de Presidente de Montenegro. El 26 de noviembre de 2002 volvió a ejercer de Primer Ministro impulsando el referéndum que decidió la separación de Serbia en 2006. Tras la independencia de su país se autoproclamo Ministro de Defensa cargo al que renunció tras la avalancha de críticas. Volvió como Primer Ministro el 29 de febrero de 2008.

Boris Yeltsin

Nació en Sverdlovsk el 1 de febrero de 1931. Fue el artífice de la desintegración de la Unión Soviética y de la fundación de la Comunidad de los Estados Independientes. Se convirtió en el primer presidente de la Federación rusa en 1991.  En 1996, la cruenta guerra con Chechenia y la durísima campaña electoral, cuyos resultados le obligaron a incorporar al gobierno a los nacionalistas y a pactar con los antiguos comunistas, minaron su ya de por sí quebrantada imagen. Renunció a su cargo el 31 de diciembre de 1999. El 23 de abril de 2007 falleció en Moscú.

Yevgeni Primakov

Nació en Kiev el 29 de octubre de 1929. En 1989 fue elegido Presidente del Soviet de la Unión, una de las cámaras del Soviet Supremo de la URSS. Fue enviado especial de Gorbachev en Irak en plena guerra del Golfo y mantuvo negociaciones con Saddam Hussein. En 1991 fue designado Jefe de la KGB y después Director del Servicio de Inteligencia en el extranjero de la Federación Rusa, puesto que ostentó hasta 1996 que fue designado Ministro de Relaciones Exteriores hasta 1998 que fue nombrado Primer Ministro. En esos años comenzó el conflicto en Kosovo del que fue mediador. El 12 de mayo de 1999 fue destituido, algunas fuentes apuntan que Yeltsin tenía miedo de su carisma. En noviembre de 2004 fue testigo de la defensa en el juicio contra Milosevic.

Igor Ivanov

Nació el 23 de septiembre de 1945 en Moscú. Se convirtió en 1998 en el ministro de Exteriores sustituyendo a Primakov. Se opuso a la intervención de la OTAN en Yugoslavia. En 2004 dejó el cargo de ministro y fue nombrado Secretario del Consejo de Seguridad hasta 2007. En la actualidad es profesor del Instituto Estatal de Moscú de Relaciones Internacionales.

Viktor Chernomyrdin

Nació el 9 de abril de 1938. Fue el segundo Primer Ministro de Rusia desde 1992 a 1998. Durante el conflicto de Kosovo actúo como mediador y logró que Milosevic firmara el acuerdo de paz del G8. Desde 2001 es embajador de Rusia en Ucrania.

José María Aznar

Nació el 25 de febrero de 1953 en Madrid. Fue presidente del Gobierno de España entre 1996 y 2004. Durante el conflicto de Kosovo decidió no dar información oficial a parte de la que ya daba la OTAN.

3.5 La justificación de la OTAN: La guerra justa

Una de las primeras labores de la OTAN en el conflicto de Kosovo fue la de la justificación de la intervención militar. El apoyo de la opinión pública es fundamental y para ello los políticos han de “vendernos” sus motivos y nosotros se los tenemos que “comprar”. Tal y como dice Alejandro Pizarroso “para ganar mentes y corazones para el combate, o disuadirlas del mismo, es necesaria la persuasión, es decir, la propaganda[1]”. La percepción del ciudadano de los conflictos, entonces, se realiza necesariamente a través de los medios de comunicación[2].

Ya lo dijo Hiram Johnson en 1917 “la primera baja cuando llega la guerra es la verdad”[3]. Tenemos que tener en cuenta que en el momento del conflicto la Carta de la Alianza Atlántica no podía intervenir fuera del área configurada por los países miembros y Yugoslavia no formaba parte de la OTAN, además Kosovo era una provincia serbia con lo cual estábamos ante un conflicto interno. ¿Tenía legitimidad la OTAN para intervenir?

La OTAN contaba con una Oficina de Prensa y su portavoz era Jamie Shea. A pesar de los esfuerzos realizados, durante el desarrollo de la contienda, la OTAN tuvo que recurrir a una empresa externa, Alastair Campbell para poder hacer frente a la situación.

Como vemos, la OTAN se apoyaba en el enemigo para justificar la guerra, ellos querían evitar un gran mal y los bombardeos se convirtieron en el mal menor. El canciller Schörder opinaba que la OTAN se jugaba la credibilidad de sus valores en el conflicto.

La campaña de propaganda de la OTAN se apoyo en tres líneas[4]:

  1. Demonización del adversario y personalización de un solo culpable: Slobodan Milosevic.
  2. Atribución de la propaganda, en sentido negativo y peyorativo, al enemigo, Serbia. La OTAN informaba, Serbia hacia propaganda.
  3. El manejo de las cifras como desinformación.

En nuestro análisis de caso nos centraremos en la primera línea propagandista de la Alianza.


[1] PIZARROSO QUINTERO, Alejandro, Aspectos de propaganda de guerra en los conflictos armados más recientes, Revista Redes.Com, número 5, p. 49.

[2] PIZARROSO QUINTERO, Alejandro, GONZÁLEZ SAN RUPERTO, Marta y SAPAG MUÑOZ DE LA PEÑA, Pablo: Periodismo de guerra, Síntesis, Madrid, 2007, p. 15.

[3] Citado por PIZARROSO QUINTERO, Alejandro, GONZÁLEZ SAN RUPERTO, Marta y SAPAG MUÑOZ DE LA PEÑA, Pablo: Periodismo de guerra, Síntesis, Madrid, 2007, p. 16.

[4] PIZARROSO QUINTERO, Alejandro, Aspectos de propaganda de guerra en los conflictos armados más recientes, Revista Redes.Com, número 5, p. 59.

Posteado por: belenmoreno | 28 septiembre 2010

La demonización de Milosevic en la Guerra de Kosovo – Parte 1

A lo largo de las próximas semanas analizaremos la figura de Milosevic durante la guerra de Kosovo. En esta primera parte, analizaremos en profundidad el contexto histórico del conflicto.

1. Introducción

De vez en cuando los medios de comunicación evocan, desde sus páginas, el conflicto de Kosovo, un conflicto que fue el último en que la OTAN ha tenido un papel principal. En marzo de 1999 la Alianza Atlántica daba la orden de iniciar los bombardeos sobre Yugoslavia, liderada por Slobodan Milosevic, para frenar los abusos de las autoridades serbias, fue la denominada injerencia humanitaria. Durante los tres meses que duraron los bombardeos, la mayor parte de los medios de comunicación, se convirtieron en altavoces de la OTAN reproduciendo sus mensajes sin apenas dejar espacio para otros análisis.

Desde el primer momento se reprodujo, de forma masiva, la palabra “guerra” cuando, como muchos autores defienden, no se trataba de una guerra propiamente dicha. Para Alejandro Pizarroso la guerra es “un fenómeno social en el que los dos bandos contendientes se juegan su supervivencia, de forma que el que consiga optimizar sus medios por encima del enemigo y vencerle, no desaparecerá[1]”. En el caso que nos ocupa ni la OTAN, ni Kosovo, ni Serbia desaparecieron, ni siquiera se logró acabar con el “odiado” régimen de Milosevic, uno de los objetivos marcados por la Alianza. La Real Academia Española de la Lengua define guerra como la “lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación”, por lo tanto, no podríamos establecer el de Kosovo como una guerra, ya que en ningún momento hubo “lucha armada” entre la OTAN y el las fuerzas serbias. Visto lo anterior podemos decir que el conflicto de Kosovo no fue exactamente una guerra. Además, no contó en ningún momento con la autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para emprender una acción de castigo fuera de su territorio de actuación, algo que la propia Carta de la OTAN no reconocía. Sin embargo, el término “guerra” se impuso en los medios de comunicación.

Aunque este conflicto si responde a ese modelo en el que una gran potencia hegemónica, EE.UU., interviene en un conflicto periférico, Kosovo, sola o acompañada de sus aliados europeos, la OTAN. Es decir, fue un conflicto asimétrico. Para Pizarroso “la asimetría en los conflictos del siglo XXI tiene carácter fundamentalmente deliberado[2]”. Algunos autores[3], han denominado a estos conflictos como “nuevas guerras”. Para Pizarroso se podrían definir como “una masiva intervención occidental con una superioridad militar máxima para restaurar o instaurar una nueva situación más conveniente a los intereses de la superioridad hegemónica y de sus aliados. Siempre acompañadas de una acción propagandística y una cobertura mediática masiva[4]”.

En estas situaciones, la propaganda y el control de la información pública constituyen un factor fundamental. Y no solo como vehículo de información, sino como un factor de importancia capital y, en ocasiones, determinante. Además, no podemos olvidar que tenemos que entender el fenómeno de la comunicación en tiempo de conflicto en clave de propaganda.

Los países occidentales necesitaban la aprobación de sus ciudadanos para intervenir en el conflicto. Para ello, era necesario persuadirles, es decir, usar la propaganda. Y la OTAN se puso manos a la obra. Para Marta González San Ruperto en Kosovo hubo tres conflictos paralelos, “la campaña aérea de la OTAN sobre Yugoslavia, la “guerra” de expulsión de los albanokosovares por parte de las fuerzas serbias y la guerra de propaganda[5]”. Y esta última en Europa y EE.UU. estaba ganada de antemano por los aliados.

Como ya hemos mencionado, la mayor parte de los medios de comunicación occidentales tomaron como principal fuente de información la proveniente de la OTAN.  Todas las operaciones militares de la Alianza fueron descritas con un lenguaje neutro y limpio. Mientras que el lenguaje empleado para referirse a Serbia se llenó de “matanzas”, “genocidio” y “limpiezas étnicas”. En la mayoría de las ocasiones estos términos se asociaban a la figura del presidente serbio Milosevic, que se convirtió en la personificación del mal y en el objetivo primordial de la OTAN.

Los medios de comunicación españoles siguieron atentamente esta campaña y no se distinguieron mucho del resto de los medios occidentales, las voces críticas fueron muy pocas.

A lo largo de este texto, analizaremos como fue tratada la imagen de Milosevic en los medios españoles, analizando la cobertura informativa del periódico La Vanguardia.

2. Contexto histórico

Para comprender el conflicto de Kosovo es necesario retrotraernos al pasado. Echar un vistazo atrás para entender unas diferencias que no habían surgido en la década de 1990. En este capítulo recorreremos la historia de Yugoslavia desde la época del dominio de los imperios hasta el estallido del conflicto de Kosovo.

Las etnias y religiones que se habían mantenido en orden bajo dos imperios, el turco y el austriaco jamás llegaron engarzarse para formar un todo. Peculiaridades religiosas y lingüísticas convivían en una bomba de relojería.

Los Balcanes, por su posición en el mapa, ha ejercido un papel de frontera entre Oriente y Occidente. En opinión del historiador  Emilio de Diego García “a lo largo de los siglos este territorio ha sido más muro de contención que vía en entendimiento[6]

La historia de Yugoslavia ha pasado por altos y bajos, aunque latente en algunos momentos, las diferencias de los distintos grupos que la componen creaban una grieta muy difícil de salvar.

2.1 Entre dos imperios

De partida podríamos hablar de cuatro grupos diferenciados en los Balcanes: eslovenos (católicos, con dialecto esloveno), croatas (católicos, dialecto serbo-croata), serbios (ortodoxos, dialecto serbo-croata) y búlgaros (ortodoxos con dialecto búlgaro-macedonio). Estos grupos no permanecen establecidos en el mismo lugar, si no que con el paso del tiempo se disgregan, mezclándose a lo largo del territorio balcánico. Las diferencias lingüísticas se fueron acentuando cada vez más.

Durante el siglo XV el sudeste europeo se convertiría en frontera entre dos imperios en pugna, el turco y el austriaco. Muchos serbios en un intento de evitar la dominación turca se establecieron en la zona de Croacia dando origen a las minorías serbias registradas allí. La ocupación turca supuso cambios políticos y económicos, además de, demográficos y culturales. Los otomanos eran implacables y gobernaban con dureza. Los pueblos eslavos buscaban el amparo austriaco. Croatas y Serbios huyen buscando protección trasladándose a los límites del imperios austriaco, mientras que los albaneses y turcos venían a ocupar su lugar, especialmente en la zona de Kosovo.

El imperio turco-otomano trae bajo el brazo una nueva religión, el Islam, y un nuevo alfabeto que se suman a los preexistentes.

Las migraciones que se produjeron por la situación provocada por el enfrentamiento entre los dos imperios hizo surgir un nacionalismo basado más en cuestiones étnicas que político-territoriales.

El nacimiento de los brotes nacionalistas

A lo largo del siglo XIX se traza un nuevo mapa balcánico. En 1804 estalla en el norte del territorio serbio un conflicto nacionalista contra los turcos, en 1913 se consigue liberar parte del país y en 1815, una nueva insurrección, logró que los otomanos reconocieran a Serbia en 1817 como un principado hereditario. Entre 1830 y 1833 Serbia consigue aumentar su territorio y su población.

