III. La demonización de Milosevic en la Guerra de Kosovo: Análisis de caso

Para terminar con nuestra exposición sobre el conflicto de Kosovo analizaremos el papel del diario La Vanguardia en la construcción mediática de la imagen pública de Milosevic.

4. Análisis de caso: La Vanguardia

La Vanguardia es un diario matinal de información general editado en Barcelona para toda España. Publicó su primera edición el 1 de febrero de 1881. Pertenece al grupo Godó e ideológicamente está considerado un periódico de centro político, catalanista y monárquico.

Se ha analizado el período comprendido entre el 11 de marzo de 1999 (cuatro días antes de la segunda ronda de conversaciones en Rambouillet y 15 días antes del comienzo de los bombardeos) y el 20 de junio de 1999 (10 días después de la resolución del conflicto). Se han analizado en total 100 ejemplares del diario La Vanguardia.

En el período de estudio se han encontrado un total de 757 referencias a Milosevic.

En la información de los conflictos armados intervienen por un lado los corresponsales de guerra o enviados especiales y, por otra, los periodistas de la retaguardia que están en la redacción del medio. Además, se complementan con colaboradores que escriben artículos de opinión sobre el conflicto.

Como hemos visto la OTAN tenía una lucha paralela: la de la opinión pública por ello los periodistas tienen que estar atentos a los aparatos de censura y propaganda de los bandos del conflicto.

Los periodistas se tiene que enfrentar a factores exógenos[1] que no pueden controlar, por ejemplo, el grado de censura impuesto por los aparatos militares y gubernamentales. Pero, también se tienen que enfrentar a diversos factores endógenos que el periodista debe conocer. En primer lugar el compromiso ideológico, ya que todo periodista tiene opiniones y sentimientos sobre la situación, si el periodista se destaca ideológicamente se convierte en un contendiente más. En el caso que vamos a analizar veremos como el patriotismo, la forma más común de compromiso ideológico, influirá en la redacción de las informaciones. El siguiente factor endógeno tiene que ver con el aumento de las audiencias en momentos de conflictos armados, el vender más periódicos se convierte en una prioridad con lo que el medio se convierte en el mensaje, lo importante no es la información en sí mismo, sino poder decir que están allí cubriendo el conflicto. Los dos últimos factores endógenos son la formación técnica y académica y la relación entre el corresponsal y la retaguardia. Todos estos factores hay que tenerlos en cuenta a la hora de analizar el discurso de una publicación.

Como dice Kaplan “un periodista tiene que asumir que muchas cosas han pasado antes de su llegada a un lugar, tiene que saber que lo que escribe es solo un capítulo de una historia mucho más amplia[2]”.

El equipo de redacción

Juan Tapia: director de La Vanguardia de 1988 a 2002. Además era asesor del editor, Javier Godó. Antes de trabajar para el diario catalán, Tapia había sido director de comunicación de La Caixa y jefe del gabinete del ministro de Economía Miguel Boyer, en la primera etapa del gobierno socialista.

Ricardo Estarriol: nacido en 1937 este periodista y licenciado en Derecho fue el corresponsal en Belgrado del periódico La Vanguardia. Aunque fue expulsado de la ciudad durante los bombardeos, más tarde entraría en Pristina con el primer convoy británico (1 de junio 1999). Es autor del libro De la guerra fría a la nueva Europa. Memorias de un testigo.

Xavier Mas de Xaxás: nacido en 1964 fue el corresponsal de La Vanguardia en Washington, sus crónicas nos acercaban al punto de vista del presidente Clinton. Es autor de libro La sonrisa americana. Una reflexión sobre el imperio estadounidense (2004).

Enric Juliana: enviado especial. Nacido en Badalona (Barcelona) 1957 comenzó su trayectoria periodística en Tele eXprés y en los servicios informativos de TVE y El País. Desde 1991 pertenece a la redacción de La Vanguardia. Actualmente es director adjunto y delegado de ese diario en Madrid.

Plácid García-Planas: enviado especial. Redactor de la sección Internacional de La Vanguardia desde 1988. Ha cubierto la guerra del Golfo, los conflictos de los Balcanes y la Guerra de Irak.

Bru Rovira: enviado especial. Ha trabajado en los periódicos Tele eXprés, El Noticiero Universal, Aviu y desde 1984 de La Vanguardia. Ganador del premio de periodismo Ortega y Gasset.

4.1 Análisis cronológico: evolución del conflicto

El diario nos presenta, a principios del mes de marzo, a un “desafiante Milosevic” (La Vanguardia, 11 de marzo de 1999, p3[2]) que rechaza el despliegue de tropas de la OTAN en Kosovo. El periódico se hace eco de las declaraciones del presidente serbio: “Las fuerzas extrajeras no tienen nada que buscar en mi país”. Dos días después la cabecera catalana hace hincapié en esa misma idea: “Milosevic reitera que Belgrado nunca aceptará las tropas de la OTAN” (14 de marzo, p.9).

