III. La propaganda, arma de guerra en España (1936-1939) El bando rebelde

Continuamos con nuestro repaso a la propaganda durante la Guerra Civil Española, está vez nos adentramos en la propaganda del bando rebelde.

Dispone de muchísimos menos medios que el bando republicano para difundir su propaganda. Lentamente y con ayuda exterior italiana y alemana estas carencias iban a ser poco a poco subsanadas. “En propaganda” se excusaba un alto oficial, “nos superan por lo mismo que conceden poco valor a la insidia, a la mentira y a la calumnia”.

No había guerra psicológica que valga. La tropa debía obedecer por disciplina, no por que se creyeran la propaganda.

Y al enemigo se le desmoraliza derrotándole en el campo de batalla, no con panfletos. El ejército franquista entendía que lo primero era vencer y luego convencer.

El edificio informativo y propagandístico de los militares rebeldes era antitético. Los insurrectos trataban de construir el “Estado Nuevo” desde la fusión de las diversas tendencias que habían hecho posible la conspiración contra las instituciones democráticas.

El modelo propagandístico hay que buscarlo en la Italia de Mussolini y la Alemania Nazi. Algunos de los conceptos utilizados son el término “nacional”, “barbarie rojo” o la idea de “cruzada”.

Los medios de información y propaganda, situados en el territorio ocupado, fueron copartícipes en la esencial tarea de crear una simbología y una mitología común para el nuevo Estado.

En la zona franquista hay una menor necesidad de propaganda interior, ya que desde el primer momento imperó la disciplina en todo el territorio por ellos dominado. Con esta disciplina no se sintió una necesidad perentoria de convencer a la población y los combatientes. Bastaba, en los primeros momentos, con que se atendiera la orden y se ejecutase. Pero era preciso explicar a la población por qué combatía; era preciso, decía el SIM, convencer “al soldado de que nuestro movimiento está más cerca del humilde que del poderoso, más cerca de ellos que de las clases hasta hora privilegiadas, que llevan a la satisfacción de sus reivindicaciones no por el odio, sino dentro de la conservación de las ideas de Patria, Religión y Familia, innatas al hombre”.

También en la España de Franco existió desde los primeros momentos una moral de victoria muy alta. La nueva España que propugnaba la propaganda era una realidad, y no importaba lo que tardará en consolidarse.

La idea de optimismo constante, tanto en vanguardia como en retaguardia, nos lleva a la consecuencia directa de que los franquistas se volcasen más en la propaganda exterior que en la interior. En el extranjero si tenían una necesidad determinante de convencer y sus acciones propagandísticas, de hecho, fueron mucho más efectivas en ese terreno. En esta tarea, la Iglesia católica española fue un magnifico aliado de los insurrectos.

Otro motivo importante que hace que la propaganda franquista sea más pobre, en general, que la republicana, es la tendencia lógica militar de centrar todos los esfuerzos en ganar la guerra, pero la de los frentes, no la de las ideas. Toda su propaganda la encontramos imbuida de la mitología de liberación y salvación, del destino final del hombre y el universo.

Organización

La Junta de Defensa Nacional crea el 4 de agosto de 1936 el Negociado de Prensa, que está dirigido por Juan Pujol. Existe una cierta homogeneidad en las noticias, y que todas deben pasar la censura del Gabinete de Prensa. Será también este, supervisado por el Estado Mayor de la División, el encargado de la propaganda dirigida a las filas enemigas. El trabajo se dividía en Secciones:

  • La Sección de Secretaría y Archivo, que llevaba el registro de documentos, archivaba los artículos, las fotografía y los grabados sobre la guerra, confeccionaba índices sobre la prensa editada dentro y fuera de España y administraba un fichero con los corresponsales extranjeros para controlar su tendencia política y decidir si era pertinente que entraran en su zona.
  • La Sección de Información Exterior, difundía por el extranjero la información. También recibía a los corresponsales extranjeros y trataba de “orientarlos” en su trabajo, además de organizar sus visitas al frente, siempre y cuando el Estado Mayor lo autorizara.
  • La Sección de Propaganda, censuraba los artículos de los corresponsales extranjeros, mandaba fotografías a los medios de comunicación y difundía consignas oficiales recurriendo, si era preciso, al soborno de los periodistas.
  • La Sección de Radiodifusión elaboraba programas en español, inglés, alemán, italiano, francés y portugués que se difundía a través de Radio Castilla. También establecía enlaces con el resto de las emisoras, además de censurar su programación.
  • La Sección de Información Interior, leían los periódicos, elaboraban fichas sobre su contenido y confeccionaban resúmenes de prensa. También escuchaba las emisiones radiofónicas del enemigo y del extranjero y actuaba de enlace con otras oficinas de prensa y propaganda.