La agitación nacionalista llega también a Eslovenia, Croacia y Serbia. En 1848 Hungría pretendió formar un estado independiente que incluyera a serbios, eslovenos y croatas, estos ante el temo del triunfo del movimiento húngaro, se unieron a las tropas imperiales y a sus aliados rusos para acabar con ella. El imperio austriaco impuso ahora una creciente germanización para combatir las revoluciones imperantes. Durante 1860 los austriacos fueron conscientes de que esa estrategia les estaba perjudicando y que estaba consiguiendo precisamente lo que pretendía evitar.  Se restablecen de forma oficial lenguas e instituciones de varios pueblos del imperio.

En 1867 se crean los dos estados independientes de Austria y Hungría con un soberano común, emperador de los austriacos y rey de los húngaros. En Austria se quedan los eslovenos, los croatas de Dalmacia e Istria y las minorías serbias. De Hungría dependían el resto de croatas, Eslavonia y los serbios de Vojvodina.

El nacionalismo croata comienza a organizarse pacíficamente y buscó integrar a los demás eslavos del sur. Es un movimiento de ideología “yugoslava” que defiende la causa común de serbios y croatas frente a las instituciones de Austria y Hungría.  Por lo tanto el primero proyecto yugoslavo tenía sus orígenes políticos en Croacia.

Entre 1875 y 1878 estallaron grandes revueltas contra los turcos en Bosnia y Bulgaria que sufrieron una fuerte represión. Rusia aprovechó el momento para intervenir militarmente y derrotar a Turquía. Al mismo tiempo se producía la intervención austriaca para ocupar Bosnia. El tratado de San Stéfano crea una Gran Bulgaria que abarca también Tracia y Macedonia. Poco tiempo después las potencias occidentales obligan a recortar la Gran Bulgaria que debe ceder territorios, algunos de los cuales fueron anexionados por Serbia. Además, se reconoce internacionalmente la independencia de Serbia y Montenegro.

Las Guerras de los Balcanes

La anexión de Bosnia en 1908 por parte de Austria causo un profundo descontento en Serbia y en otros países eslavos que veían destruida la posibilidad de la expansión por esa zona. En 1912 Serbia, Montenegro, Bulgaria y Grecia (la Liga Balcánica) se alían para arrebatar a Turquía las posesiones que aún conservaba en Europa. Era el inicio de la denominada Primera Guerra de los Balcanes en la que la que los turcos fueron derrotados. El 30 de mayo de 1913 se firma el Tratado de Londres del que Bulgaria sale reforzada consiguiendo la mayoría de los réditos territoriales. Grecia y Serbia se sienten traicionadas y atacan a Bulgaria. En agosto firman la paz en Bucarest. Bulgaria tiene que ceder la mayor parte de sus conquistas anteriores a Serbia y a Grecia. El primer país se adueña de Kosovo. Mientras tanto Albania consigue la independencia.

Pero en junio de 1913 estalla la segunda guerra de los Balcanes. Bulgaria no estaba de acuerdo con el reparto territorial, sobre todo por la integración de la mayor parte de Macedonia en Serbia. Un general búlgaro, sin obedecer las órdenes de su gobierno, ataca posiciones defensivas serbias. Aunque el gobierno Búlgaro niega el conocimiento del ataque el 8 de junio Serbia y Grecia declaran la guerra a Bulgaria. Una semana después Montenegro, Rumania y el imperio otomano se unen a la declaración de guerra a Bulgaria. Ante la superioridad del enemigo Bulgaria pide un armisticio que le es concedido. El 10 de agosto se firma el Tratado de Bucarest por el cual Bulgaria pierde parte de su territorio.

2.2 Las Guerras Mundiales: el camino para un estado Yugoslavo

La Primera Guerra Mundial

El 28 de junio de 1914 era asesinado en Sarajevo el archiduque Francisco Fernando y su espeso herederos al trono austro-húngaro. El 23 de julio Austria daba un ultimátum a Serbia al considerarlo último responsable del atentado. Serbia desoye las palabras de los austriacos y moviliza a sus tropas. Viena declara la guerra a Belgrado el 28 de julio y el engranaje diplomático empieza a funcionar, rápidamente del lado de los serbios se alzan Rusia, Francia e Inglaterra, mientras que Alemania se une a los austríacos.

A finales de 1915 los serbios tienen que retirarse ante la presión austriaca. Pero, en otoño de 1918 cambian las tornas y el ejército serbio unido al francés logra recuperar, primero, Belgrado y entrar en Viena después forzando la capitulación austríaca.

La semilla para un Estado Yugoslavo

Durante la Gran Guerra un grupo de refugiados políticos eslavos, presididos por el croata Ante Trumbic, negoció con el gobierno serbio en el exilio la creación de un Estado yugoslavo. En julio de 1917 se firma la Declaración de Corfú en la que se afirma que serbios, croatas y eslovenos eran un solo pueblo y debían formar un único Estado.

La propuesta fue ratificada, al finalizar la guerra, por un Consejo Nacional, bajo la presidencia de Anton Karosëc. La Declaración de Ginebra, de noviembre de 1918, pretendía la construcción de un Estado confederal en igualdad de Croacia y Eslovenia con Serbia. Pero el Príncipe Alejandro de Serbia se negó a firmar en esas condiciones. Su posición se lo permitía, pues ya se habían unido a Serbia sin condiciones Vojvodina, Bosnia y Montenegro. Los miembros del Consejo Nacional tuvieron que ceder y someterse al rey de Serbia.

El 1 de diciembre se proclama el reino de los serbios, croatas y eslovenos. Todavía no se llamaba oficialmente Yugoslavia pero era el embrión del Estado yugoslavo. Pero, croatas y eslovenos pronto rechazarían el centralismo y el unitarismo de la monarquía serbia.

En noviembre de 1920 se celebraron elecciones constituyentes en las que, conforme al volumen de población de cada una de las etnias, los serbios obtuvieron la mayoría de los 419 diputados. En 1921 se aprobó la constitución con la ausencia de los representantes croatas y eslovenos. El país quedaba dividido en 33 regiones cuya gestión se centralizaba en Belgrado. Las minorías, como albaneses o macedonios, no eran contempladas. Las protestas fueron reprimidas. El régimen parlamentario era cada vez más inestable.

El rey Alejandro a la vista del deterioro de las instituciones constitucionales suspendió la Constitución y disolvió los partidos políticos implantando una dictadura personal. El rechazo al autoritarismo llevaron al rey a decretar una nueva Constitución en 1931. El país quedaba dividido administrativamente en grandes regiones. Los límites étnicos o históricos se ignoraron de nuevo. La violencia seguía apoderándose del país.

El 9 de octubre de 1934 en Marsella es asesinado, por un activista macedonio, el rey Alejandro. Su heredero, Pedro II, tenía 11 años. Se nombra como regente al primo de Alejandro, el príncipe Pablo que tenía un espíritu de cierta apertura y concordia, que en cambio no era compartido por los radicales serbios. Croacia se convertiría en una región autónoma cono su propia Asamblea y Gobierno, ejercido en nombre del rey, en la que se englobaba, además, una parte de Bosnia con elevado índice de población Croacia.

El giro de la política internacional hizo que Pablo se situase cerca de Alemania, que tenía miedo que le ocurriese lo mismo que a Checoslovaquia ocupada por Hitler con la aprobación de Francia e Inglaterra.

La Segunda Guerra Mundial: fin del ensayo

Las presiones de la Alemania Nazi obligaron a Belgrado a colocarse en la órbita de las potencias Eje. Pero el 27 de marzo de 1941 al grito de Antes la guerra que el pacto, antes la tumba que la esclavitud un sector del ejército protagonizaron un golpe de estado que depuso al príncipe Pablo y proclamó rey a Pedro II. Diez días después las tropas nazis bombardeaban Belgrado como preludio a la invasión del país.

El 10 de abril el coronel Kvatenik, en colaboración con los nazis, proclama en Zagreb el Estado Independiente de Croacia. El 17 de abril llegaba la capitulación del rey.

El territorio yugoslavo fue dividido y, en buena medida anexionado por sus vecinos. Italia pasó a controlar el sur de Eslovenia, Dalmacia y Montenegro, mientras Alemania se encargaba del norte de Eslovenia y Banat (Vojvodina). Albania incorporó Kosovo y parte de Macedonia. Bulgaria ocupó lo que aún quedaba de Macedonia y algo de Serbia. Hungría ocuparon Backa (Vojvodina), Baranja y Medjumurje (Croacia) y Prekmurje (Eslovenia). En cuanto al resto de Serbia los alemanes establecieron un “gobierno de comisarios”.

La derrota de las fuerzas armadas yugoslavas, la división del territorio y la implantación de regímenes más o menos afines, no significó, sin embargo, la pacificación y el sometimiento de la desmembrada Yugoslavia.

Crece el odio

El régimen colaboracionista de Croacia tenía un marcado carácter nacionalista, intransigente en materia religiosa (a lo que no era católico) y xenófobo. El 17 de abril de 1941 se aprueba una ley por la cual los actos contra el honor, los intereses, la existencia o el poder del Estado eran considerados alta traición y por tanto castigados con la pena capital. El 25 de abril se prohíbe el uso del alfabeto cirílico. El 3 de mayo se suprime la libertad de cultos. Se ordena el cierre de los colegios ortodoxos y se niega el acceso a los serbios a empleos públicos. Los Serbios comienzan a salir del país ante la persecución. Al menos entre 295.000 y 334.000 serbios fueron asesinados por los “ustachis” croatas entre 1941 y 1945[7].

Las tropas de Tito consiguen liberar Belgrado el 20 de septiembre de 1944 con el apoyo de los aliados. Recuperaron, también, Bosnia, la parte occidental de Croacia y Eslovenia. Los “liberadores” ahora se vengaban contra sus verdugos matando entre 20.000 y 30.000 prisioneros eslovenos[8].

2.3 El Gobierno de Tito

La República Socialista Federal de Yugoslavia

Tras la guerra todo el antiguo territorio de la monarquía serbia aparecía bajo el control de las tropas de Tito e incluso había conseguido ampliar los límites. Muchos grupos de población se vieron obligados a salir del país en masa a consecuencia del desenlace de la guerra.

Había, en mayo del 45, un líder carismático, Tito, un ejército victorioso, las tropas partisanas y una ideología dominante, el comunismo. Además, no existía en aquel momento una oposición política organizada.

En agosto de 1945 los comunistas impulsaron la creación de llamado Frente Popular que se convertiría en el cauce de la vida política. El 11 de noviembre obtienen el 90,48% de los votos. Se proclama la República Federal de los pueblos de Yugoslavia.

El Estado Yugoslavo estaba formado por Croacia, Serbia, Eslovenia, Bosnia, Montenegro y Macedonia. Todos los habitantes eran yugoslavos, pero simultáneamente se les reconocía el derecho diferencial de pertenecer a uno de los seis países  conformantes de la República. Se reconocía, por tanto, la diversidad y pluralidad de las nacionalidades. Pero aún quedaban en Yugoslavia muchos ciudadanos que no formaban parte de ninguna de esas naciones que se denominaron formalmente minorías no eslavas. Aunque en algunos caso como los albaneses en Kosovo o los húngaros en Vojvodina eran la población dominante por lo que se les otorgó el título de provincias autónomas. En 1969, se reconoce como pueblo a los musulmanes de Bosnia.

Las desigualdades económicas entre las naciones integrantes de la República Yugoslava creaba un constante malestar que se convertía en una importante amenaza para la convivencia y la igualdad.

En la década de los 60 las tensiones fueron creciendo con doble eje el económico y el político. El económico dividía al país en dos bandos: Croacia y Eslovenia frente al resto, en especial Montenegro, Kosovo y Macedonia. La pugna política se polarizaba también en dos tendencias la centralista encabezada por Serbia y la federalista o descentralizadora liderada por Croacia y Eslovenia seguida por Macedonia y Kosovo.

En 1974 se elabora una nueva constitución. Al frente del poder ejecutivo se establecía de forma vitalicia Tito, además se instauró un órgano colegiado compuesto por ocho miembros: las 6 naciones y las 2 regiones autónomas. Además, todas las naciones y las regiones autónomas contaban con su propio poder ejecutivo y sus organismos parlamentarios. Pero, a pesar de las concesiones a los nacionalismos no se eliminaron los descontentos y recelos.

Las crisis económicas agudizaron unos problemas que en las décadas siguientes se multiplicarían y volverían más violentos.

2.4 Nuevo panorama político tras la muerte de Tito

La calma relativa que había reinado durante la presidencia de Tito se rompió con su muerte el 4 de mayo de 1980. Los nubarrones que parecían que se habían alejado regresaban con más fuerza anunciando una gran tormenta.