El 15 de marzo se reemprenden las negociaciones en Rambouillet, y desde La Vanguardia se insiste en que el acuerdo de paz “solo depende de la delegación serbia” (16 de marzo, p.6) es el presidente yugoslavo quien tiene la llave para evitar el conflicto armado, sino acepta, recoge el diario, “la OTAN atacará”. Además recuerda que en la matanza de Raçak “los serbios mataron en enero a más de 40 albaneses”, y es ese el detonante, según el periódico, de que Albright se volcara en hallar una solución para el conflicto. Es decir, nos presenta a un Milosevic altivo que no quiere la paz. El 18 de marzo en La Vanguardia encontramos el siguiente titular: “Los forenses afirman que las víctimas de la matanza de Raçak eran civiles desarmados”, en el cuerpo de la noticia matizan que “no podían precisar si los civiles habían sido abatidos durante los combates o ejecutados a sangre fría. Aunque que “lo más probable” es que no hubiera lucha”. Es decir, nos habían presentado una hipótesis como un hecho confirmado en el titular.

Las conversaciones de paz en Francia han fracasado, los mediadores internacionales no han conseguido que Serbia rubrique un acuerdo que incluía el despliegue de tropas de la OTAN en Kosovo. La negativa de Milosevic abre la puerta a la OTAN para iniciar su ofensiva para “evitar nuevas atrocidades e impedir que la guerra se extienda” (20 de marzo, p. 6). La conclusión es clara para La Vanguardia “esta última ronda de negociaciones de París ha servido al menos para hallar un único culpable del fracaso: Belgrado”, se hace responsable directo al presidente serbio que ahora tendrá que pagar las consecuencias.

El 21 de marzo el diario comienza a hablar de “limpieza étnica” en Kosovo y empezamos a ver las primeras imágenes de los refugiados albanokosovares. El corresponsal Ricardo Estarriol escribe que “ahora es evidente que las fuerzas armadas serbias han aprovechado las tres últimas semanas para limpiar diversas zonas del país” (21 de marzo, p. 4).

A pesar de la situación confirmada, según Estarriol, de “limpieza” EE.UU. aún cree en la paz e intenta dar al líder serbio una última advertencia a través de su enviado especial, Holbrooke, que “dejará claro a Milosevic que tiene ante sí una opción: detiene la agresión contra los albanokosovares y acepta el acuerdo interino, con una fuerza de vigilancia de la OTAN, o cargará con toda la responsabilidad por la acción militar de la Alianza” (22 de marzo, p. 3). Ante este intento de paz los serbios responden con “más de 25.000 refugiados”  por su ofensiva (23 de marzo, Portada). Es decir, encontramos dos polos diferenciados:

A la petición de la OTAN se suma la Unión Europea (UE) que pide al líder serbio “que no desperdicie la última oportunidad para la paz” (p. 4). Aún así Milosevic rechaza ese nuevo acuerdo.

El 23 de marzo Javier Solana ordena los bombardeos sobre Yugoslavia, es “la hora de la verdad” para el periódico “hace ya mucho tiempo, demasiado, que la actitud serbia en los países de la antigua Yugoslavia provoca la indignación internacional” (24 de marzo, p.2). El 25 de marzo La Vanguardia recoge las palabras de Javier Solana “la principal responsabilidad de los ataques aéreos la tiene el presidente Slobodan Milosevic, que se ha negado a poner fin a las acciones violentas en Kosovo y a negociar de buena fe. Nuestras acciones van dirigidas contra la política represiva de la dirección yugoslava, porque tenemos que detener la violencia y la catástrofe humanitaria que se están desarrollando en Kosovo” (25 de marzo, p.3). En la página siguiente reproduce las palabras de Bill Clinton “no es una guerra tradicional, es un genocidio en el corazón de Europa. Tenemos que frenar la agresión racial, étnica, religiosa y cultural que Serbia está realizando en Kosovo” (p.4). El diario también recoge en la página 6 la justificación de José María Aznar del ataque “en defensa de los derechos humanos” el día 28 de marzo añadirá que la intervención “ha sido legítima ante una situación de limpieza étnica y de ataque tan despiadado a los derechos humanos, hay una obligación humanitaria de intervención” (p.7).

Observamos que el periódico recoge en sus páginas todos y cada uno de los argumentos presentados por la OTAN para justificar el ataque. Es decir, esta comprando todo aquello que le vende el aparato de censura y propaganda de la OTAN.