El 2 de octubre de 1936 se funda una Sección de Prensa y Propaganda (OPP), dirigida por Juan Pujol, el cual será sustituido posteriormente por Millán Astray, dependiente de la Junta Técnica del Estado, que sustituirá al Negociado de Prensa. El 3 de diciembre toma su primera decisión importante al determinar que sean publicados diariamente en la Prensa los partes de guerra del Cuartel General en vez de el artículo de fondo. Con esta orden se impiden las críticas, al unificarse los criterios, y se amplía de este modo la influencia de la propaganda. Los partes de guerra pueden tener un efecto moralizador si se ocultan las derrotas. En el artículo segundo se ordena que todas las publicaciones remitan dos ejemplares a la Sección de Prensa y Propaganda. Este artículo se complementará con la mes de abril que exige enviar dos copias de todas las fotografías que se tomen. El incumplimiento de estas normas será sancionado. Las directrices de la sección también alcanzan a la radio; determinándose que siempre que se vayan a comunicar noticias oficiales se escuche previamente el “Himno de la Legión” y se termine con cualquiera de los aires de Falange o Requeté. Ampliará sus funciones en el mes de diciembre, encargándose también de la Institución de las madrinas de guerra. Se pretende con ello elevar la moral de las tropas, pero a la vez impedir las filtraciones al enemigo limitando los datos de los solicitantes.

Esta Sección sostenía que todos los males de España se debían a que los intelectuales habían manipulado a las masas analfabetas para deslumbrarles con la utopía marxista o bien sembrando en el país el desánimo y el escepticismo.

La Sección no supo contrarrestar el eslogan: “No pasarán” y cuando se tomo conciencia de que esta iba a ser un guerra larga se tomaron dos medidas: se creó las Oficinas Militares de Prensa y Propaganda y amplió su oficina, que pasó a denominarse Delegación del Estado para Prensa y Propaganda.

Esta Oficina Militar de Prensa y Propaganda (OMPP) disponía de al menos cuatro secciones, según las notas para la organización de la prensa y propaganda del Cuartel General, la Sección de Prensa repartía entre los soldados un diario editado o controlado por el Movimiento que se distribuía gratuitamente; La Sección de Correo, que se encargaba de que los soldados tuvieran contacto con sus familias; La Sección de Conferencias, que se trataba de que algunos oficiales, e incluso soldados con facilidad de palabra, se dirigieran a la tropa para hablarles de la marcha de la guerra, de las ayudas que recibían y, en general, de por qué combatían; la Sección de Radio, que procuraba la propaganda de los combatientes, bien por medio de altavoces en las trincheras, bien habilitando un local en los pueblos de primera línea.

Las circunstancias bélicas y políticas obligan a la sustitución de la Sección por una Delegación de Prensa y Propaganda (DEPP) (ANEXO II), por Decreto de 14 de enero de 1937, adscrita a la Secretaría General del Jefe del Estado. La propaganda estaba controlada por Nicolás Franco (hermano de Francisco Franco). Vicente Gay Forner será nombrado delegado hasta el 15 de abril de 1937, cuando fue sustituido por el comandante Manuel Arias Paz. Se contaba con una Sección Militar, que facilitaba todas las noticias relativas a la contienda y determinaba las directrices propagandísticas. Esta delegación, se creó, según recoge el propio Decreto, porque “la gran influencia que en la vida de los pueblos tiene el empleo de la propaganda, en sus variadas manifestaciones, y el envenenamiento moral a que había llegado nuestra nación, cansada por las perniciosas campañas difusoras de doctrinas disolventes llevadas a cabo en los últimos años, y la más grave y dañosa que realizaban en el extranjero agentes rusos al servicio de la revolución comunista, aconsejan reglamentar los medios de propaganda y difusión, a fin de que se establezca el imperio de la verdad, divulgando, al mismo tiempo, la obra de reconstrucción nacional que el nuevo Estado ha emprendido”. Por todo lo anterior la delegación tenía como misión “utilizando la prensa diaria y periódica y demás medios de difusión, dar a conocer, tanto en el extranjero como en toda España, el carácter del Movimiento Nacional, sus obras y posibilidades…”.

Con ello, se dejaba la puerta abierta a que el Delegado de Prensa y Propaganda “orientara” lo que había de salir en los medios de comunicación, ejerciera la censura y estableciese las líneas maestras de lo que debía ser la propaganda del nuevo e incipiente régimen. Asimismo, podía establecer multas e incluso suspender a aquellos medios que se saliesen de las normas establecidas.

Desde la Delegación, los Franco configuraron un plan propagandístico basado en dos consignas: el caudillismo y anticomunismo. El caudillismo suponía la exaltación del Generalísimo como soldado y como gobernante.