Los órganos previstos para la continuidad del titoismo sin Tito se pusieron en marcha: la constitución de 1974, la Liga de los Comunistas Yugoslavos[1] y una Presidencia Federal colegiada y rotatoria que debían asegurar los fundamentos políticos, territoriales e ideológicos del Estado y, con él, del régimen. Pero, la crisis en todos los órdenes continuó aumentando de forma espectacular sin que los cambios en la Liga Comunista tuvieran resultados favorables.

El rechazo entre la población a la Liga iba aumentado llegando a su cota máxima con el escándalo económico de Agrokomerc[2] en agosto de 1987 en el que se vieron implicados importantes miembros de la Liga, incluido el vicepresidente. Fue la punta del iceberg, ya que se habían descubierto prácticas fraudulentas en al menos otras 200 empresas.

Ante la situación de crisis el gobierno se planteó medidas que apuntaban a la separación de poderes entre la Liga y el Estado y la democratización del país. En enero de 1990 se sancionaba oficialmente la disolución de la Liga.

2.5 La Gran Serbia

Un informe de 1986 elaborado por la Academia de Ciencias de Serbia sentenció que el problema de Yugoslavia era la excesiva descentralización económica y política que habían reducido al país a una serie de microcosmos insuficientemente productivos, prácticamente incomunicados y gestionados en medios de un enorme caos. La solución pasaba por una mayor centralización. Para el líder de la Liga en Serbia, Milosevic, eran precisamente los serbios quien tenían que reconstruir el estado.

Milosevic atizaba el miedo y la xenofobia de los serbios y rechazaba la constitución. Para él la división territorial impuesta por Tito había perjudicado gravemente a Serbia.

El clima de descontento de los serbios iba parejo a su sentimiento de unidad y solidaridad nacionalista se formó una rápida conciencia nacional fomentada tanto por el sector político, liderado por Milosevic, como la iglesia ortodoxa. La reivindicación de la Gran Serbia estaba en marcha.

A finales de 1990 los comunistas serbios se lavaron la cara y se convirtieron en el Partido Socialista Serbio que acogió bajo su regazo la bandera del nacionalismo. En las elecciones de diciembre obtuvieron 194 diputados de los 250 totales. Estos resultados se repitieron en las elecciones para la Presidencia de la República. Milosevic se instaló sólidamente en el poder.

El 27 de abril de 1992 Serbia y Montenegro se unieron para crear la República Federal de Yugoslavia y el 15 junio Milosevic fue elegido presidente de la recién creada República Federal.

2.6 La reforma de Eslovenia

Para Eslovenia el principal factor de protesta derivaba de la mala utilización de los fondos para la ayuda a las regiones atrasadas del país y la política monetaria que perjudicaban las exportaciones eslovenas. La ruptura entre Eslovenia y Serbia se iba consumando. El Parlamento esloveno aprobó de forma anticonstitucional la legalización de todos los partidos políticos de su territorio.

Las primeras elecciones democráticas se celebraron en Eslovenia durante el mes de abril de 1990. Los seis partidos más importantes formaron una coalición electoral llamada DEMOS (Democratic Opposition of Slovenia). Esta coalición se alzó con la victoria con el 55% de los votos. Estos resultados significaban que los eslovenos apostaban por el cambio y al mismo tiempo se abrían las puertas hacia un posible referéndum por la independencia tal y como se contemplaba en el programa de DEMOS.

El 2 de julio de 1990 la Asamblea eslovaca declaró la soberanía de la nueva República de Eslovenia, además se abolía la denominación socialista. El 23 de diciembre se celebró el referéndum popular para acceder a la independencia completa, el 94,6% votó favorablemente.  El 26 de junio de 1991 la República de Eslovenia declaraba, junto a Croacia, su independencia.

La guerra contra Serbia

El 27 de junio el ejército federal interviene para garantizar las fronteras de Yugoslavia, conforme a los intereses serbios y de acuerdo con la Constitución de 1974 siguiendo las órdenes del Parlamento Federal.

Los combates entre las fuerzas regulares y las milicias eslovenas se centraron en un doble objetivo, por una parte, el control de las fronteras con Austria y Hungría, y, por otra, el dominio de las principales vías de comunicación. Se empleo aviones, carros y armamento pesado.

Pero la lucha duró tan solo unos días. El 28 de junio, los ministros de Asuntos Exteriores de Holanda, Italia y Luxemburgo, en representación de la CEE intentaron en Zagreb un principio de acuerdo. El Ejército Federal se retiraría de Eslovenia y Eslovenia y Croacia se comprometerían a aplazar durante tres meses su declaración de independencia. Pero ninguna de las partes cumpliría el pacto. La asamblea eslovena se negó a aplazar la independencia, y el ejercito federal rechazó detener los combates de forma inmediata. El 7 julio el ejército acepta retirarse de Eslovenia.

La liberación militar y el reconocimiento internacional permitieron a los eslovenos desarrollar, de forma definitiva, sus propias instituciones políticas estableciendo un estado verdaderamente nuevo.

2.7 El nacionalismo croata

En mayo de 1989 aparecieron en Croacia las primeras asociaciones políticas no comunistas y en 1990 se celebrarían elecciones. La composición más heterogénea de la población, con una gran minoría serbia, la resistencia de los comunistas al cambio y las secuelas de la gran represión sufrida en 1971 dificultaban la situación política de Croacia. La mayoría de los partidos se polarizaron en dos grupos: los comunistas bajo la Liga Socialista y la Coalición para la Alianza Nacional. De forma independiente se presentaba la Unión Democrática de Croacia. Uno de los puntos principales de este partido era cambiar la denominación de Croacia de la Constitución Estado de los croatas, de los serbios y de los otros pueblos y nacionalidades que viven en él por Estado nacional del pueblo croata y de sus otras nacionalidades y minorías: serbios, musulmanes, eslovenos, checos, … Poniendo de relieve la preponderancia de Croacia frente a Serbia. Defendían un futuro Estado croata asentado sobre sus fronteras étnicas e históricas.

El ambiente entre serbios y croatas se fue tensando llegando a producirse los primeros atentados.

La Unión Democrática se alzó con el triunfo electoral, el nacionalismo se había impuesto. Franjo Tudjman, líder del partido, era elegido presidente de la República de Croacia el 30 de mayo.  En julio de 1990 se adoptaron una serie de medidas de carácter enormemente simbólico que añadían leña a la confrontación con los serbios. Se prohibió el uso del alfabeto cirílico, se suprimió la denominación comunista y se adoptó una bandera nueva. En diciembre el Parlamento croata firmó una nueva Constitución en la que se proclamó la soberanía del nuevo Estado democrático “unitario e indivisible”.

Los enfrentamientos armados: la Guerra

El primer de los combates entre serbios y croatas se desarrolló el 31 de marzo de 1991 por la disputa del parque nacional de Plitvice. El 29 de abril las fuerzas federales tomarían Kijevo bloqueando a la población y separándola del resto de Croacia. El objetivo de Belgrado estaba claro querían poner bajo el control de Serbia todas las zonas del país pobladas por serbios. Es decir, conseguir La Gran Serbia. Las confrontaciones armadas se extendieron.

El 19 de mayo de 1991, el 92% de la población votaba en Croacia a favor de la independencia. El 26 de junio de 1991 la República de Croacia declaraba, junto a Eslovenia, su independencia.

Los choques entre serbios y croatas desembocaban en una guerra mucho más complicada y de mayor magnitud que la vivida en Eslovenia. Durante el verano de 1991, las milicias serbias, con el apoyo del ejército federal, consiguieron dominar no solo zonas de población de mayoría serbia sino muchas otras donde estos eran minoría. La tercera parte de las localidades de Croacia (38 de 118) estaban en manos serbias a finales de agosto de 1991. La población croata era obligada a salir de sus casas. Había comenzado la limpieza étnica.

La diferencia de fuerzas y armamento entre serbios y croatas era enorme a favor de los primeros. El objetivo era someter a Croacia. A finales de noviembre el Ministerio de Defensa croata comenzó la reorganización de las fuerzas.

Toda clase de atrocidades fueron cometidas sin que se librara de ellas la población civil, en su conjunto, por uno y otro bando.

Entre enero y febrero de 1992 los serbios habían conseguido sus objetivos y los croatas consolidaron sus posiciones. La resolución 743 del Consejo de Seguridad de la ONU anunció el envío de 14.000 cascos azules. Las fuerzas de la ONU consiguieron interponerse en la guerra.

La ONU admitió a Croacia en mayo de 1992.

2.8 El caso de Bosnia

Los primeros indicios de un nacionalismo musulmán en Bosnia se habían detectado ya poco después de la muerte de Tito.

Las primeras elecciones generales libres se celebraron entre noviembre y diciembre de 1990. Se presentaron representantes de los serbios (Partido Democrático Serbio), de los croatas (Unión Democrática Croata), y de los musulmanes (Partido de Acción Democrática). Los musulmanes obtuvieron un 36% de los votos, los serbios un 30% y los croatas un 18%. Los tres partidos se repartieron el poder. Fue erigido presidente el musulmán Alija Izetbegovic.

Pero en 1991 el consenso se rompió como consecuencia de los debates constitucionales que impidieron sacar adelante una nueva constitución y se aplazaron indefinidamente los posibles cambios.

El 29 de febrero de 1992 se convocó el referéndum por la independencia. Un 99% de la población se mostró favorable a la independencia. Pero, la población serbia se había abstenido.

El 1 de marzo un grupo terrorista formado por dos musulmanes y un croata ametralló en Sarajevo a los serbios que asistían a un banquete nupcial. Los incidentes armados se extendieron por toda la ciudad. Las autoridades de Belgrado se apresuraron a intervenir “con el fin de garantizar la seguridad de la población serbia”.

En ese mismo mes los serbios proclamaron el establecimiento de la República de Serbia de Bosnia. El 5 de abril comenzaba la conquista de Bosnia.

La guerra se intensificó desde las primeras semanas del verano de 1992. Ante la amenaza del avance serbio, croatas y musulmanes se reunieron en Zagreb el 21 de julio y firman un acuerdo de colaboración. La limpieza étnica de los enemigos se aplica sistemáticamente en ambos bandos. En 1993 las milicias croatas también comienzan a desarrollar operaciones de limpieza étnica en Herzegovina. A mediados de 1995 las milicias serbobosnias, dirigidas por Radoan Karadzic controlaban, y habían limpiado étnicamente, un 70% de la superficie de la República.

La intervención internacional

El conflicto de Bosnia se percibió como una sustracción o como una amenaza directa al proceso de la Unión Europea. A lo que se sumaba los norteamericanos que actuaban en la zona como una fuerza neutral. El 6 de abril de 1992 la comunidad internacional reconoció el Estado de Bosnia-Herzegovina.

El 31 de mayo de 1992 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) decretó un embargo contra Serbia.

El Consejo de Seguridad de la ONU, en la resolución 757, endureció sus sanciones económicas a Serbia, por considerarle el máximo responsable de la situación. El 3 de junio de 1992 el gobierno de Croacia pidió oficialmente al Consejo su intervención armada.

El 26 de agosto se celebró en Londres la Conferencia de Paz sobre los Balcanes, en medio de la desesperanza general. El resultado de la misma fue un fracaso absoluto.

En septiembre de 1992 se aprobó en Ginebra la Conferencia permanente sobre Yugoslavia copresidida por David Owen, por parte de la Comunidad Europea, y por Cyrus Vance, por parte de la ONU y comenzaron las negociaciones entre los líderes de las tres comunidades étnicas de Bosnia aunque rechazaron reunirse conjuntamente. El plan Vace-Owen consistía en mantener a Bosnia como un estado unitario integrado por diez provincias semi-autónomas dotadas con una amplio margen de competencias. Este plan no satisfacía los intereses vitales de Serbia en general ni de los serbios-bosnios en particular.

En diciembre de 1993, el Consejo Europeo, reunido en Bruselas, aprobaba un declaración sobre la Antigua Yugoslavia exigiendo a todas las partes que actuasen con ánimo constructivo y sin recurrir a la opción militar.

La presión internacional contra la nueva Yugoslavia, liderada por la Serbia de Milosevic, siguió en aumento hasta que culminó con su expulsión de la ONU en septiembre de 1993, pero ello no se tradujo en un hecho positivo para la  paz. Las amenazas de emprender acciones de fuerza sonaban huecas y vacías.

En 1994 la OTAN decide participar activamente en el conflicto cuando el 28 de febrero sus aviones derribaron cuatro aviones serbios en Bosnia Central.

La guerra entre Bosnia y Serbia termina oficialmente el 23 de febrero de 1994 cuando se firma un acuerdo de alto el fuego en Zagreb. En marzo se rúbrica en Washington y Viena un acuerdo de paz, con la mediación de EE.UU. entre Croacia y la República de Bosnia Herzegovina. El territorio controlado por croatas y bosnios quedaban divididos en diez cantones autónomos establecidos en la Federación Bosnia y Herzegovina.

A partir de ese momento comenzaran los enfrentamientos entre los serbocroatas y los serbobosnios.