Como vemos, en todo momento, se culpabiliza a Milosevic de la guerra, se afirma incluso, que “habrá más a no ser que Milosevic escoja la paz” (26 de marzo, p.4), es decir, los aliados han elegido la paz, Serbia la guerra. Es más “Serbia replica con más sangre en Kosovo” (27 de marzo, Portada) “el genocidio contra la población albanesa se ha agravado en las últimas horas”. El día 29 el titular de portada nos informará de que “Milosevic intensifica la limpieza étnica en Kosovo”. Para Schöder (canciller alemán) “se ve con mayor claridad que nos hallamos ante un genocidio” (31 de marzo, p.3). Ese mismo día podemos leer “Los serbios buscan la limpieza total y sistemática de población albanesa en Kosovo” (p.4) Vemos como el discurso de la OTAN se va reproduciendo día a día en el diario. Encontramos nuevamente los dos polos diferenciados:

El diario comienza el mes de abril con informaciones sobre la guerra similares a las del mes anterior. El primero de abril titula su editorial “La macabra rutina de la barbarie” (p.2) refiriéndose a las operaciones serbias de limpieza étnica. El 3 de abril abre en portado con el titular “Deportación masiva” y nos ofrece la imagen de miles de refugiados kosovares en la estación de Pristina. Ante estas imágenes el presidente Clinton lo deja claro: “no dejaremos que Kosovo se vacíe impunemente. No hay duda de lo que quiere Milosevic, quedarse la tierra de Kosovo y desembarazarse de su población. No se lo dejaremos hacer” (p.3). El día 4 de abril en la página 7 podemos ver la imagen de un kosovar muerto de un tiro en la cabeza. Hasta ese momento vemos en las páginas de La Vanguardia, los miles de refugiados albanokosovares, y ahora incluso vemos sus cadáveres, pero no nos muestran las víctimas de los bombardeos serbios. Por tanto, el tratamiento de las víctimas es desigual, más adelante analizaremos este hecho con mayor profusión.

Hasta el mismísimo Juan Pablo II “pide a Milosevic que permita un corredor humanitario” (5 de abril, p. 7). Pero, el presidente yugoslavo desoirá todas las voces que piden la paz e irá más allá, según el diario, “Milosevic utiliza ahora a los kosovares como escudos” (8 de abril, Portada).

A pesar de los esfuerzos, la OTAN “no logra frenar la limpieza étnica en Kosovo” (11 de abril, p.3) por lo que la Alianza “decide continuar sus ataques hasta que Milosevic ceda” (13 de abril, Portada). Mientras “miles de refugiados siguen huyendo del terror” (18 de abrir, Portada). El día 20 de abril el presidente yugoslavo empezará a utilizar otra estrategia “que parece todavía más horrorosa e inhumana: expulsar a los kosovares de sus casas y luego no dejarles entrar en Macedonia, Albania o Montenegro” (P. 2).

A finales del mes de abril, La Vanguardia se hace eco de las primeras fisuras en el entorno de Milosevic e informa de la destitución de Vuz Draskovic, viceprimer ministro (29 de abril) y del distanciamiento con Montenegro que “denuncia la política suicida de Milosevic y amenaza con la secesión” (30 de abril, p. 3).

El mes de mayo comienza con el debilitamiento de Milosevic “a pesar de que proclama que está dispuesto a resistir hasta el final si es preciso, lo cierto es que el patriotismo de los serbios empieza a dar paso a un trágico realismo” (3 de mayo, p. 2) para el diario “el futuro de los Balcanes no pasa por Milosevic”. El 8 de mayo el periódico informa de que “Milosevic da signos de flexibilidad y acepta una misión humanitaria de la ONU” (p. 3).

El secretario general de la OTAN, Javier Solana, afirma el 8 de mayo, desde las páginas de La Vanguardia, que “Milosevic tiene que aceptar el plan del G-8 o deberemos imponérselo”. Es decir, la OTAN está dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias. El 25 de mayo, Solana afirmará que “Milosevic está cada vez más aislado”. Parece que el fin de la guerra está cercano.

El 27 de mayo se anuncia oficiosamente que “Milosevic será juzgado como criminal de guerra por el Tribunal de La Haya” (p. 3), según el diario, se le acusará por el asesinato en masa de albanokosovares. Un día después informará de los motivos concretos de la acusación: “ordenar, planificar, instigar, ejecutar y ayudar a las brutales violaciones de los derechos humanos perpetradas en la provincia serbia de Kosovo” (28 de mayo, p.4). El presidente yugoslavo se convertiría en “en el primer jefe de Estado en activo acusado por un tribunal internacional y sobre el que pesa una orden de busca y captura”. Los aliados aplaudirían esta medida pero, no cierran la vía negociadora con el acusado.