Hasta el decreto de Unificación del 19 de abril de 1937 los partidos gozarán de cierta independencia de criterios en sus manifestaciones propagandísticas. Será la Falange la organización, que mejor sabrá estructurar sus servicios de Prensa y Propaganda liderados por José Manuel Aizpurua y Azqueta y Emilio Alvargonzález. Los objetivos se cumplieron en su totalidad. Para simplificar su funcionamiento en febrero de 1937 la  Jefatura Nacional de Prensa y Propaganda se dividió en dos secciones:

  1. Prensa con J. A. Jiménez
  2. Propaganda con T. Menéndez

En 1938 la propaganda pasa a depender del Ministerio del Interior momento en que se elabora la Ley de Prensa. Es la Subsecretaría de Prensa y Propaganda (SPP). Serrano Suñer se encargó de dirigir la prensa y la propaganda desde el Ministerio de la Gobernación. Esta subsecretaría asumía las competencias que antes detentaban la DEPP y la DNP.

La información y la propaganda franquistas pasaron de tener una organización descentralizada a otra cada vez más centralizada. Por ello, al principio de la guerra, a pesar de la rígida censura y del régimen militar impuesto desde el primer momento, nos encontramos con diferentes oficinas de propaganda repartidas por el territorio nacional.

Estas oficinas organizadas paralelamente a la estructura estatal, pertenecían a los principales partidos que colaboraron con el Alzamiento: La Falange Española y la Comunión Tradicionalista.

En el caso de los falangistas intentan crear una estructura propagandística propia. Para ello, crean un oficina de prensa y propaganda al mando de la cual se nombrará a Vicente Cadenas. El servicio de prensa y propaganda de la Falange Española se situará en un principio en San Sebastián. Después de la Unificación, el Servicio de Prensa de la falange pasará a llamarse Delegación Nacional de Prensa y Propaganda de FET y de las JONS. Su actuación más importante fue la apropiación de los periódicos que se iban incautado según los franquistas iban conquistando nuevas ciudades.

Por su parte, los tradicionalistas, concretamente en Navarra, tuvieron desde el principio oficinas de prensa y propaganda que en los primero momentos actuaron autónomamente.

De todas maneras, y a pesar de que a todas estas oficinas las hemos situado como una organización paralela, de hecho, y en muchas ocasiones, actuaron perfectamente coordinadas con la Delegación Nacional.

Conceptos y temas

Se difunde un concepto clave para la identidad propia. El término “nacional”, que asume como bandera, haciendo suya –y solo suya- la nacionalidad española. Si sus adversarios ya no eran nacionales serían… ¿extranjeros? Esta apropiación colgaba a los contrarios un novedoso sambenito de “antiespañoles”… a los republicanos. La sedición militar se ve envuelta de un nuevo ropaje propagandístico: el “Alzamiento”. La imagen de Franco es la identidad del Estado.

Se ridiculiza al contrario (“En esta guerra, como en todas, hace falta inteligencia en el mando y espíritu y disciplina en los mandados, y los rojos no poseen ninguna de estas cosas”), se difunden las atrocidades cometidas por el enemigo o bien se ocultan las propias, se utilizan las declaraciones de los prisioneros o evadidos para fundamentar sus afirmaciones, o los documentos de la Iglesia. Es una propaganda simple y machacona en la que predominan los grandes conceptos, el tono paternalista y las dicotomías: revolución / orden, rojos / azules, religión / ateísmo, movimiento nacional / movimiento soviético, justicia / injusticia, guerra / paz, castigo / perdón, etc. El léxico más empleado pertenece fundamentalmente a cuatro campos semánticos:

  1. Religión ® Cruzada, almas, fe, Providencia, Dios, cristiano, católico, glorioso, pecado, mártir, …
  2. Medicina ® extirpar, sangre, cortar, males, …
  3. Ejército ® bandera, pendón, imperio, patria, soldado, obediencia, …
  4. Política ® Marxismo, Comunismo, Socialismo, Democracia, caudillo, …

A partir del nombramiento de Franco como Generalísimo, la propaganda se vuelve monotemática y se centra en su figura y declaraciones. Se insertarán de forma habitual consignas, que sintetizan el pensamiento del Caudillo. Cuatro temas predominan:

  1. La definición del nuevo Estado
  2. La economía y las condiciones de vida del trabajador
  3. La agricultura
  4. La religión

España se define como un Estado indivisible, orgánico, totalitario, tradicional, imperial, justo (“…Franco dará acceso a los estudios superiores a los hijos de los pobres”), digno, sin partidos políticos y católico.

La Iglesia puso toda su organización al servicio del bando nacional. Aportando gran parte del contenido ideológico de lo que iba a ser el nuevo régimen y proporcionando a los generales rebeldes la justificación necesaria para su acción.

La cruz y el clero como pilares fundamentales del Nuevo Estado traen consigo la apropiación del símbolo del cristianismo como signo de reconocimiento de unos de los contendientes.

Los falangistas y tradicionalistas propugnaban una exaltación de los valores nacionales, defendían el sentido trascendente del hombre y abogaban por la necesidad de un estado fuerte y corporativo. Los militares luchaban por el mantenimiento del orden interno, por la unidad del país, por el desarrollo económico de este y por un justo reparto de la renta.