En julio de 1995 las tropas serbias ocuparon las zonas donde estaban establecidas las fuerzas especiales de pacificación de la ONU. La comunidad internacional presionó a los tres contendientes para que firmaran un acuerdo de paz.

El tratado de Dayton (14 de diciembre de 1995)

El texto suscrito en Dayton no era de modo alguno el producto de la libre decisión de unos agentes inclinados a defender derechos y libertades, si no, la consecuencia de dos hechos: por un lado, una guerra, y por el otro los intereses de las potencias internacionales.

El acuerdo garantizaba formalmente la integridad territorial, la independencia y la soberanía de Bosnia Herzegovina integrado en dos entidades: la Federación Bosnio-Croata a la que se asignó un 51% del territorio, y la República Serbia, a la que correspondió el 49% restante. Bosnia tendría una presidencia colegiada y rotatoria, con representantes de las tres principales etnias existentes en su territorio. Contaría también con un ejecutivo y un parlamento comunes y dispondría de una capital unificada: Sarajevo. El escenario se vería marcado por el despliegue de un nutrido contingente de la OTAN.

Pero el acuerdo firmado se había olvidado de que existía un gobierno democrático electo de un Estado internacionalmente reconocido. El proceso de negociación legitimó la conquista de territorios por la fuerza y la previa limpieza étnica de esos territorios.

2.9 El nacionalismo en Macedonia

El temor a caer bajo el yugo de Belgrado impulsó al nacionalismo macedonio que consiguió ganar las elecciones de noviembre y diciembre de 1990. La unión entre comunistas, nacionalistas y la Alianza de Fuerzas para la Reforma permitió un reparto de poder que hizo posible la declaración de la soberanía de Macedonia, que implicaba poder separarse de Yugoslavia cuando lo estimase oportuno. Pero esta alianza solo se mantuvo hasta el 23 de octubre de 1991 cuando los nacionalistas pasaron a la oposición. En noviembre se implantó la nueva Constitución.

Su reconocimiento internacional fuer retrasado debido a la objeción de Grecia que consideraba inadmisible un fragmento de su Constitución, el uso del nombre de Macedonia y de la bandera que consideraba helénica. En 1993 la ONU reconoció al país con el nombre provisional de Antigua República Yugoslava de Macedonia. En febrero de 1994 Grecia le impuso un bloqueo comercial que duraría hasta 1995, cuando Macedonia accedió a cambiar su bandera y su Constitución.

Durante la guerra de Kosovo, Macedonia cooperó con la OTAN abriendo sus fronteras a los refugiados. El 13 de agosto de 2001 se llegó a un acuerdo que puso fin al enfrentamiento entre macedonios y albaneses.

2.10 Kosovo

Hemos querido dejar fuera del recorrido anterior la parte referente a Kosovo para centrarnos ahora, detenidamente, en ella.

Desde el principio las diferencias religiosas empezaron a convertirse en el elemento fundamental de la distinción entre serbios y albaneses. Los albanokosovares son en su mayoría musulmanes, aunque existe una minoría cristina, y los serbios mayoritariamente cristianos ortodoxos.

Persecución ortodoxa y el germen del nacionalismo albanés

La intolerancia  con respecto a los ortodoxos se acentuó en la segunda mitad del siglo XVIII. Buena parte de la población serbia residente en Kosovo abandonó la zona buscando protección en el emperador austriaco. El éxodo serbio favoreció una nueva llegada de albaneses.

En el siglo XIX comenzó la decadencia de la aristocracia musulmana. En 1839 se aprobaron medidas que oficialmente igualaba los derechos de los cristianos y musulmanes. Los sentimientos antiortodoxos y antieslavos alcanzaron un punto culminante durante la guerra de Crimea[3].

Posteriormente, la derrota otomana frente a Rusia llevó, en 1878, a la firma del tratado de San Stefano del que Bulgaria y Serbia salieron claramente beneficiadas. Serbia alcanzó por primera vez una independencia efectiva respecto al imperio otomano y se le otorgó gran parte de Kosovo. Como respuesta a este hecho en junio se reunieron en Prizren 300 delegados albaneses de mayoría musulmana y formaron la Liga de Prizren. Los albaneses empezaban a perder poder político en Kosovo.

Pero, los acontecimientos internacionales se volvieron en contra de Rusia favoreciendo al imperio otomano. Se rectificó el Tratado de San Stefano y las tropas serbias tuvieron que retirarse de Kosovo.

En 1881 la Liga consiguió expulsar de Kosovo a todos los administradores otomanos configurándose como una gobierno provincial. Los otomanos disuelven la Liga aunque no pueden apagar el nacionalismo albanés.

Los Jóvenes Turcos

A finales del siglo XIX nació el movimiento de los Jóvenes Turcos[4] que buscaban revitalizar el imperio. Tanto Albaneses como serbios pensaron que los Jóvenes Turcos ofrecían una razonable oportunidad de resurgimiento nacional y organización política autónoma. Pero las esperanzas se desvanecieron cuando el grupo dejo influenciarse por el nacionalismo turco y los nacionalismo balcánicos. En 1909 y 1910 estallaron nuevas protestas en Kosovo. Los jóvenes turcos organizaron una fuerte represión que llevó al exilio a muchos serbios y albaneses, estos últimos se sublevaron de nuevo en 1912.

Las Guerras Balcánicas

Ese mismo año Bulgaria, Grecia, Montenegro y Serbia firman una alianza (la Liga Balcánica) con un triple objetivo: el reparto de las posesiones balcánicas del imperio otomano, el establecimiento de un frente que contrarrestase las políticas del imperio austrohúngaro y poner freno al intento de creación de un estado albanés. La Primera Guerra Balcánica estalla en octubre. Aunque los albaneses procuraron mantenerse al margen la rápida derrota del ejército otomano y la invasión de los aliados a sus territorios aceleraron la manifestación de una activa oposición a las potencias balcánicas. Mientras, Serbia se anexionó Kosovo y se proclama en noviembre un Estado albanés independiente.

En mayo de 1913 se firmó en Londres un tratado que formalmente ponía fin a la Primera Guerra de los Balcanes. Tras ese tratado las aspiraciones griegas y serbias se vieron frenadas y procuraron repartirse Macedonia. Bulgaria no lo iba a permitir. Era el preludio de la Segunda Guerra Balcánica. La derrota de Bulgaria fue rápida. Serbia, por el tratado de Bucarest, conseguía doblar su territorio a través de la incorporación de buena parte de Macedonia.

Las guerras mundiales

El hecho de que Kosovo quedase fuera del recién estado albanés suscitó pronto problemas. En el marco de la Primera Guerra Mundial el imperio austrohúngaro declara la guerra a Serbia. El conflicto pronto llega a Kosovo en forma de combates muy duros entre serbios y albanokosovares. Tropas austrohúngaras ocuparon buena parte de Kosovo y Bulgaria se apropiaba de la parte oriental del territorio. Tras la retirada de Serbia, Kosovo quedó bajo ocupación de Austria-Hungría.

Ante esta situación surge el Comité para la Defensa Nacional de Kosovo que propone la reunificación de todas las tierras albanesas.

Tras la derrota del imperio austrohúngaro, de Turquía y de Bulgaria se creó el Reino de los serbios, croatas y eslovenos que se hizo con el control de Kosovo y planteaba un programa centralista asentado en Serbia.

En 1921 surge, apoyado por Italia, el movimiento kayak un grupo de bandoleros que revindicaba la unión de Kosovo y Albania. Pero el grupo no contaba con el apoyo albanés. Albania firmó acuerdos secretos con Yugoslavia para erradicar el movimiento. Se produjo la separación definitiva entre Albania y Kosovo.

El territorio kosovar fuer dividido entre varias unidades regionales para intentar evitar cualquier tipo de respuesta común. Además se inició un ambicioso plan de colonización desde Serbia. El propósito era acrecentar la presencia demográfica de los serbios, garantizar la impermeabilidad de la frontera con Albania y estimular la emigración de los albanokosovares.

En el contexto de la Segunda Guerra Mundial en 1941 Alemania ocupó Kosovo y el territorio quedó repartido entre Albania, Alemania, Serbia y Bulgaria. En septiembre de 1943 surgió en Kosovo un movimiento que se autodenominó como Segunda Liga de Prizren que exigía la unidad étnica con Albania. Se produjeron nuevamente expulsiones de serbios y montenegrinos.

En septiembre de 1944 Bulgaria declara la guerra a Alemania y en octubre tropas soviéticas y búlgaras entran en Serbia y Kosovo. La marcha de las unidades alemanas presentes fue inmediata.

El gobierno de Tito

A principios de 1944 Tito había señalado que la Vojvodina y otras áreas similares se beneficiarían de una amplía autonomía, hasta le punto de que sus habitantes podrían decidir a qué unidad federal vinculares. Se decidió emplazar a Kosovo dentro de Serbia. En 1945 se estableció la región autónoma de Kosovo como parte constituyente de Serbia.

La presencia de serbios y montenegrinos en los aparatos de dirección del Partido y el Estado en Kosovo supuso la marginación de los albaneses. Además, las políticas oficiales alentaban al empleo del serbocroata en la enseñanza primaria. Entre 1945 y 1966 se estima que unos 100.000 albaneses abandonaron Kosovo[5].

La nueva constitución promulgada en 1963 elevó formalmente a Kosovo a provincia, aunque seguía sin tener atribuciones en el ámbito federal. La destitución de Aleksandar Rankovic, un gran activista del nacionalismo serbio, en 1966 abrió la puerta al proceso de descentralización. Dos años después se aprobaría una enmienda constitucional por la que las provincias serían parte de Serbia y de la estructura federal. En 1969 se legalizó el uso de la bandera albanesa en Kosovo, se firmaron acuerdos comerciales con Albania, se contrataron profesores de origen albanés y se permitió las clases en albanés en la universidad de Priscila.

En 1974 la nueva Constitución yugoslava reconoció a las provincias autónomas de Kosovo y Vojvodina. Pero, la provincia autónoma de Kosovo estaba subordinada, en última instancia, a las decisiones de Belgrado, circunstancia que parecia inaceptable a los albaneses que componían la gran mayoría de su población. Pero, en el interior de Kosovo el poder correspondía a un gobierno cuyos integrantes representaban a estos mismos albaneses, lo cual era visto como una constante amenaza por la minoría serbia allí residente.

Para el historiador Noel Malcom la negativa a reconcer a Kosovo la condición de república obedecía al temor de que con el paso del tiempo optase por la secesión y decidiese unificarse con Albania[6].

Muerte de Tito: El auge del nacionalismo serbio

Temerosos del nacionalismo intrasigente, numerosos serbios y montenegrinos abandonaron Kosovo desde 1981. Las cifras de ese éxodo experimentaron un fuerte crecimiento a partir de 1986 cuando ya eran 22.000 los individuos de tales etnias que habían emigrado a Serbia[7].

Los medios de comunicación del Belgrado se hicieron eco de la persecución serbia por parte de los albaneses en Kosovo llegando a hablar, en muchas ocasiones, de genocidio.

Los serbios salieron a la calle para protestar contra la actitud de los albaneses. El 24 de abril de 1987 se reunieron más de 15.000 personas en Priscila para escuchar las criticas de Milosevic[8]. Las movilizaciones continuaron los meses siguientes. En septiembre de ese año se producía la muerte de cuatro soldados serbios a manos de un compañero de origen albanés, enfermo mental. Las protestas contra los albanokosovares se incrementaron y subieron de tono. En octubre, el gobierno federal impuso, por iniciativa serbia, diversas medidas de seguridad en Kosovo. La policía se desplazó a la zona para combatir cualquier movimiento de nacionalismo o separatismo albanés. El odio entre albaneses y serbios parecía no tener fin.

Desde inicios de 1988 Milosevic demanda con más fuerza la reforma de la Constitución para suprimir la autonomía de Kosovo y Vojvodina, para así incrementar el poder serbio. El 9 de julio convocó una gigantesca manifestación contra el terrorismo y el separatismo de los albaneses iniciando una nueva fase de agitación más violenta. Se llegó a pedir la eliminación de los albaneses, serbios moderados y colaboracionista.

Pero los albaneses también salieron a las calles. En agosto, en Priscilia, más de 100.000 personas protagonizaron la mayor marcha de protesta desde 1981 en defensa de su autonomía.

Fin de la autonomía kosovar

Milosevic se fue haciendo poco a poco con el poder de la Asamblea de la República lo que le facilitó el control de la Asamblea Provincial de Kosovo. Logró sacar adelante las enmiendas constitucionales para la supresión de las autonomías de Kosovo y Vojvodina. Las protestas en Kosovo se recrudicieron, 13.000 mineros comenzaron una huelga que rápidamente fue secundada por los otros sectores laborales y los estudiantes.