En los primeros días del mes de junio, La Vanguardia publica la claudicación de Milosevic, el presidente serbio “ha aceptado la totalidad de un acuerdo de paz pactado por Occidente y Rusia (…) Ha tragado tras 71 días de bombardeos” (4 de junio p. 2). A pesar del acuerdo, el periódico, ve muy negro el futuro del serbio “encausado como criminal de guerra y culpable de haber arruinado a su pueblo”. El 10 de junio anunciará en portada que “Milosevic firma la retirada de Kosovo”. La nueva perspectiva de paz hace que los yugoslavos “comiencen a preguntarse el porqué del empecinamiento de Milosevic en esta guerra suicida” (p. 6). El periódico informa que la guerra ha dejado al país “devastado” y ha dejado sin empleo a más de medio millón de asalariados, elevando el paro hasta un 40%.

El 13 de junio podemos leer en La Vanguardia “Los primeros en regresar” unos 70 exiliados han vuelto a su tierra por propia voluntad y acompañan la información con una fotografía de los albanoskosovares celebrando su vuelta. El 18 de junio el diario nos informa de que “los serbios asesinaron a 10.000 civiles en Kosovo e incluso tenían cámaras de torturas” (p. 3), ya está confirmado la guerra estaba justificada.

4.2 Los artículos de opinión

Escritores

Jaime Arias: nacido en Barcelona en 1922. Inició su carrera profesional en la agencia Mencheta en 1939. Fue redactor y secretario de redacción de El Noticiero Universal (1941-1952). Colaboró con la revista Destino y el diario ABC. Además, fue corresponsal del diario Informaciones, jefe de Relaciones Públicas de Paramount Films y dirigió el Diario Femenino. Actualmente es consejero de dirección de La Vanguardia y colomnista del mismo desde hace más de cuarenta años.

Norbert Bilbeny: nacido en Barcelona en 1953. Es catedrático de ética en la Universidad de Barcelona. Ha trabajado como investigador y profesor invitado en diferentes universidades de todo el mundo. Su especialidad son las relaciones interculturales, la ética de la ciudadanía y el cosmopolitismo. Ha sido articulista ocasional de Avui y La Vanguardia.

Lluís Foix: Licenciado en Periodismo y en Derecho. Fue corresponsal de La Vanguardia en Londres de 1974 a 1980, desde 1981 a 1982 fue corresponsal en Washington. Ostento el cargo de director adjunto de La Vanguardia en los años que aconteció el conflicto de Kosovo. En la actualidad escribe habitualmente en La Vanguardia y Avui. También colabora con Els Matins de TV3 y El món de RAC1.

Gani Jakupi: escritor y diseñador gráfico albanokosovar. Nació en 1956 en Kosovo.

Indro Montanelli: historiador y periodista nacido el 22 de abril de 1909. Premio Godó 1992 y premio Príncipe de Asturias 1996. Es considerado como uno de los más grandes periodistas italianos. Escribió más de setenta libros entre ellos una Historia de Roma. Falleció en Milán el 22 de julio de 2001.

Rafael Poch: nació en Barcelona en 1956. Estudió historia contemporánea e historia de Rusia esta última cursada en Berlín Oeste. Fue corresponsal del diario alemán Die Tageszeitung en España, redactor de la agencia DPA en Hamburgo y corresponsal itinerante en Europa del Este de 1983 a 1987. Desde 1988 hasta 2002 ha sido corresponsal de La Vanguardia en Moscú, desde agosto de 2002 fue corresponsal en China, en noviembre de 2008 pasó a ocupar la corresponsalía de Berlín.

Baltasar Porcel: Nació en Mallorca el 14 de marzo de 1937. Colaboró en diferentes medios de comunicación como La Vanguardia, Última Hora, Serra d’Or y Catalunya Radio. En 2002 obtuvo el Premio Nacional de Literatura de la Generalitad de Cataluña y en 2007 del Premio de Honor de las Letras Catalanas. Murió en Barcelona el 1 de julio de 2009.

Carlos Sentís: Nació el 9 de diciembre de 1911 en Barcelona y se licenció en Derecho. Inició su carrera colaborando con los diarios La Publicitat, L’Instant y la Veu de Catalunya. Durante la Segunda Guerra Mundial fue corresponsal de guerra de ABC y La Vanguardia. De 1950 a 1953 fue agregado de Prensa en Bruselas y París. Fue director de la Agencia EFE en 1963, del diario Tele-eXprés en el 66 y de Radio Barcelona en el 72. En 1977 fue elegido diputado por Barcelona en las elecciones generales bajo la agrupación UCD, siendo reelegido en 1979. Fue nombrado vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, en 1982 fue nombrado Consejero del Reino. Colabora en Avui y La Vanguardia, de cuyo consejo de dirección es miembro.

Contenido

En general, los artículos de opinión del diario se posicionan del lado de la OTAN y se suman a las descalificaciones de Milosevic.