Con estos postulados de salida, la primera constante que encontramos en la propaganda franquista es la unidad. A esta unidad política, uniremos otra de pensamientos e ideas, la cual poco a poco, ira ocupándose la propaganda de configurarla.

En consonancia con la idea de unidad es lógica la descalificación de todo lo que no se alinee con ese sentimiento de unión. Mientras el enemigo no sea vencido por las armas se intentará que sea derrotado moralmente. Como tema constante en la propaganda franquista, lo que encontraremos será el descrédito sistemático a las autoridades republicanas, no así al pueblo. Los franquistas, en su propaganda, tuvieron mucho cuidado en que se pusiese de manifiesto que los culpables de lo acaecido en la otra España eran las autoridades y los partidos políticos, no el pueblo. El pueblo, será una victima más de la República. Por ello, la propaganda hará referencia a poblaciones liberadas antes que a conquistadas o tomadas.

Además, cabe citar como otras constantes de la propaganda nacionalista los sufrimientos, el hambre, el caos y la anarquía general que reinaba en la zona republicana.

EL EJÉRCITO NACIONAL LUCHA;

Por la Unidad y la grandeza de España.

Por la defensa de nuestra Religión y nuestras tradiciones.

Por la justicia social y el bienestar de las clases medias y trabajadoras.

Por la desaparición de los explotadores del pueblo.

Por la multiplicación y fomento de la riqueza y su distribución justa y progresiva.

Por la revalorización de los productos del campo y el bienestar de las clases campesinas.

Porque no hay un enfermo sin sanatorio, un hogar sin lumbre, ni una familia sin pan.

Por la colaboración de todos los españoles en un estado justo y fuerte al servicio de la nueva España.

A partir de 1939, la propaganda franquista, además de seguir con la desacreditación enemiga, ahora en el sentido de que las autoridades republicanas, con Negrín a la cabeza, están dilatando el final de la guerra inútilmente, ya que está perdida para ellos y mantenerla solo supone sufrimientos para el pueblo, ponía el acento en difundir su propio ideario.

La propaganda sobre el enemigo

Se utilizaban alocuciones por medio de altavoces y de la radio y millones de octavillas que se lanzaban por avión, cohetes y morteros. En caso excepcionales se realizaban salidas nocturnas para abandonar cerca de las trincheras enemigas material de propaganda y, a veces, vino, comida, tabaco y golosinas que demostraban con hechos la superioridad de su intendencia.

La propaganda franquista sobre el campo enemigo buscaba los siguientes objetivos en el orden militar: demostrar que la República era la culpable de la guerra; crear en la tropa una desconfianza hacia sus mandos inmediatos asegurándoles que les abandonarían en el momento del combate; demostrar su inferioridad militar comunicándoles largas relaciones de heridos, prisioneros y material apresado; desprestigiar a sus dirigentes políticos con relatos sobre su cobardía y su corrupción; magnificar la intervención de las Brigadas Internacionales y de Moscú con el fin de que, a su vez, ellos pudieran hablar de invasión soviética; minimizar la participación fascista, ya que no se podía ocultar por la actitud de los italianos, que la difundían sin rubor; y, finalmente, trasmitirles las estrecheces en que vivía su retaguardia y ellos mismos, comunicándoles, por ejemplo, el rancho de ese día en Ejército de Franco.

En lo político, la propaganda alentaba a la división entre las fuerzas republicanas y atacaba a los comunistas. En este sentido, los temas de las alocuciones y las octavillas eran los siguientes: destacaban el papel de la CNT, que no debía dejarse aplastar por los sicarios de Moscú; acusaban a los socialdemócratas de ineptos por su incapacidad para evitar la guerra y la dictadura comunista; advertían a los nacionalistas catalanes y vascos de que habían caído en manos de la Internacional, la cual no iba a respetar, no ya los estatutos de autonomía, sino el concepto mismo de región. Por supuesto, y en oposición a esa situación política, se describía el ambiente del Nuevo Estado: justicia social, buena marcha de la economía, perdón del Caudillo para los engañados, etc.

Radio Requeté difundió sobre Madrid la siguiente alocución:

Aún estas a tiempo. Venid a nosotros antes de que el collar del hierro que os aprisiona os ahogue con su fuerza incontenible. Aún no ha comenzado de verdad el sitio. Cerrada la carretera de Valencia, solo os quedan los caminos de Guadalajara. Aún tenéis tiempo. Antes que el hambre y la miseria se ciernan sobre vuestros hijitos y sobre vosotros mismos, venid a nuestras filas. Os esperamos con los brazos abiertos, sin rencores.

Propaganda en el campo propio

Las oficinas militares de prensa y propaganda impedían que los civiles acudieran al frente incontroladamente. También, controlaban y censuraban la correspondencia, la prensa y los impresos que recibían los soldados, de forma que ningún combatiente pudiera obtener nada si no fuera por el conducto oficial.