Pero fue inútil, a finales de marzo de 1989, la Asamblea Provincial de Kosovo aprueba las restricciones autonómicas dictadas por Milosevic. Las autoridades de Serbia quedaban facultadas para imponer sus leyes y reglamentos, además se les faculta para invalidar aquellas resoluciones provinciales que no se adaptasen a la legislación de la República.

Se intentó corregir el desequilibrio étnico con algunas medidas como ofreciendo trabajo, viviendas y ventajas escolares a los serbios para su establecimiento en Kosovo; se prohibió la venta de bienes serbios a los albaneses; y las empresas oficiciales denegaban sistemáticamente las peticiones de empleo de los albaneses. Ante esta perspectiva 70.000 albanokosovares abandonaron la zona[1]. Desde otoño de 1989 la represión de los albaneses y la persecución de sus lñideres políticos fue constante.

En mayo de 1990 las autoridades serbias anunciaron nuevos recortes autonómicos que concluyeron el 28 de septiembre con la aprobación de un texto constitucional por el Parlamento serbio que definitivamente cerraba el camino a cualquier autonomía.

A partir de ese momento la población albanokosovar padeció un hostigamiento permanente. Las detenciones arbitrarias, los malos tratos y la tortura se extendieron, facilitados por un legislación que permitía, por ejemplo, la retención en un cuartel de policía durante tres días para realizar un interrogatorio. Las partes de los programas de estudio vinculadas con Kosovo y Albania fueron eliminadas y creció la importancia de las materias relativas a la historia y cultura serbia. El albanés comenzó a considerarse como lengua extranjera.

La guerra de Bosnia, desde abril de 1992, comenzó a tener efectos negativos en Kosovo. La propaganda oficial serbia aludía a la amenaza islámica y al auge del integrismo islámico.

La República de Kosovo clandestina

Con el paso de los meses fue cobrando cuerpo, entre la población albanokosovar, un movimiento de desobediencia civil en diversos ámbitos. Muchos de los miembros del parlamento kosovar intentaron bloquear la reforma constitucional de Serbia y al mismo tiempo poner en marcha una República de Kosovo. Pero, las autoridades serbias disolvieron el parlamento y el gobierno kosovar el 5 de julio de 1990.

El 7 de septiembre muchos de los miembros del parlamento disuelto meses antes se reunieron en Kaçanik y proclamaron una nueva Constitución que había de regir en la clandestinidad a la República de Kosovo. En septiembre se celebró un referéndum secreto en el que participó un 87% de los electores que con un 99% de los votos respaldó la creación de una república kosovar independiente. Esta se proclamo por el parlamento del 18 de octubre. A partir de ese momento, la población albanokosovar no participaría en las elecciones serbias y yugoslavas.

La fuerza directora del movimiento de independencia fue la Liga Democrática de Kosovo, creada a finales de 1989 y liderada por Ibrahim Rugova que se convertiría en presidente de la República clandestina.

El gobierno secreto desarrolló un sistema educativo y un sistema sanitario al margen del Estado. También cobraron cuerpo sistemas de transporte alternativo a los oficiales, multitud de pequeños comercios y hasta un sindicato Independiente de Kosovo.

Ante esta situación las autoridades serbias, durante agosto de 1993, comenzaron a clausurar los pequeños negocios que había proliferado tres años antes.

El movimiento de resistencia estuvo apoyado con gran fuerza e influencia por los albanokosovares que vivían en otros países, que financiaban multitud de actividades.

Pero los problemas acechaban a la República clandestina. El sistema de clanes que regía a los albanokosovares obligaba a asumir las órdenes emanadas de los máximos responsables, con lo que se convertía en una obligación formar parte de la resistencia. Además, la resistencia se estaba progresivamente burocratizando.


[1] Ibíd., p. 82


[1] La Liga de los Comunistas Yugoslavos, fundado en junio de 1920 por Tito, era el partido único que gobernaba en Yugoslavia.

[2] Argrokomerc era una de las empresas más grande del Estado con mas de 13.000 empleados en Bosnia-Herzegovina. Utilizó de forma fraudulenta recursos financieros equivalentes a más de 600 millones de euros.

[3] La guerra de Crimea (1853-1856) enfrentó a Reino Unido, Francia, Imperio Otomano y al Reino de Piamonte y Cerdeña contra el Imperio Ruso.

[4] Partido Nacionalista y reformista del imperio otomano que consiguió expulsar al sultán gobernando desde 1908 hasta finales de la Primera Guerra Mundial.

[5] TAIBO, Carlos: Para entender el conflicto de Kosova, Los Libros de Catarata, Madrid, 1999, p. 45.

[6] MALCOM, Noel: Kosovo: A Short History, Macmillan, Londres, 1998 pp. 337-328 citado por TAIBO, Carlos: Para entender el conflicto de Kosova, Los Libros de Catarata, Madrid, 1999, p. 47.

[7] DE DIEGO GARCÍA, Emilio: La desintegración de Yugoslavia, Actas, 1993, Madrid, p 77.

[8] Ibíd, p. 79


[1] PIZARROSO QUINTERO, Alejandro: Nuevas guerras, vieja propaganda (de Vietnam a Irak), Cátedra, 2005, Madrid, p.9

[2] Ibíd. p. 37

[3] Autores como Mary Kaldor, Henfried Münkler, Pablo Sapag o Alejandro Pizarroso.

[4] Ibíd. P. 41

[5] GONZÁLEZ SAN RUPERTO, Marta: Información y desinformación en el caso de Kosovo en Las Convergencias de la Comunicación, problemas y perspectivas investigadoras, Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid, 2000, Madrid.

[6] DE DIEGO GARCÍA, Emilio: La desintegración de Yugoslavia, Actas, 1993, Madrid

[7] DE DIEGO GARCÍA, Emilio: La desintegración de Yugoslavia, Actas, 1993, Madrid, p 43.

[8] Ibíd. p 44.

Posteado por: belenmoreno | 19 agosto 2010

El Condotierro de Antonio de Zayas

A continuación vamos a analizar el poema El Condotierro de Antonio de Zayas, includo en la obra Retratos Antiguos, inspirado en el cuadro del mismo nombre de Antonello de Messina.

Arden los ojos de la faz lampiña

tostada por el sol del Condottiero

era insaciable instinto carnicero

que no igualan las aves rapiña.

Tesón denuncia en la sangrienta riña

de su labio carmín frunce fiero,

y en su nombre no más, infausto agüero

en el vasto confín de la campiña.

Pecho de gladiador, cuello de atleta,

licenciosas costumbres de asesino,

y dúctil corazón de artista grande,

nada la da pavor, nada le inquieta,

y entre los dados y el amor y el vino

saca el puñal e impávido lo blande.

ANTONIO DE ZAYAS

Datos biográficos

(1871-1945) Antonio de Zayas y Beaumont, duque de Almanfi, nace en Madrid el 3 de septiembre de 1871 fruto del matrimonio de Emilio de Zayas-Fernández de Córdoba y Trujillo y María Consuelo de Beaumont y Sa del Rey. Antonio de Zayas pertenecía a una familia de la alta sociedad cuyas raíces provenían de Granada, hecho que provocaría sus estancias veraniegas en esa provincia. Andalucía inspiraría algunos de sus poemas recogidos en su libro Paisajes (1903):

Ondulados campos rayados de olivos,

al pie de romeros do liban abejas,

cortijos risueños, macetas de vivos

claveles que aroman balcones y rejas. (…)

Llanuras doradas, abundantes eras,

sol incandescente, cielo de zafir,

pitas que adormecen sobre las riberas

las canciones moras del Guadalquivir (…)

Preludio_Paisajes (1903)

De Madrid, y por motivos que se desconocen, se traslado a Galicia donde cursaría sus estudios de Bachillerato entre 1880 y 1885. En 1890 comienza sus estudios universitarios entre Madrid y Granada y es en esta  última provincia donde concluyó su Licenciatura en Derecho en 1894. Ya por aquel entonces había iniciado una amistad con los hermanos Machado con quienes compartía inquietudes artísticas. El teatro, una afición que los tres profesaban, les unió al actor Ricardo Calvo y juntos formarían un compacto grupo.

Los cuatro se reunían de manera habitual en casa de Ricardo Calvo, pero poco a poco empezaron a asistir a las primeras tertulias de jóvenes aspirantes a escritores que se celebraban en casa de Victoria Minelli. Poco a poco sus horizontes se ampliaron y fueron asiduos al café Fornos donde se juntaban con  bohemios y escritores principiantes que pretendían una renovación de la literatura y tenían el entusiasmo de cambiar el mundo.

Los hermanos Machado y Zayas comenzaron a asistir al domicilio de Eduardo Benot donde se celebraban interesantes tertulias.

Al mismo tiempo que Antonio de Zayas se mueve por las tertulias literarias inicia su carrera diplomática.  En 1892 realiza el examen de francés e italiano para ingresar en el Cuerpo de Aspirante a Agregados del Ministerio del Estado donde ingresaría ese mismo año.  En 1896 aprueba las oposiciones para Agregado Diplomático.

Su primer destino como diplomático es la sede del Ministerio con lo cual continua con sus actividades en Madrid. Sin embargo al poco tiempo es destinado a Estambul donde permanecerá un año y medio. A raíz de ese viaje escribía su libro en prosa A las Orillas del Bósforo (1912), donde narra sus vivencias en Estambul.

En junio de 1898 Zayas es enviado a Paris pero debido a un accidente no puede ocupar su cargo y es trasladado a Madrid, donde continuará frecuentando la compañía de los Machado. En Madrid acudirá a las tertulias celebradas en casa de Francisco Villaespesa y visitará a Juan Ramón Jiménez. En esa época publica Joyeles Bizantinos y Retratos Antiguos ambos de 1902.

Zayas también retoma su amistad con Juan Valera, en casa de este se celebraran tertulias informales que animan a Valera en los últimos años de su vida. Con motivo de su muerte Antonio de Zayas realizaría un discurso homenaje que sería más tarde publicado con el título: Elogio a Don Juan Valera. Años después le dedicaría un conjunto de seis sonetos: A la memoria de D. Juan Valera (1924).

En 1901 Antonio de Zayas contrae matrimonio en la Parroquia de la concepción de Madrid con Rosa María de Lemaur y Santa Cruz, hija  de una familia de origen francés perteneciente a la alta sociedad.  El matrimonio jamás tuvo descendencia.

En esos años Antonio de Zayas participa activamente en las iniciativas culturales vinculadas con el modernismo como por ejemplo sus colaboraciones en distintas revistas literarias.

A finales de 1902 abandona Madrid rumbo a su nuevo destino: Estocolmo. Allí ejercerá el cargo de Secretario de Segunda Clase. Al año siguiente de llegar publica Paisajes y en esta misma ciudad escribirá Noches Blancas (1905). En la capital sueca permanecerá hasta julio de 1904 (habiendo pasado algún tiempo en la Haya). Entonces es trasladado a San Petersburgo. Harto de las noches blancas que lo rodean intenta lograr por todos los medios un traslado, incluso recurre a su amigo Juan Valera para que este haga valer su influencia. Buen trabajo hizo Valera que en marzo de 1905 es enviado a Berna donde permanecerá hasta febrero de 1906, a partir de esa fecha será destinado de nuevo al Ministerio de Estado en Madrid. En Madrid permanecerá hasta 1914. Durante su estancia en   el Ministerio de Estado consigue dos ascensos en su carrera: en 1909 es Secretario de Primera Clase y en 1913 Ministro Residente.

El grupo de escritores que antes se reunían en tertulias poco a poco se ha ido desintegrando, cada uno ha iniciado sus carreras individuales, y la actividad común es menor. Aún así Antonio de Zayas participando en la vida cultural. En 1906 publica Leyenda donde exalta el pasado histórico de España. En esa misma línea en 1907 se publica Ensayos de crítica histórica y literaria donde recopila una serie de artículos y conferencias.

En esos años Antonio de  Zayas se convierte en uno de los primeros traductores de José María de Heredia publicando Los trofeos. Romancero y Los Conquistadores de oro. Antonio de Zayas llegaría a considerar a J. María Heredia como español.

En 1910 se publica Reliquias. Paralelamente a la publicación de este libro Antonio de Zayas participa, junto a otros autores como Manuel Machado, en la fundación de la Academia de la Poesía Española. En 1912 publica Epinicios y habría de esperar más de una década para ver una nueva obra suya.

En junio de 1914 es enviado de nuevo a Estocolmo. Allí iniciará una serie de viajes por Europa donde recibe diversas condecoraciones. También en ese año tendrá lugar el acto de cubrirse como Grande de España ante Alfonso XIII. Permanecerá en Estocolmo hasta 1918 que es ascendido a Ministro Plenipotenciario en México, donde apenas permanecerá un año y medio ya que, en 1920 es destinado a Bucarest y en 1924 a Viena. En ese periodo y debido a varios problemas familiares solicita varias licencias. En 1924, también, publica Plus Ultra y en 1926 Epinicios. Segunda Serie.