Lluís Foix, el 3 de abril, opina que las ideas del presidente yugoslavo “no pueden triunfar. Primero porque van en contra de la mala conciencia europea, que se acuerda de Munich y de los crímenes del nazismo en lo referente a la falta de respeto a las minorías. Y segundo porque Milosevic está solo, es un dictador y, pese a que todos los serbios estén ahora con él, no tiene un puesto en la comunidad internacional” (p. 15). En la misma línea se posiciona Jaime Arias para el que Milosevic es un “aprendiz de Hitler” (4 de abril, p. 19). Baltasar Porcel va incluso más allá “Slobodan Milosevic es un loco criminal y sádico. Se cita a Hitler como precedente, lo fue. Pero, Milosevic proviene en directo de Stalin, incluidos los asesinatos masivos por cuestiones nacionales (7 de abril, p. 25) y califica de “terrorífica la situación humana provocada por Milosevic en Kosovo” (9 de abril, p. 23). Sentís volverá a incidir días después en lo común de Hitler, Stalin y Milosevic añadiendo que estamos ante “un nuevo holocausto”. (10 de abril, p. 25). Foix, ese mismo día, reitera que “Milosevic no puede quedar impune de cuantas barbaridades ha cometido en los últimos diez años”. Para el periodista está claro que no se debe detener el ataque, ya que “sería entregar la victoria a Milosevic y consagrar la limpieza étnica en Kosovo (24 de abril, p. 25). El 8 de mayo reiterara esa misma idea “recomponer esta situación exige desplazar a Milosevic del poder y garantizar un régimen que elimine principios tan despreciables como la limpieza étnica” (p. 23)

Una de las voces más críticas de Milosevic es la del italiano Indro Montaelli para él “quien niega hoy que en Kosovo se está consumando un auténtico genocidio del que tenemos cada día testimonios ante los ojos, no es solo un mentiroso, sino que también un cómplice moral de este genocidio” (21 de abril p. 27) además reitera una vez más la comparación del dirigente serbio con el führer alemán. “¿Qué otra salida le quedaba al mundo occidental sino la intervención armada, siempre declarándose dispuesto a suspenderlo si Milosevic suspendía su llamada limpieza étnica en Kosovo, que prácticamente consiste en un genocidio?” (12 de mayo, p. 25) se pregunta el historiador. Para él “quizá no es la solución justa. Pero por desgracia no hay otras”.

El 1 de mayo el diario publica un “Carta abierta a los serbios” (p. 25) en la cual un albanokosovar, Gani Japuki, se dirige a los ciudadanos serbios. “Ha sido Milosevic quien, con su tentativa descabellada de imponer a toda costa una hegemonía serbia, ha dinamitado la ex federación yugoslava. El Ejército de Liberación de Kosovo ha surgido de las represiones de la policía especial serbia y no al revés. Les recuerdo que durante nueve años un partido político albanés kosovar ha pedido una solución pacífica, desoído por el régimen de Milosevic (…) Tienen que asimilar que la culpa de los ataques de la OTAN no la tienen ni Clinton ni Solana ni mucho menos los kosovares, sino la política desestabilizadora de su propio régimen. Este régimen ha hecho todo lo posible para destrozar el presente de los kosovares, aniquilar su pasado e hipotecar su futuro. Pero también ha arruinado su país”. Llama la atención como La Vanguardia publica una carta de una parte implicada en el conflicto pero, en cambio, no se publica una carta de la otra parte, por ejemplo, de un serbio.

Son pocas, en el diario, las voces en contra de la intervención de la OTAN, aunque si encontramos alguna. Para Rafael Poch “una de las verdades históricas de los Balcanes es que la intervención de las potencias siempre multiplico sus conflictos étnicos” (1 de abril, p. 6), es decir, la intervención solo servirá para empeorar las cosas. “El conflicto de Kosovo se ha reducido a una cuestión de derechos humanos, aunque se trata de un complejo conflicto nacional (…) lo principal es que el absurdo de la guerra humanitaria está profundizando la propia violencia contra los albaneses que se pretendía evitar en Kosovo”. La injerencia humanitaria no es más que una excusa. Para Poch esta guerra es “una vergüenza europea” (17 de mayo, p. 8).

En el mismo sentido se posiciona Norbert Bilbeny para el que “se adorne como se quiera, ni Belgrado ni Bruselas pueden hacernos creer que el fin justifica los medios, y menos si los medios son tan dudosos como la guerra y tan malos como una mala guerra en ambos lados (…) Creo que es un falso dilema político el que opone el bombardeo a la limpieza étnica: la oposición estaba, y está, entre el agotamiento de todas las vías políticas y el cesa de la política de guerra. La ética no debe llegar hasta el extremo de hallar una razón para la muerte. Las bombas siempre estallan en el mismo lado: para todos. Estamos sufriendo las consecuencias de armar a Milosevic y de habernos armado a nosotros. Con el dinero de las armas habríamos podido crear los programas de educación intercultural que habrían impedido la guerra” (14 de abril, p. 29).