Se crea el proyecto denominado Madrinas de Guerra y se trataba de animar a los soldados permitiendo que mantuvieran correspondencia con muchachas de la retaguardia, las cuales les tomaban bajo su “protección”. Las oficinas de prensa y propaganda controlaban este carteo y asignaban a las madrinas.

La propia acción de propaganda se realizaba por medio de material impreso, conferencias, radio y, en menor medida, cine y teatro.

Las conferencias eran un apartado importante en el adoctrinamiento de la tropa, este bando entendía la propaganda como propaganda oral. Propagandista era aquel con dotes para persuadir a través de la oratoria. En el frente, los conferenciantes solían ser oficiales con facilidad de palabra, algún propagandista civil que acudía en días señalados e incluso los capellanes castrenses. Sus charlas tenían por tema la personalidad de Franco, el Fuero del Trabajo, la actividad de la masonería, el papel del campesino en la Nueva España, las virtudes y el comportamiento del buen soldado, la bandera española, el significado del yugo y las flechas, y, por supuesto, las atenciones del Nuevo Estado con los combatientes: trato de los heridos y mutilados, subsidio familiar, recompensas tras la incorporación a la vida civil, etc.

La propaganda de ocupación

Desde 1937 la propaganda solo actuó a gran escala para conquistar las tres ciudades más importantes: Barcelona, Madrid y Valencia. El objeto de esta propaganda era pacificar a los sometidos mediante mensajes tranquilizadores, además de darles a conocer los fundamentos de la “España Nacional”.

Propaganda exterior

Con medios más precarios que le bando republicano y demostrando también un menor interés por la labor propagandística en el exterior, comenzaron esta tarea los facciosos. Surgieron asociaciones para apoyar y difundir la propaganda nacional. Así, The Spanish Nationalist Relief Committee en Gran Bretaña o Les Amies de L’Espagne Nouvelle en Francia.

Alemania e Italia estaban tan interesados en hacer una información que favoreciera la imagen de la causa franquista en el exterior, como en lograr un apoyo incondicional a sus respectivas políticas y conseguir que el nuevo estado que surgiese de la guerra fuera lo más similar posible a su respectivo ideario.

En el caso concreto italiano, dependiente del cuerpo de combatientes que aquí se envió, se creó una Oficina de Prensa y Propaganda (USP), la competencia de esta oficina de prensa eran muy variadas. Estaba encargada de las relaciones con las restantes oficinas de prensa españolas, facilitaba al Cuartel General de Franco un resumen diario de la prensa extranjera, así como información y propaganda varia antibolchevique y pro fascista para su difusión en ambas zonas de guerra. También, actuaba como agencia de prensa para periódicos extranjeros, a los que ofrecía diversa información sobre la guerra de España. Una de las labores más importantes que realizó fue la confección y edición de un periódico gratuito Il Legionario.

El caso de Alemania es diferente. Esto no crearon ningún tipo de oficina especifica, sino que aprovecharon la sucursal de Deutsches Nachrichtenburo (DNB), existente ya en España, así como la emisora Transocean.

Todo lo referente a la propaganda era controlado por la embajada, a donde se había desplazado, incluso, un equipo del Ministerio de Propaganda alemán.

Prensa

Algunos periódicos eran de carácter claramente conservador y contribuirán a ampliar la influencia del régimen naciente. Como por ejemplo El Norte de Castilla de Valladolid, el ABC, en su edición sevillana, El Noticiero o .el Heraldo de Aragón, Ideal de Granada o El diario de Burgos. Los diarios informativos que quedan en su territorio se encuentran muy vinculados a las oligarquías locales, todos en perfecta sumisión a las nuevas autoridades. La Gaceta Regional de Salamanca, entre ellos, va a ser llamada a jugar un importante papel, a tono con la ciudad, sede del Cuartel General del Generalísimo. Otros diarias, por su carácter sospechoso, fueron incautados y reconvertidos para el nuevo orden que se establecía.

En el ámbito de la información destinada a las unidades militares apenas si existen unas pocas cabeceras, entre ellas La Trinchera, que a partir del tercer número comenzó a llamarse La Ametralladora. Su lugar propio lo encontró desde que asumió la dirección de la misma Miguel Mihura. Terminada la guerra pasó a llamarse La Codorniz. Era un semanario de humor nacido en un principio pensando en los soldados del frente.

En septiembre de 1936, la España nacional contaba solo con diecisiete periódicos. Posteriormente, esta situación iría mejorando. Cada vez que se ocupaba una nueva ciudad, lógicamente, el número de periódicos iba creciendo.

La prensa presta un “servicio nacional”, como una expresión más de la voluntad patria. Por ello es el Estado el que determina el número y la extensión de las publicaciones, el que designa su equipo directivo (pone al frente de las publicaciones a personas de reconocido celo en la defensa de los intereses franquistas) y el que aplica la censura previa para asegurarse de su buen servicio. A partir de la ley de Prensa, que más adelante resumimos, puede decirse que “el bloque ideológico que formaba la prensa, en general, cerraba filas en una batalla contra ideas nefastas a las que se atribuía unilateralmente toda la culpabilidad de la tragedia”.