Ya en 1926 es nombrado embajador de España en Argentina hasta 1927 que tras un incidente que trascendió a la opinión publica Antonio de Zayas se “jubila”. A partir de esta fecha se supone que vivió en Madrid. Con el estallido de la Guerra Civil se refugia en la Legación Real de Rumania hasta que finaliza la contienda. Cuando esta termina pide su reingreso en el cuerpo diplomático, después de una revisión de su expediente es aceptado aunque no se tiene constancia de ningún destino. Durante esos años seguirá manteniendo su amistad con Manuel Machado.

En 1942 publica su último libro Ante el Altar y en la Lid una obra dividida en dos: en el altar se recogen una serie de plegarias para que gane la guerra el bando nacionalista; la segunda parte, en la lid, son una serie de cantos a la victoria.

Después de la publicación de su último libro, y sin saber la fecha exacta, es ingresado en el Sanatorio de San Francisco de Asís, en Málaga, donde al parecer pasaría sus últimos días ya que el 23 de abril de 1945 fallece aquejado de arteriosclerosis.

Sus restos mortales hoy descansan en Granada en el Panteón familiar del cementerio de San José.

Antonio de Zayas y Beaumont, duque de Almanfi, ha sido descrito por numerosos autores con los siguientes adjetivos: distinguido, aristocrático, noble, prestigioso, y ceremonioso. Quiero hacer ver con esto que Antonio de Zayas era una persona de perteneciente a la alta nobleza y siempre se comportó como tal.

Trayectoria literaria

AÑO DE PUBLICACIÓN TÍTULO DE LA OBRA
1892 Poesías
1902 Joyeles Bizantinos
1902 Retratos Antiguos
1903 Paisajes
1905 Noches Blancas
1906 Leyenda
1907 Ensayos de crítica histórica y literaria (P)
1910 Reliquias
1912 Epinicios
1912 A orillas del Bósforo (P)
1924 Plus Ultra
1926 Epinicios. Segunda Serie
1942 Ante el altar y la lid

(P): Prosa

Corrientes que influyen en Antonio de Zayas

Para criticar los excesos post-románticos surge en 1866 el parnasianismo, denominación extraída del texto Parnasse Contemporaine. El objetivo principal del parnasianismo es el rigor y la perfección formal. El Yo no tiene que dejarse llevar por las emociones: predican la impasibilidad del Yo. El parnasianismo se caracteriza con el clasicismo cultivando el soneto.

Antonio de Zayas es considerado por J. Ramón Jiménez como el primer introductor de los libros parnasianos en España.

En 1876 nace el simbolismo que busca aunar todas las artes, fusionarlas. Este movimiento se caracteriza por las correspondencias de Baudelaire, pero los simbolistas van más allá diciendo que todo lo que existe es un símbolo de una realidad oculta. Se interesan por lo que hoy llamamos espiritismo.

Entre los años 1880 y 1914 se desarrolla el modernismo. Ya se comienza a ver el cienticismo y el avance tecnológico. Frente a ese mundo de las máquinas los artistas plantean otro tipo de valores, al margen de lo ya establecido. Rechazan las normas del catolicismo romano y sienten una atracción por lo oculto, por ciertas creencias, entre ellas el pitagorismo cuya base es la numerología y la metempsicosis.

El erotismo es otro de los rasgos característicos del modernismo. Se enfrentan a los críticos cargados de moral, conservadores que ponen el grito en el cielo con la fusión del lenguaje litúrgico y el lenguaje erótico.

Los símbolos y mitos son otro de los elementos recurrentes en este movimiento. Encontramos también un cierto escapismo, motivado sobre todo por su descontento del mundo que les lleva a buscar esos lugares cargados de exotismo.

Obra poética

POESIAS (1892)

Publicado en 1892 es costeado por Emilio de Zayas, padre del autor, a quien dedica el volumen. Consiste en un conjunto de composiciones que se enmarcan en un post romanticismo tardío. En esta obra ya aparece un rasgo que será común a toda su obra la influencia de los autores del siglo de Oro. El libro se adelanta dos años al que publicara su íntimo amigo Manuel Machado: Tristes y alegres.

A partir de este momento podemos dividir la trayectoria de Antonio de Zayas en dos etapas:

  1. Etapa de madurez (1902-1910)
  2. Etapa de senitud  (1910-1942)

JOYELES BIZANTINOS (1902)

Respira aires parnasianos. Contará con una muy favorable acogida de la critica. La idea del autor es llevar a cabo una especie de libro de viajes en forma de álbum.

La forma predominante son los sonetos alejandrinos. Sus composiciones describen personajes, escenas, monumentos y costumbres orientales.  Encontramos referencias de índole mitológico, histórico o literario.

Ante los ojos del lector se presenta una completa galería de plásticas escenas llenas de cromatismo, de matices y sensualidad, recreadas con un léxico que apela a los sentidos y, de manera muy especial , al de la vista.  Quiere evocar un ambiente, un mundo.

El escenario de los poemas es Estambul.

Se produce una eliminación casi total del yo poético.

RETRATOS ANTIGUOS (1902)

Se publica en octubre de 1902. Está inspirado en la exposición de Retratos celebrada en Madrid en 1902 con motivo de la mayoría de edad de Alfonso XIII. Esta compuesto por ciento cinco sonetos que tienen como denominador común la evocación de la pintura.

Esta obra se dedica a mimetizar las características de determinados cuadros intentando transcribir mediante el lenguaje las líneas, los colores y el mundo pictórico de cada uno de los artistas elegidos.

Tanto Joyeles Bizantinos como Retratos Antiguos fueron muy bien recibidos por la crítica que les enmarco dentro del incipiente modernismo.

PAISAJES (1903)

Publicado en diciembre de 1903. Deja de lado el parnasianismo para adentrarse en el simbolismo. Se aprecia una evocación de lugares íntimamente unidos a su infancia y juventud, la descripción de parques y jardines y la insinuación de los estados del alma. Retrata rasgos intimistas del paisaje.

El libro se estructura en once secciones: Andalucía, El tren, Canciones tunecinas, Castilla, Galicia, Jardines, Ocasos, Vigilias, De iglesia, Goya y Caprichos.

En esta obra encontramos referencias al tiempo pasado, al tiempo que se ha ido escapando de los dedos como el humo y que ya no volverá.

NOCHES BLANCAS (1905)

Publicado en enero de 1905 su titulo nos evoca los largos días de noches sin oscuridad que se dan en los estíos polares propios de países nórdicos.

Se divide en tres partes, la primera de las cuales contiene propiamente el poemario, porque las otras reproducen traducciones que Antonio de Zayas realizo a dos poetas escandinavos.

Encontramos un rasgo que ya no le abandonaría: el arraigado sentimiento católico el cual exalta en este libro.

Ahora Zayas muestra un rechazo al movimiento modernista y no se siente parte de él. Cultiva valores patrióticos y religiosos que el autor enlazaba en sus obras.

LEYENDA (1906)

Se publica en marzo de 1906. Se trata de una exaltación castellana que evoca figuras históricas de un pasado glorioso. Pero, además se dedica a hacer literatura sobre literatura, poniendo de relieve aspectos pasados (Edad Media // Siglo de Oro). Incorpora a su obra los denominados “primitivos”.

RELIQUIAS (1910)

Recoge un conjunto de sonetos de inspiración mayoritariamente parnasiana. En su “prólogo” resume las convicciones que  van a caracterizar a partir de ese momento su ideología.

EPINICIOS (1912)

Son una recopilación de diversos poemas de circunstancias y dedicatorias. Son cantos triunfales que se agruparan según la naturaleza del triunfo.

PLUS ULTRA (1924)

Vuelve a reunir poemas de circunstancias que se aglutinan en la segunda parte del libro. La primera parte esta recoge una serie de composiciones que escribió durante su etapa en México cuyos motivos son históricos, literarios o religiosos.  En general se canta al periodo dorado de España , que coincidió con el reinado de Carlos I, cuyo lema era: Plus Ultra.

EPINICIOS. SEGUNDA SERIE (1926)

Retoma el título utilizado años atrás (Epinicios) para reunir composiciones poéticas de similares características.

ANTE EL ALTAR Y LA LID (1942)

Es su última obra. El prólogo recoge una declaración de autor. Está compuesta por dos partes: en el altar y la lid. La primera parte son unas composiciones en las que declara su deseo de victoria de el bando franquista; la segunda parte, es un elogío a la victoria.

Obra en prosa

ENSAYOS DE CRÍTICA HISTÓRICA Y LITERARIA (1907)

Antonio de Zayas se aleja del la corriente modernista e incluso la rechaza con este motivo se incluye en este libro El Modernismo que refleja una dura critica al citado movimiento. El autor se enzarza en la defensa de las esencias patrias y considera que el Modernismo copia modelos extranjeros desvirtuando así los modelos castellanos. El Modernismo es: degeneración, decadencia, egotismo, galicismo, extravagancias poéticas y, por encima de todas las cosas no patrio.

A ORILLAS DEL BÓSFORO (1912)

Es un relato pormenorizado de su primer viaje a Estambul. Se trata de un libro que consta de más de cuatrocientas páginas que describen paisajes, costumbres, personajes y sucesos históricos de la antigua Constantinopla.

El libro comienza en París, cuando Zayas sube al famoso Oriente Express que habría de llevarle a su destino.

ANTONELLO DE MESSINA

Contexto histórico: El Renacimiento italiano

El Renacimiento italiano comprende los años que van desde 1380 hasta 1560.  El Renacimiento supone una renovación, una plenitud formal inspirada en la antigüedad. Ya en el siglo XIII Giotto  comienza con esa renovación. Pero no es hasta el siglo XV cuando se retorna a esa evocación de lo antiguo, unida a la observación viva de la naturaleza y a un dominio de la ciencia de la perspectiva que consigue hacer real en las dos dimensiones el objeto pintado. La perspectiva que utilizan es lineal; luego llegará la perspectiva aérea.

Las técnicas empleas son el fresco y el óleo. Los venecianos introducen el lienzo.

Los temas son tanto religiosos como profanos. Se cultivan temas mitológicos, alegóricos e históricos. Y comienza a tomar una gran relevancia el retrato, estos retratos se aprovechan para reflejar la situación social del personaje y su propia personalidad.

El cuerpo humano se convierte en una de las grandes preocupaciones de la plástica renacentista. Se analiza desde todos los puntos de vista posibles.

El Renacimiento italiano comprende dos grandes etapas:

  • El Quattrocento: El dibujo es más intenso, más nítido, más firme. La luz es conceptual (no podemos adivinar la procedencia del foco) y se ilumina todo el espacio por igual.

Los principales pintores de esta etapa son:

  • Primera mitad siglo XV: Fray Angelico, Masaccio, Paolo, Ucello, Andrea de Castagno, Pierro della Francesca y Filippo Lippi.
  • Segunda mitad siglo XV:
    • Escuela florentina: Venoso Gozzoli, Ghirlandaio, Botticelli  , Verrocchio y Pollaiolo.
    • Escuela umbra: Perugino, Pinturichio y Signorelli.
    • Escuela de Padua: Andrea Mantenga.
    • Escuela de Ferrara: Cosme Tura.
    • Escuela de Venecia: los Bellini y Antonello de Messina.
  • El Cinquecentto: el dibujo empieza a perder parte de su vigor a favor del color. La luz ya no es general y se empieza a focalizar. Se ilumina selectivamente.

Los principales autores de esta etapa son:

  • Leonardo Da Vinci, Rafael y Miguel Ángel..

Escuela Veneciana

Venecia estaba mejor gobernada que el resto de las ciudades italianas. Su comercio con Oriente la había enriquecido, haciéndola prosperar, además desconocía la guerra civil.  La vida social estaba muy desarrollada. Todo eso se refleja en la pintura veneciana, alegre, luminosa, llena de vida, representando gustosamente las magníficas procesiones y las reuniones sagradas o profanas.  Las condiciones de luz de Venecia diversas a cualquier hora, prestan un carácter singular a su pintura donde el paisaje tiene un papel importantísimo.

La familia Bellini son los representantes más importantes de esta escuela. Y precisamente un Bellini, Giovanni Bellini, sería maestro de Antonello de Messina.

El Retrato fue una de las glorias de la ciudad de Venecia.

El retrato en el Renacimiento

El hombre que consolidaba un papel protagonista en la historia de su familia, de su ciudad, de su país, dejaba su esfinge en la pintura o escultura para pasar a la posteridad con la apariencia física que en realidad tuvo.

El retrato es una forma de conjugar la muerte con una imagen que se pretende que refleje las virtudes y los logros alcanzados en vida, para así ser recordado.

En el retrato se tendió a concentrar en muy pocos elementos los símbolos que debían definir al retratado.

La posibilidad de reconocer en estos retratos cualidades personales, o reflexiones más o menos universales sobre lo que es el género humano hará bascular en el Renacimiento el tipo de retrato. Unos nos presentaran al personaje como un individuo perfectamente caracterizado por su actitud y los objetos que le rodean o tiene en sus manos, otros buscarán trasmitir una vida interior que, a veces, lleva a un ensimismamiento que dificulta cualquier tipo de interpretación por parte del espectador.