Es común encontrar que cuando alguien se muestra en contra de la OTAN y duda de la legitimidad de la intervención se duden de sus motivos. Por ejemplo, el diario justifica que Anguita dude de que haya genocidio en Kosovo porque “es sabido que Slobodan Milosevic es un antiguo comunistas al que aún hoy muchos en el PCE lo califican de camarada” (10 de abril, p. 20). Es decir, Anguita defiende al líder serbio por que comparten una ideología.

Como podemos apreciar encontramos más voces a favor de la intervención que en contra de la misma.

4.3 La imagen de Milosevic

Slobodan Milosevic fue retratado por la fiscal de su proceso en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia de La Haya como “el carnicero de los Balcanes[4]”. Como hemos visto en los puntos anteriores, La Vanguardia nos ofreció un perfil de Milosevic en el cual se multiplicaban los atributos negativos. Se nos presentó como un dictador sanguinario que era el responsable total y único de la intervención de la OTAN. Veamos con más detenimiento los adjetivos que se utilizaron para definir a Milosevic:

Negativos

Como podemos observar los adjetivos que se utilizan más frecuentemente para definir a Milosevic son aquellos que tienen relación con la violencia (48%) y con el despotismo (36%). El adjetivo que más se asocia con la figura del líder serbio es el de dictador.

Dentro del bloque de violencia encontramos que se usa los términos criminal y bárbaro en más ocasiones que el resto.

Positivos

Encontramos tan solo un adjetivo positivo hacia la persona de Milosevic. Vemos que para definir al presidente yugoslavo se utilizan más adjetivos descalificativos y negativos que positivos.

Por tanto, podemos concluir que La Vanguardia proyectó una imagen muy negativa del líder serbio durante el conflicto.

Además de los adjetivos que se atribuyeron a Milosevic, vemos que se asoció a su imagen una serie de axiomas que negativizaban más su persona:

  1. Milosevic se convirtió en el único culpable del conflicto. Si caían las bombas sobre Serbia era su responsabilidad, incluso se le llegó a culpar de los errores de la OTAN.
  2. Milosevic era un genocida. Había acabado con la vida de miles de albanokosovares. Su acción de “limpieza étnica” iba a convertirse en una de las peores catastrofes humanitarias de la historia.
  3. Comparación con Hitler.

También encontramos otros términos que se asocian con la situación en Kosovo y se relacionan con los serbios:

Hasta 227 veces aparece algunos de estos términos vinculados con la situación de la provincia yugoslava. Los términos más utilizados son limpieza étnica, refugiados, deportación, genocidio, catastrofe humanitaria y barbarie.

Los términos son todos negativos y nos presentan a los serbios como los villanos de la contienda.

4.4 El verdugo y el héroe

Como hemos visto hasta ahora encontramos que los serbios son los “malos” y la OTAN son los “buenos”, vamos a analizar este hecho con un poco más de detenimiento.

En el punto anterior hemos analizado la imagen que proyecta el diario La Vanguardia sobre Milosevic, una imagen muy negativa. Pero La Vanguardia no fue el único medio que demonizó a Milosevic, sino que esta imagen fue difundida desde varios flancos. Es tal la imagen que tenía el líder serbio que el 20 de abril Arzalluz, líder nacionalista vasco, compara el nacionalismo incluyente de Aznar al de Milosevic (p. 15). Es decir, quería transferir las atribuciones del yugoslavo al español.

Pero, la imagen de Solana es muy diferente que se convierte en el héroe de los kosovares. El 16 de mayo podemos leer “Solana, Solana, Nato, Nato” (p. 9) El secretario general de la OTAN se da un baño de multitudes en los Balcanes, es él quien le devolverá las tierras a los kosovares. Vemos, por tanto, una clara diferenciación:

4.5 El tratamiento de las víctimas

En el tratamiento de las víctimas de uno y otro bando también encontramos diferencias.

Víctimas de Milosevic

Las grandes víctimas de la política de Milosevic y del conflicto (recordemos que según la OTAN directamente causado por el serbio) fueron la población albanokosovar. Las historias personales de estas víctimas inundaron las páginas del diario. Son historias del drama de los individuos que tienen que abandonar sus hogares por culpa del líder yugoslavo, si no lo hacen son perseguidos y masacrados. El 21 de marzo podíamos leer “Estamos hartos de huir. Muchos albaneses de Kosovo han tenido que cambiar hasta siete veces de refugio” (p. 4). Todos los días el diario se hacía eco de una de estas crónicas. Los refugiados se convirtieron en la cara de la guerra. Fue tal el impacto mediático de los refugiados que en la actualidad si tecleamos “guerra de kosovo” en Google Imágenes esta es la primera fotografía que nos aparece:

Es la imagen de unos refugiados abandonando sus casas bajo el frío. El 31 de marzo La Vanguardia informaba de que “los serbios buscan la limpieza total y sistemática de población albanesa en Kosovo” (p. 4). “Como en la Lista de Schindler miles de refugiados kosovares son expulsados en trenes especiales serbios hacia Macedonia” (3 de abril, Portada). Las cifras de expulsados se van reproduciendo en las páginas del diario: “desde el inicio del conflicto se han generado 730.000 refugiados” (30 de abril, p. 4); “unas 20.000 personas cruzaron ayer la frontera” (2 de mayo, p. 4); “los serbios ya han expulsado a tres cuartas partes de la población albanesa de Kosovo” (25 de mayo, p. 3).