Uno de los órganos de expresión fue la revista Fotos subtitulada “Semanario gráfico de reportajes”. Nació en plena contienda, en febrero de 1937, y es una de las publicaciones que Falange Española y de las JONS (luego FET y de las JONS) pone en marcha como modo de propaganda. Al principio, se centró en los temas de la guerra, los cuales poco a poco, fueron tomando un protagonismo más secundario a favor de informaciones sobre espectáculos y deportes.

Fotos es una revista que, por su carácter falangista, es un buen ejemplo para percibir la manipulación que se puede llevar a cabo desde un órgano de expresión de un partido político. Aunque tratada con mayor sutileza es, en ese sentido, semejante al diario Arriba o al Boletín Oficial de la Falange, que son los exponentes más claros de esta “direccionalidad ideológica”.

La Falange, además, contó con dos publicaciones importantes netamente propias. Vértice y Jerarquía. Vértice nació de la Delegación de Prensa y Propaganda. Se concibió como una revista de lujo encaminada a sustituir a Blanco y Negro. Fue de periodicidad mensual. Se ocupaba de temas de política internacional con clara simpatía hacia los fascismos imperantes en Europa. En cuanto a Jerarquía subtitulada Revista negra de Falange, tenía una clara inclinación hacia la Italia de Mussolini. Uno de sus temas principales fue la guerra, a la cual se aludía de forma exaltada y agresiva, no siempre con mucha coherencia.

A principios de 1937, vería la luz, en Burgos, una revista hecha por catalanes y para catalanes adictos al franquismo. Su nombre era Destino. Poco a poco fue ganado prestigio y calidad y llegó a convertirse en una de las revistas más importantes de la postguerra.

Mucho más pobre en su presentación, fue la revista Domingo, creada por uno de los hombres más fuertes de la prensa y propaganda franquistas: Juan Pujol.

La necesidad de consolidad el aparato de prensa y propaganda llevaría a un itinerario de instituciones.

Otras revistas son: Flechas y Pelayos o la mensual Acción Española.

Una de las realizaciones más importantes en el terreno de la propaganda del bando franquista fue la promulgación de la Ley de Prensa de 22 de abril de 1938, obra de Serrano Suñer, que estaría vigente en España hasta 1966. En primer lugar, destacar que “corresponde al Estado la organización, vigilancia y control de la institución nacional de la prensa periódica” (Art. 1), “el periódico debe vivir en servicio permanente del interés nacional” y el periodista se convierte en “apóstol del pensamiento y de la fe de la nación recobrada a sus destinos” (Preámbulo).

De todo lo anterior, se deduce que se aborta cualquier intento de prensa pluralista. Si no se logra una prensa homogénea, difícilmente se podrá conseguir una opinión homogénea entre la población.

Se configuró lo que se conoció como Cadena de Prensa del Movimiento, en la cual se integraban periódicos como Alerta (Santander), Sur (Málaga), Patria (Granada), Unidad (San Sebastián), Arriba España (Pamplona), Imperio (Toledo), y muchos más.

El SIM (Servicio de Información Militar) tuvo mucha importancia. Nace bajo el mando del general Orgaz y trabajó en tres campos diferentes:

  1. Información propia de la zona
  2. Control de información y moral
  3. Interrogatorios de prisioneros

El SIM es el embrión de la futura SIPM.

Se crea el SIPM (Servicio de Información y Policía Militar), el 30 de noviembre de 1937, para aunar toda la información. Con el SIMP se quiere subsanar las dos prioridades del general Franco en materia de información:

  1. Conocimiento extenso del enemigo y una acertada dirección del contraespionaje.
  2. El orden público en el campo propio.

El 28 de febrero de 1938 se establece un Decreto por el cual las SIFNE se fusionan con el SIPM. El SIMP puede ser considerado como la culminación, en materia de información, del afán centralizador.

La SIFNE (Servicios de Información de la Frontera del Nordeste de España) estuvo dirigida por José Bertrán y Musitu y el capital con que se sufragaron estos servicios fue enteramente privado, su objetivo es centralizar la información. Nacieron en septiembre de 1936 y el 28 de febrero de 1938, como ya hemos indicado antes, fueron absorbidos por el recién creado SIMP.

También podemos citar, en materia de información, a los grupos A y C, grupos que se dedicaban al espionaje y al contraespionaje.

El problema es que en una guerra, y en materia de información, no puede dejarse nada al azar. Por ello, el servicio de información, a pesar de contar con la ventaja del idioma, ya que sus enemigos eran españoles también, tuvo que recurrir a una planificación rápida y de urgencia lo que produce una falta de profesionalización.