Los pintores no fueron ajenos a ese afán de gloria individual que expresaban los retratos, y así, no sólo unos retrataron a otros, sino que el autorretrato fue una de las prácticas profesionales a la que fueron adictos los que se consideraron a sí mismos artistas geniales. Siempre son auto retratos cargados de introspección psicológica, a veces con toques trágicos.

El pintor y su obra

(1430- 1479) Es uno de los pintores más interesantes e innovadores de Quattrocento. Nace en Sicilia, concretamente en la localidad de Messina, en 1430.

No se sabe con certeza que pasos siguió Antonello de Messina pero se supone que pasó algún tiempo en los Países Bajos de donde recibió la influencia flamenca tan característica en este autor. Supo establecer el equilibrio entre el naturalismo flamenco y el intelectualismo italiano.

Dio a la pintura italiana una nueva dimensión del espacio. Al sentido de brillantez y profundidad de colorido flamenco, unió el sentido plástico de la belleza italiana.

Antonello de Messina se formó en un ambiente, el del reino de las Dos Sicilias, en el que convergían los influjos del último Gótico hispánico, en particular el de los artistas valencianos, con los provenzales, los borgoñeses y los flamencos.

Antonello se formó con Colantonio y esa influencia se puede apreciar en sus primeras obras como Virgen con el niño o Salvator Mundi, esta última obra tal vez fuese el preludio del viaje que Antonello emprendería hacia los principales centros del Renacimiento (Roma, Florencia, Arezzo, Milán, etc.). De ese periodo se conservan el políptico de San Gregorio y la Anunciación.

En 1475 Antonello se trasladó a Venecia, donde resolvió quedarse. Allí se dejo sentir en los ambientes artísticos más avanzados de la ciudad. Antonello en esa ciudad llegaría a la cima de su arte, alcanzando una plenitud plástica insuperable.

La expresión del sentimiento humano, que nunca estuvo ausente en el arte de Antonello de Messina (Autorretrato, Miguel Vianello, Condotiero, Retrato de Trivulzio) le convierte en uno de los artistas más afamados de este género, domina la obra de mayor empeño que el pintor realizara en Venecia, el retablo de San Casiano.

En sus últimos años, Antonello de Messina, regresa a su pueblo natal, Messina, donde esencializó más aún las formas, parece buscar una perfección que sólo halla en lo simple, sea en la composición (Crucifixiones), sea en las formas, que alcanzan grados de extrema pureza en la tabla de La Anunciación.

Muere en Messina en 1479.

COMENTARIO DEL POEMA

Antonello De Messina_El Condottiero

Arden los ojos de la faz lampiña

tostada por el sol del Condottiero

era insaciable instinto carnicero

que no igualan las aves rapiña.

Tesón denuncia en la sangrienta riña

de su labio carmín frunce fiero,

y en su nombre no más, infausto agüero

en el vasto confín de la campiña.

Pecho de gladiador, cuello de atleta,

10 licenciosas costumbres de asesino,

y dúctil corazón de artista grande,

nada la da pavor, nada le inquieta,

y entre los dados y el amor y el vino

saca el puñal e impávido lo blande.

Este poema forma parte de la obra Retratos Antiguos de Antonio de Zayas y fue publicado en el año 1902.

La composición describe el cuadro El Condottiero de Antonello de Messina que actualmente se encuentra expuesto en el museo del Louvre de París.

El cuadro lleno de claros-oscuros, observamos  a un hombre, del cual se desconoce la identidad, con semblante serio.

La estructura del poema es de soneto y su rima es consonante rimando: ABBA; ABBA; CDE; CDE. Es una rima abrazada. El poema esta en voz activa.

En el poema observamos un acróstico en el orden de los elementos gráficos: primero habla de los ojos (“Arden los ojos de la faz lampiña”), a continuación  de los labios (“de su labio carmín frunce fiero”) y finalmente nos habla de su pecho y cuello (“Pecho de gladiador, cuello de atleta).

En el poema encontramos una prosopografía (“Pecho de gladiador, cuello de atleta”), una etopeya (“licenciosas costumbres de asesino, // y dúctil corazón de artista grande”), y una pragmatografía (“saca el puñal e impávido lo blande”).

Encontramos una ligera aliteración, en toda la composición, de la letra s:

de su labio carmín frunce fiero,

y en su nombre no más, infausto agüero

en el vasto confín de la campiña.

En el poema observamos una retórica, se repite una y otra vez la idea de violencia, los rasgos negativos del personaje retratado (carnicero, rapiña, sangrienta  infausto, asesino, etc.)

En el verso 11 encontramos un quiasmo: “y dúctil corazón de artista grande

ADJ.   SUST.       SUST.   ADJ.

El verso 12 se produce una geminación, repitiendo la palabra “nada” : “nada la da pavor, nada le inquieta”.

No nos pasa desapercibida la enálage en el verso 12: “nada la da pavor, nada le inquieta” se sustituye el articulo le por el artículo la.

También encontramos un polisíndeton , en el verso 13,  “y entre los dados y el amor y el vino”.

El poema nos presenta a un hombre, del cual no se menciona su nombre, pero si nos da bastante cualidades negativas del mismo. Nos presenta al personaje como un ser cruel y peleón, un hombre fornido con “instinto de carnicero”.

Ante todas estas características negativas nos encontramos en el verso 11 con lo siguiente: “y dúctil corazón de artista grande”, esto lo podemos entender de dos maneras:

  1. Como un guiño al autor del cuadro. El poeta comenta que gracias al gran corazón del artista no ha plasmado aún más todos los rasgos negativos del retratado.
  2. El personaje en el fondo es una buena persona.

El retratado es un hombre vicioso (“y entre los dados y el amor y el vino”), se dedica al juego, a las mujeres y a la bebida.

Encontramos un final sorpresivo, aunque a lo largo de la composición nos hemos ido topando con aspectos negativos del personaje, no nos podíamos imaginar que al final se cometiese un crimen (“saca el puñal e impávido lo blande”). El final es una final trágico.

BIBLIOGRAFÍA

  • Aguirre, J.M Antología poética. Antonio de Zayas. 1980.
  • Correa, Amelina: Obra poética. Antonio de Zayas. Fundación José Manuel Lara. Editorial Vandalia (colección Senior). Enero 2005.
  • Litvak, Lily: Estudios sobre literatura y pintura 1849-1936. Ámsterdam 1998.
  • Luján Atienza, Ángel L.: Cómo se comenta un poema. Editorial: Síntesis. 2000.
  • Mayoral, J. Antonio: Figuras Retóricas. Editorial: Síntesis.
  • Pineda, Victoria La invención de la écfrasis (artículo)
  • Ruhstaller, Stefan: Crisol de estudios filológicos. Universidad de Huelva 1995.
  • Historia Universal del Arte. Tomo 6. Dirigida por J. José Junquera. Coordinada por J. Luis Morales y Marín. 1996. Editorial: Espasa.
  • Summa Artis – Historia General del Arte. Tomo XIV. José Pijoan. Editorial: Espasa-Calpe. 1973.
  • Historia Universal del Arte. Volumen V. Capítulo II: El quattrocento italiano / la pintura flamenca. Joan Sureda. Editorial: Planeta. 1988.
  • Historia del Arte Espasa. Editorial: Espasa. 2004
  • Historia del Arte Salvat. Coordinada por Eduard Cruells. Editorial: Salvat. 2000.
  • Historia del Arte. J. Mª de Azcarate Ristori, Alfonso Emilio Pérez Sánchez y J. Antonio Ramírez Domínguez. Editorial: Anaya. Madrid 1979.
  • Historia del Arte. Raquel Gallego García. Editorial: Editex. Madrid 1998.

Otro material bibliográfico

  • Italia. Guía Visual Peugeot. El País Aguilar. 2001.
  • Venecia. Guía Verde. Michelín. 2000.
  • Revista Descubrir el Arte. Número: 9. Artículo “El retrato en el Renacimiento” por Alicia Cámara. 1999.

Posteado por: belenmoreno | 11 julio 2010

El discurso antimasónico en la prensa falangista (1939-1945)

Con este estudio se pretende analizar el peso del discurso antimasónico en la prensa de orientación falangista durante la Segunda Guerra Mundial en España. Para ello se han seleccionado dos diarios: Informaciones, periódico afín al régimen, falangista y conservador, dirigido por Víctor de la Serna; y Proa, órgano de Falange Española de las JONS de León, nacido el 10 de noviembre de 1936. Por lo tanto, nos enfrentamos, por un lado, a un diario de orientación falangista pero no directamente controlado por la organización, y por otro, a un periódico perteneciente al órgano. Ambos son oficialistas.

El análisis realizado nos permite extraer una conclusión clara, la propaganda antimasónica dejó de ser utilizada durante el franquismo como arma política de combate, el esfuerzo propagandístico del nuevo Estado disminuyó.

La organización de la prensa y propaganda entre 1939 y 1945

El Servicio Nacional de Prensa y el Servicio Nacional de Propaganda dependían del Ministerio de la Gobernación, a través de la Subsecretaría de Prensa y Propaganda.

Con motivo de la reorganización ministerial de agosto de 1939, fue designado subsecretario de Prensa y Propaganda el falangista José María Alfaro. Por otro lado, Serrano Suñer fue nombrado presidente de los Servicios Nacionales de Prensa y Propaganda, puesto en el que permaneció hasta octubre de 1940. Con lo cual, la prensa y la propaganda estaba controlada por Serrano Suñer, incluso después de ser nombrado ministro de Asuntos Exteriores, ya que mantenía el control a través del subsecretario Lorente Sanz.

Antonio Tovar fue nombrado subsecretario de Prensa y Propaganda el 14 de diciembre de 1940 y se le podía considerar como fiel a Serrano.

Los problemas comienzan en mayo de 1941 cuando se produce una crisis de gobierno. Franco remolda el gobierno nombrando como ministro de Gobernación al coronel antifalangista Valentín Galarza, Serrano pierde el control de la propaganda. Aunque, no por mucho tiempo, las competencias en prensa y propaganda se transfirieron del Ministerio de Gobernación a la Secretaría General de FET de cuya Junta Política era presidente Serrano Suñer.

Pero, la influencia del cuñado de Franco empezaba a declinar. José Luis Arrese, Ministro Secretario General del Movimiento, controlaba la Falange y no compartía la visión de Serrano de la organización, la Falange de Arrese se caracterizaba por su sumisión y fidelidad a Franco. Desde ese momento, Serrano Suñer dejaba de ser el intermediario entre los falangistas y el Caudillo. Un decreto con fecha del 10 de octubre del 41 reconocía únicamente la autoridad del ministro secretario, Arrese, en todo lo relativo al funcionamiento interno de la Vicesecretaría de Educación Popular con lo que se reducía aun más la influencia de Serrano.

Los servicios de prensa y propaganda se iban centralizando cada vez más.

El fin de la guerra civil con la victoria del bando franquista no implicó una mayor flexibilidad de los mecanismos de control de la información establecidos durante la contienda. Se intensificó la depuración de periodistas y por orden del 24 de mayo de 1939 se intentó evitar que pertenecieran a la masonería[1]. Las medidas represivas de la censura funcionaban a la perfección.

Durante la mayor parte del conflicto mundial el régimen ordenó a la prensa que mostrara ostensiblemente su apoyo al Eje.

Informaciones y Proa

Informaciones fue un periódico afín al régimen, falangista y conservador, dirigido por Víctor de la Serna, segundo hijo de la escritora Concha Espina.

Proa, órgano de Falange Española de las JONS de León, nació el 10 de noviembre de 1936, antes de cumplirse cuatro meses de guerra y cuando la toma de Madrid por los sublevados parecía inmediata, o al menos así lo pregonaba la propaganda en la retaguardia franquista, que quería contar con un periódico propio para resaltar la esperada “reconquista” de la capital. Luis Corral y Feliú, su primer director, confirma este optimismo colectivo y la urgencia y precipitación para sacar el periódico a la calle en los primeros meses de la guerra. El periódico se gestó de forma espontánea como otros muchos en el bando franquista, sin profesionales y con escasos medios técnicos y económicos, a pesar de contar con los talleres y la maquinaria incautados a la prensa republicana. Finalizada la guerra continúo editándose siendo un instrumento propagandístico del régimen franquista.

Análisis del discurso antimasónico

El periodo de estudio acotado abarca desde el 1 de agosto de 1939, un mes antes del inicio de la contienda mundial, hasta el 30 de septiembre, días después de la caída del III Reich.

Hemos obtenido el resultado de 23 unidades informativas en las que se alude a la masonería.

Podemos observar que encontramos un número mayor de unidades informativas en el diario controlado por el órgano de la Falange.

De las 23 unidades informativas, 10 son noticias, 8 están inscritas en el género de opinión, 4 son editoriales de los diarios y el resto corresponden a reseñas bibliográficas.