Está claro, como hemos visto en el punto 3.5, que uno de los principales argumentos de la OTAN fue el de la guerra humanitaria, había que evitar la limpieza étnica en la provincia de Serbia. Ese argumento fue plasmado en las páginas del periódico día a día con miles de historias de expulsiones, asesinatos y “limpiezas”. Una vez finalizados los bombardeos La Vanguardia informa de que “los serbios asesinaron a 10.000 civiles en Kosovo e incluso tenían cámaras de tortura” (18 de junio, p. 3), la intervención estaba legitimada.

Víctimas de la OTAN

Los ataques de la OTAN también causaron numerosas bajas en la población civil serbia, es decir, en víctimas inocentes. La Vanguardia no se centró en las historias personales de estas víctimas y no les dedicó una página diaria.

El 7 de abril informa de que la OTAN reconooce que bombardeó por error la ciudad de Aleksinac” (p. 4) la noticia está marginada en la columna izquierda de la página y no se da el número de víctimas. A la derecha podemos leer “según fuentes de Belgrado, la acción provocó al menos doce muertos y más de 20 heridos”. Será habitual encontrar la fórmula “según Serbia” para dar el número de víctimas, es decir, según los genocidas ¿cómo fiarnos de sus datos?. El 13 de abril podemos leer “un ataque aéreo de la OTAN alcanza un tren de pasajeros y causa varias victimas”, de nuevo en el titular no podemos leer el número de víctimas, en cambio en el cuerpo de la noticia se informa que “según declaró un funcionario yugoslavo el número de muertos asciende a 20 y el de heridos a 40”, pero esa cifra “parece muy exagerada”. Vemos, por tanto, una diferenciación en el tratamiento de las víctimas, en la mayoría de las ocasiones son los propios serbios quien atribuyen a la OTAN las víctimas y cuando se confirman son “trágicos errores” (9 de mayo, p.4). En el editorial del 15 de abril, Lluix Foix, nos dice que “en una guerra se producen desgraciadamente muchos de estos dolorosos episodios” refiriéndose a las últimas víctimas de la OTAN. Son los daños colaterales y tuvieron muchisíma menos repercusión en el diario que los refugiados.

5. CONCLUSIONES

En 1999 la opinión pública empezaba a cuestionar la existencia de un organismo de defensa internacional cuando el “enemigo comunista” ya había desparecido. El conflicto de Kosovo fue la oportunidad de la OTAN para demostrar su razón de ser. Y los medios de comunicación se convirtieron en su mejor arma para hacer esa demostración ante los ciudadanos occidentales.

Las razones, que como hemos visto, aportó la OTAN para la intervención militar fue la injerencia humanitaria, y con el tiempo se ha ido demostrando que esa injerencia no eran tal. Evidentemente, el comportamiento de los serbios no fue ejemplar y debían ser castigados por sus crímenes, pero la magnitud de sus “atrocidades” no fueron del nivel que la OTAN les atribuyó. Se pudo comprobar, por ejemplo, que la limpieza étnica tuvo unas dimensiones mucho menores de las alegadas. La desinformación fue uno de los colaboradores de la OTAN.

Los bombardeos no consiguieron más que uno de los objetivos planteados, la permanencia de los contingentes de la Alianza en aquel territorio. El régimen de Milosevic permaneció hasta octubre del 2000, año en que fue derrotado en las urnas por Vojislav Kostunica[5], es decir, fueron los ciudadanos quien finalmente optaron por cambiar de sistema. Milosevic se entregó voluntariamente al Tribunal de La Haya, pero no llegó a ser juzgado, ya que en 2006 fue hallado muerto en su celda. Pero, en la memoria colectiva de todos siempre será el “carnicero de los Balcanes”.

Quizás sin la intervención de la OTAN en Kosovo, este organismo hubiera desaparecido. Lo que está claro es que la intervención causó numerosas bajas en la población serbia y agudizó un conflicto con siglos de historia.

Los medios de comunicación occidentales nunca se desligaron de su papel y corrieron un velo sin haber hecho un examen de conciencia. No rectificaron todo aquello que habían publicado como verdadero.