La idea de información de masas y para las masas, organizadas desde el Estado y configurada como una propaganda planificada, alcanzó su máxima expresión con la Ley de Prensa de 1938 aunque tuvo antecedentes anteriores:

  1. “La Buena Prensa” (Sevilla) donde Ángel Herrera Oria dijo: “La prensa de hoy lo es todo y lo será más con el tiempo. Ni propaganda oral, ni organizaciones de ninguna clase podrán tanto como la buena prensa (…) Todo lo demás será perder el tiempo”.
  2. Pensamiento fascista
  3. Experiencia mecanicista de la Primera Guerra Mundial.

Como características principales de información y propaganda del modelo franquista encontramos:

  • La información se somete a una censura rígida, tanto militar como civil. Además, la información y la propaganda pasan a estar al servicio de la política.
  • La ausencia de información se sustituye con historias.
  • Termina confundiéndose información con propaganda.
  • Preocupación absoluta y prioritaria por la información / propaganda que se realiza en el bando contrario.
  • Los periódicos y revistas, así como todo tipo de folletos propagandísticos, aparecen como nacidos de un mismo molde común.
  • Se presentan las informaciones con la mayor simplicidad posible, logrando así que llegue el mensaje a todas las capas y niveles de la sociedad.
  • Repetición de las orientaciones emanadas de las autoridades.
  • Exaltación del Estado, del partido único y de las figuras del General Franco y del “Ausente” (José Antonio Primo de Rivera), como las únicas soluciones posibles a los males que aquejaban anteriormente la Patria. Explotan la idea de mito, el cual tiene una capacidad suficiente como para justificar cualquier acción y sustentar las ideas defendidas, así como justificar cualquier esfuerzo de guerra que la población debiera soportar.
  • Todo lo anterior lleva a la creación de un nuevo modelo educacional que adapte las costumbres y el modo de ser de la población a las ideas imperantes en el nuevo Estado.

Radio

La guerra de las ondas se inicia desde el mismo momento en que comienza el llamado Alzamiento el 18 de julio de 1936. En estos primeros momentos, en el lado rebelde destacaron las emisoras de Las Palmas, Radio Ceuta, Radio Tetuán y sobre todo Radio Sevilla, la única con la que contaron en los primeros momentos los sublevados. Desde ella, se emitió, cada media hora, el bando que declaraba el estado de guerra. Igualmente, se daban con regularidad noticias sobre las conquistas y avances logrados por los alcitas en toda España. No podemos olvidar, tampoco, la emisora Radio Club Portugués que, desde el inicio, se puso a favor del Movimiento y le prestó una gran ayuda que duró toda la contienda.

Dado que la radio era quizá el arma de información y propaganda más importante con que contaron los sublevados, el interés por la misma fue constante desde el principio.

Los alcistas sabían que “la radiodifusión es una poderosa arma de guerra (…) incluyéndola entre los elementos imprescindibles que, para sostener una campaña, precisa un ejército moderno. Sirviéndose de la radio pueden trasmitirse órdenes secretas, sorprender al enemigo o lanzar noticias falsas que produzcan el desconcierto en el adversario. La radio es el gran secreto del espionaje de guerra”.

Al principio, la España franquista hubo de aumentar su badaje radiofónico sirviéndose de emisoras, en su mayoría, de onda corta. Una de las primeras que vio la luz, concretamente al iniciarse el mes de agosto, fue Radio AZ de La Coruña, dirigida por Manuel Arias Paz. La importancia de esta emisora viene dada porque en el mes de noviembre fue enviada a trabajar junto al frente.

La primera emisora de la Falange vio la luz en Septiembre de ese mismo año, en Valladolid. Esta sería la cabeza de lo que más adelante se convertiría en la red de radiodifusión de la Falange.

Hasta diciembre del mismo año, el gobierno de la España franquista, entonces la Junta Técnica del Estado, no comienza a ocuparse legalmente de las emisoras de radio.

El 14 de enero de 1937, se estableció que los servicios de radiodifusión pasaran a depender de la Oficina de Prensa y Propaganda. Y, una vez reorganizado el gobierno franquista, a partir de 1938, dependieron de la Delegación de Prensa y Propaganda.

Se decidió crear una radio que tuviese rango estatal y fuese considerada como oficial. Para conseguir una emisora adecuada que pudiera cubrir las necesidades del gobierno franquista hubo que recurrir a las ayudas del exterior. Alemania cedió los equipos radiofónicos que había utilizado para retrasmitir las últimas olimpiadas. El 19 de marzo de 1937 vio la luz la nueva Radio Nacional de España, la cual fue inaugurada por el propio Franco.