12 de las unidades informativas incluyen en su titular el término masonería, mientras que las demás lo incluyen en el cuerpo de la noticia.

Cronológicamente, las informaciones se concentran en los años 1940 y 1941, con 6 noticias respectivamente, que representan el 58 por ciento del total. Los motivos son, por un lado la aprobación de la Ley de Represión de Masonería y el Comunismo y, por otro, la ocupación alemana de Francia y la actuación del gobierno colaboracionista de Vichy. Entre 1942 y 1944 el número de noticias disminuye drasticamente llegando a sumar tan solo 7 apariciones. Durante 1945 no se hace mención alguna a la masonería desde los periódicos analizados.

Para Isabel Martín Sánchez “está evolución es coherente con el giro de la política exterior del régimen, cercana durante los primeros años de la contienda mundial a los intereses de Alemania e Italia, que tan ayuda le habían prestado a Franco durante la guerra. La entrada en el conflicto de Estados Unidos y las derrotas alemanas de la URSS y en el frente africano provocaron un cambio en el discuros franquista, partidario de una aproximación a los países aliados ante el temor a una intervención en España con un régimen calificado internacionalmente como fascista[2]”.

Análisis de contenido

a. Glosario

En la tabla siguiente podemos encontrar todos los términos que aparecen asociados a la masonería en las unidades informativas analizadas:

En total encontramos 58 términos todos ellos de carácter negativo que se asocian a los masones. Analicemos ahora los términos anteriores por bloques temáticos.

En total encontramos 9 términos que relacionan a la masonería con la ignorancia. El 7 de agosto de 1939 Informaciones publica: “la masonería no tiene 33 grados: tiene dos. El grado de los tontos y el de los criminales. Inútil es decir que el más peligroso es el de los tontos, porque no hay nada más peligroso que un tonto al servicio del crimen” (Informaciones, 7 de agosto de 1939).

Son 5 los téminos que ponen de relieve la relación de los masones con la mentira. El 2 de marzo de 1940 en la página segunda de Informaciones podíamos leer: “difunden, so capa de falso humanitarismo, las más atroces calumnias contra la verdadera España” (Informaciones, 2 de marzo de 1940).

En total son 13 los términos que relacionan a la masonería con el asalto al orden establecido y al poder. Para el periódico Informaciones “la Masonería es como negra malla de hierro dentro del Estado. Es como un pulpo de muchos tentáculos que, en un memento, atenaza todas las esferas de influencia de un país” (Informaciones, 26 de febrero de 1940). Es decir, la masonería está siempre detrás conspirando para intentar hacerse con el poder.

Hasta 6 vocablos asocian a la masonería con lo que está oculto. Para Informaciones “quien huye de la luz es porque lleva el mal en las entrañas” (Informaciones, 26 de febrero de 1940).

Como podemos apreciar en la tabla anterior son 9 los términos que hacen referencia a la masonería en relación con cuestiones religiosas y más políticas. Para el diario Informaciones es “una secta de asesinos internacionales, imbuída del satánico designio de destruir la civilización cristiana” (Informaciones, 7 de agosto de 1939).

En total encontramos 19 vocablos que se utilizan con el objeto de denigrar a la masonería. Aunque tenemos que destacar que los anteriores términos también comparten intenciones.

b. Claves del discurso

Contra la religión

Uno de los argumento clásicos para la persecución de los masones es la acusación que se les hace sobre la religión. Según dicha acusación la masonería quiere acabar con la religión. Para el diario Informaciones es “una secta de asesinos internacionales, imbuída del satánico designio de destruir la civilización cristiana” (Informaciones, 7 de agosto de 1939). Los contubernios masónicos intentaron con “furor antirreligioso” (Proa, 10 de marzo de 1944) imponer el ateismo a través de “su creación clásica de ‘Los sin Dios’” (íb). Es decir, querían imponer el laicismo y el ateismo en la sociedad.

A favor del comunismo

A lo largo de la dictadura franquista, el aparato propagandístico del régimen extendío el binomio comunismo-masoneria, al cual, en ocasiones, se uniría el judaísmo. Esta identificación entre comunistas y masones impregnaba las consignas del régimen. Para Informaciones “los Derechos del Hombre, las Ligas y los Clubs no son otra cosa que la pértiga para el salto del Comunismo y del Satanismo sobre la sociedad” (Informaciones, 7 de agosto de 1939). Aunque el diario falangista, Proa, matizaría que “el comunismo, aún siendo aliado de la masonería, obra por su cuenta” (Proa, 14 de septiembre de 1939), aunque cuando los masones se quitaron la careta “había más comunistas que en Rusia” (Proa, 10 de octubre de 1941).

Asaltos al poder: la masonería contra España

La masonería, según las publicaciones analizadas, está detrás de los asaltos al poder en España. Los masones conspiran a lo largo de la historia desde su apoyo a la independencia de las colonias americanas a la desestabilización del dictador de Primo de Rivera. También atacarán al régimen franquista. Según el diario Proa “nos quieren reducir a la desesperanza, al desánimo, a la desilusión. Los vencimos con las armas, y ellos, en la contraofensiva cobarde y solapada –reclutando en todos los estratos sociales las peores almas- se dedican a la faena tenaz y malévola de crear dificultades, de provocar la penuria, de impedir el fervoroso encuadramiento de las masas en la alegría del resurgir español”. (Proa, 15 de junio de 1941). Para el diario “la masonería fue siempre el gran enemigo de España” (Proa, 16 de junio de 1941).

En varias de la desgracias españolas la masonería estaba detrás, para Informaciones “en la pérdida del Imperio colonial español, en la cruenta guerra de la Independencia, en las guerras civiles que asolaron a España durante el pasado siglo, y en las pertubaciones que aceleraron la caída de la Monarquía constitucional y minaron la etapa de la Dictadura, así como los numerosos crímenes de Estado, se descubre siempre la acción conjunta de la Masonería y de las fuerzas anarquizantes movidas a su vez por oscuros resortes internacionales” (Informaciones, 2 de marzo de 1940). Para ese mismo diario “la Masonería es como negra malla de hierro dentro del Estado. Es como un pulpo de muchos tentáculos que, en un memento, atenaza todas las esferas de influencia de un país” (Informaciones, 26 de febrero de 1940). Y no debemos olvidar que son “percursores y principales responsables del estado caótico de España en julio de 1936” (Proa, 1 de octubre de 1941), es decir, de la Guerra Civil.

Los masones representan la anti-España y además “proporcionan armas, simpatías y medios económicos a los opresores de la Patria, so capa de falso humanitarismo, las más atroces calumnias contra la verdadera España, callan y escuchan los crímenes perpetrados por los rojos, cuando no son complices en su ejecución” (Informaciones, 2 de marzo de 1940). “La masonería ha sido en los últimos siglos de España la tuberculosis roedora de nuestra médula histórica” (Informaciones, 11 de septiembre de 1940)

Proa pondría el acento en las falsedades y mentiras de la masonería a lo largo del tiempo “el judaísmo y la masonería se han ensañado con nosotros empleando medios embusteros con brutal ensañamiento y con diábolica tenacidad. No ha habido virtud o heroísmo ni promesa española que no hayan sido villanamente falseadas y presentadas al mundo como abominaciones, vicios y ridiculeces” (Proa, 14 de septiembre de 1939).

Además, la masonería “envenena aquel corazón desesperado por la miseria, corre el avieso rumorcillo de cada día, babea la insidia contra el otro camarada. Fomenta el disentimiento, lanza la consigna derrotista, fragua la conjura en ciernes, corre la alarma y el pánico en el comercio, hace de la Bolsa Negra el instrumento de ruina para nuestra moneda. En suma: el estraperlo, creación de un judío, es el torpedo con el que la masonería intenta hundir a nuestra patria” (Proa, 15 de junio de 1941).

Instigadores de la independencia americana

Una de las claves del discurso antimasónico que más se repiten en las unidades informativas analizadas, es la participación de la masonería en la independencia de las colonias americanas, para Informaciones “aún hoy, la ‘liberación de América’ es uno de los triunfos que, en la hoja de servicios de las logias se apunta entre las mayores glorias masónicas” (Informaciones 26 de febrero de 1940). Para el diario “la emancipación de Hispanoamérica no fue el desenlace natural de una madurez política –que aún no existía-, sino el fruto sembrado y recogido por las logias” (Informaciones, 11 de septiembre de 1940).

Relación con las potencias extranjeras

En numerosas ocasiones se ha relacionado a la masonería con las potencias extranjeras. En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y Gran Bretaña se convierten en la diana del discurso antimasónico. Para Proa el objetivo de la masonería es dominar la economía mundial y para ello “tiene en Londres y Washington sus núcleos inspiradores” (Proa, 15 de junio de 1941), además, completa la información añandiendo que “masón de alto grado es el actual rey de Inglaterra, y masones son Roosevelt y su más devotos satélites” (íb). Según el mismo diario, las potencias extranjeras tienen un interés directo en la “debilidad, el desorden y la miseria de España, para así someternos a sus planes y precaverse contra nuestra pujanza reivindicadora de derechos impresciptibles” (íb). Otros de sus objetivos es “implantar, tras varias etapas el laicismo, la socialización y el desorden” (Proa, 26 de agosto de 1941). No debemos olvidar que los masones “tienen su cónclave en Ginebra” (Proa, 29 de octubre de 1941).

La masonería y Francia

La caída de la Tercera República Francesa y el establecimiento del gobierno de Vichy supuso un triunfo propagandístico para el régimen franquista, que no dudó en identificar a la república del país vecino con la masonería. El régimen republicano fue “magnífico campo de cultivo para el laicismo, la masonería y las doctrinas de Marx” (Proa, 8 de marzo de 1942). Y es que “al igual que en nuestra Patria, en Francia se encaramaron en el poder las pandillas judeomasónicas del Frente Popular. Todo lo noble, todo lo espiritual y elevado que había sido gala y honra de la nación francesa, fue escarnecido y pisoteado por los representantes de las logias y del judaísmo internacional, y la proverbial caballerosidad e hidalguía del pueblo galo quedaron convertidas en algo grotesco, separado por un abismo de las virtudes del Caballero Bayardo” (Proa, 12 de diciembre de 1942).

El peligro continúa

Los diarios analizados nos advierten de que “las sectas falsarias no han muerto. Siguen afanadas cada vez más en su infernal tarea” (Proa, 14 de septiembre de 1939) y nos recuerdan que tenemos que tener “cuidado, porque la Masonería cabalga” (Informaciones, 7 de agosto de 1939) y “serpentea entre nosotros” (Proa, 15 de junio de 1941). Aunque no debemos olvidar que “vivimos prevenidos y no nos dejemos engañar por los que hacen de la falsedad su profesión de fe” (Proa, 14 de septiembre de 1939).

Conclusiones

El discurso antimasónico en la prensa de orientación falangista durante el período analizado fue disperso, no sistemático ni abundante, a pesar de que a priori pudiera parecer lo contrario. Quizás la aparición de la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo hizo que ya no fuera necesario recordar cotidianamente quienes eran los enemigos del nuevo régimen.

La función principal de la propaganda antimasónica fue defender el régimen establecido, recordando todos los males que había causado la masonería, desarrollándose dos polos opuestos: el bien (el régimen establecido) y el mal (la masonería, comunismo y judaísmo).

Cronológicamente, la adaptación progresiva del régimen franquista a las circunstancias cambiantes de la guerra mundial es un factor clave para comprender la evolución de la propaganda antimasónica. A medida que la guerra adopta un giro favorable al bando aliado, el discurso antimasónico perderá más peso, aunque ya había perdido bastante, y se dará más preeminencia al papel del comunismo, poniendo el acento en el carácter anticomunista del régimen.

En cuanto al contenido, como hemos visto hasta ahora el discurso desarrollado durante la Segunda Guerra Mundial no aporta nada nuevo al mito masónico. Se basa en los ejes básicos que se venían desarrollando hasta ese momento.

Es decir, la masonería era la causante de todos los males de España.

Bibliografía

DE LUCAS DEL SER, Carmelo: Proa, diario de la Falange Española de las Jons. La batalla propagandística de las dos Españas en la retaguardia franquista, IH 23, 2003

DOMÍNGUEZ ARRIBAS, Javier: El enemigo judeo-masónico en la propaganda franquista (1936-1945), Marcial Pons Historia, Madrid, 2010

MARTÍN SÁNCHEZ, Isabel: El discurso antimasónico en la postguerra: el diario ABC (1939-1945)

Fuentes documentales

Biblioteca Nacional

[2] MARTÍN SÁNCHEZ, Isabel: El discurso antimasónico en la postguerra: el diario ABC (1939-1945)


[1] DOMÍNGUEZ ARRIBAS, Javier: El enemigo judeo-masónico en la propaganda franquista (1936-1945), Marcial Pons Historia, Madrid, 2010, p. 307

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