El 17 de febrero de 2008 el Parlamento de Kosovo proclamó su independencia de forma unilateral. EE.UU., Francia y Gran Bretaña apoyaron abiertamente el proceso, Serbia y Rusia se opusieron frontalmente. España tampoco reconoce el país. La inestabilidad continúa en la zona. El norte de Kosovo, de mayoría serbia, es administrado autónomamente con la coordinación de la Asamblea Comunitaria de Kosovo, organismo creado en junio de 2008 con el apoyo de la República de Serbia y que no es reconocido por el gobierno de la República de Kosovo.

Lamentablemente, la intervención de la OTAN solo fue un nuevo capítulo en la triste historia de Kosovo.


[1] Más información sobre factores exógenos y endógenos en PIZARROSO QUINTERO, Alejandro, GONZÁLEZ SAN RUPERTO, Marta y SAPAG MUÑOZ DE LA PEÑA, Pablo: Periodismo de guerra, Síntesis, Madrid, 2007

[2] El País, 29 de septiembre de 1999, citado por PIZARROSO QUINTERO, Alejandro, GONZÁLEZ SAN RUPERTO, Marta y SAPAG MUÑOZ DE LA PEÑA, Pablo: Periodismo de guerra, Síntesis, Madrid, 2007, p. 66.

[3] Desde este momento se eliminará el nombre de la publicación de las referencias textuales, entendiéndose que todas las referencias se han obtenido de la misma publicación, La Vanguardia.

[4] SAMARY, Catherine: La descomposición de la ex Yugoslavia, en el tablero internacional, Revista Viento Sur, número 88, septiembre 2006, p. 5.

[5] Kostunica lideró la candidatura del partido DOS (Oposición Democrática de Serbia). Ganó las elecciones en la primera vuelta con casi el 55% de los votos y anunció que no aceptaría una segunda vuelta. El día 4 de octubre convocó una huelga general y para el 5 una manifestación en Belgrado. Ese mismo día Slobodan Milosevic tuvo que reconocer el triunfo de la oposición. Kostunica fue Primer Ministro del Gobierno de Serbia hasta su renuncia en marzo de 2008, semanas después de la declaración de independencia de Kosovo.

6. BIBLIOGRAFÍA

DE DIEGO GARCÍA, Emilio: La desintegración de Yugoslavia, Actas, Madrid, 1993

GONZÁLEZ SAN RUPERTO, Marta: Información y desinformación en el caso de Kosovo en Las Convergencias de la Comunicación, problemas y perspectivas investigadoras, Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid, 2000, Madrid

– La caída de Milosevic y el cambio mediático en Serbia, en Revista Historia y Comunicación Social, número 5, 31-51, 2000, Madrid

INSTITUTO ESPAÑOL DE ESTUDIOS ESTRATÉGICOS: Evolución del conflicto de Bosnia (1992-1993), Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional, Ministerio de Defensa, Madrid, 1994

PIZARROSO QUINTERO, Alejandro: Nuevas guerras, vieja propaganda (de Vietnam a Irak), Cátedra, 2005, Madrid

– Aspectos de propaganda de guerra en los conflictos armados más recientes, Revista Redes.Com, número 5

PIZARROSO QUINTERO, Alejandro, GONZÁLEZ SAN RUPERTO, Marta y SAPAG MUÑOZ DE LA PEÑA, Pablo: Periodismo de guerra, Síntesis, Madrid, 2007

SAMARY, Catherine: La descomposición de la ex Yugoslavia, en el tablero internacional, Revista Viento Sur, número 88, septiembre 2006

SAHAGÚN, Felipe: Los Medios de Comunicación en la Resolución de Conflictos, Revista IneTemas, Junio 2000

SAPAG, Pablo: Desinformación exógena y endógena en la guerra de Kosovo en Las Convergencias de la Comunicación, problemas y perspectivas investigadoras, Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid, 2000, Madrid

TAIBO, Carlos: Para entender el conflicto de Kosova, Los Libros de Catarata, Madrid, 1999

Web

2 comments

  1. Belen, no se si algun dia leeras este mensaje, pero te queria dar muy efusivas gracias por el gran trabajo que hiciste y posteaste sobre el conflicto de kosovo, dado que estoy haciendo una tesis sobre el tema y me esta siendo de gran utilidad. Ojala supiera como retribuirte. Muchas gracias!

    • Muchas gracias Antonio!!🙂 ¡Me haces sonrojar!
      Pues este trabajo la verdad es que me dio la oportunidad de ver el conflicto desde otra óptica. Fue el resultado de una micro-investigación desarrollada en el marco de los Cursos del Doctorado que realice en los años 2009/2010 en una asignatura denominada “Información y propaganda en los conflictos” impartida por Pablo Sapag en la Facultad de CC. de la Información de la UCM.
      Me alegra enormemente que te sea de utilidad!! Eso sí me encantaría leer tu tesis en cuanto este terminada es un tema que me interesa mucho🙂🙂

      Un abrazo,

      Belén

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