En la programación de Radio Nacional destacaron programas como El miliciano Remigio pa la guerra es un prodigio y La flota republicana. También Plato del día y No lo decimos nosotros… Para niños se relataban un espacio titulado Ondas animadas. Además, había espacios radiados en inglés, alemán, portugués, italiano y francés. Y, por supuesto, todas las noches se daba el parte de guerra del día y luego, mientras duraron las charlas de Queipo de Llano, se conectaba con Radio Sevilla para su escucha. Toda la información a nivel de Estado pasó a ser patrimonio único de Radio Nacional, que se había convertido, ya por derecho propio, en la mejor fuente de propaganda de la España rebelde.

Existían una serie de altavoces colocados en los frentes para poder hacer propaganda directa al enemigo. Con estos lo que se logró fue una “guerra de noticias intencionadas, guerra psicológica y de impacto incruento decidiendo a los dudosos, animándolos a escapar del bando en que estaban”.

Según las instrucciones dictadas por Manuel Arias Paz, todas las emisoras de onda normal y corta (además de retrasmitir por obligación ciertos programas de Radio Nacional) quedaban sujetas a las siguientes normas: los programas habían de ser amenos para que la propaganda llegara mejor; los noticiarios se ajustaban a las normas de censura dictada por la DEPP y a los largo del día se leían seis entrefiletes sugeridos por la DEPP; en cuanto a la música, debía difundirse música popular española, música militar y música clásica, con especial atención a los compositores españoles, quedaba prohibida la música jazz, las rumbas y, más aún, los tangos argentinos; asimismo, e imitando los “jueves infantiles” de Radio Nacional, las emisoras locales retransmitían programas similares en los que “se tenderá a inculcar amena y suavemente en el espíritu de los pequeños oyentes, toda la grandeza heroica de nuestra Gesta y el nuevo espíritu patriótico del ideario de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS; por último todas las emisiones deben cerrarse con los primeros compases del Himno Nacional sobre la que, una voz viril, se pronunciará el eslogan: ‘Saludo a Franco, Arriba España’”. (HIMNO DE LA LEGIÓN EN CD-ROM: HIMNOS-LA LEGIÓN.MP3)

Cuando las competencias sobre radio pasaron al Ministerio de Gobernación, Antonio Tovar y Dionisio Ridruejo redactaron unas nuevas normas: eliminar todo aquello que facilitara datos sobre situación, existencias, armamentos y movimientos de las tropas; los éxitos militares debían atribuirse al Caudillo y al Ejército en su conjunto; la consigna era defender la unidad de España, la doctrina nacionalsindicalista y la religión católica.

La propaganda sobre política interior se basaba en dos premisas: la persona del Caudillo era “intangible” y todos los ministros, jefes, mandos militares y cualquier persona que desempeñara un cargo público “están y permanecen en esos puestos por voluntad y mandato del Caudillo”; en segundo lugar, el programa del Estado se resumía en los 26 puntos de FET de las JONS. En política exterior, las emisiones debían respetar las creencias de los países amigos.

El episodio más interesante de la propaganda radiofónica en el bando franquista, e incluso en toda la Guerra Civil española, fueron las charlas radiofónicas del general Queipo de Llano desde Unión Radio Sevilla desde el 18 de julio de 1936 hasta el 1 de febrero de 1938. Durante dieciocho meses el general no dejó de hablar ni un solo día. Más de quinientas charlas hicieron de él un maestro de la propaganda de guerra.

Fue el primer general que intuyó la importancia de la radio como arma de propaganda y que, además, supo utilizar esta con la maestría del mejor comunicador.

Sus charlas recurrían tanto a la ironía para minimizar las victorias de los republicanos, como al sentimentalismo para ensalzar las buenas obras realizadas por personas de la retaguardia franquista. Las charlas de Queipo se formaban sobre un eje de noticias comentadas, exaltaba los triunfos y el valor de los propios, y se ocultaban los éxitos y el arrojo de los contrarios. La denigración, la calumnia y el insulto fueron constantes en todas las locuciones.

Hay un aspecto negativo en las charlas y es el espíritu de venganza que se creo contra las personas de derechas en la zona republicana tras las constantes alocuciones de Queipo en las que se incitaba a “matar como alimañas” a los republicanos, a “aplastar(les) como gusanos”, “ a “fusilar a diez republicanos por cada muerto nacional”, etc.

Literatura

La propaganda de la derecha, en la poesía, se vio presa del confucionismo y de la heterogeneidad de los constituyentes ideológicos que integraban el conglomerado nacionalista. Gerardo Diego, José María Pemán y Manuel Machado defienden la causa nacional.

En narrativa se exalta el heroísmo propio del bando como por ejemplo en Tres personajes en busca de una bala de Manuel Halcón o La paz en la guerra de Fernando de Diego; y también se produce la denuncia de los horrores cometidos por el enemigo, para ello echan mano de todo tipo de recursos destinados a degradar la actuación del enemigo. Tales relatos fueron una poderosísima arma de propaganda que actuaba directamente sobre los instintos más primarios de los receptores fomentando el odio hacia el adversario y el pánico ante las consecuencias que podría acarrear su victoria. Ejemplo de esto son La agonía de Madrid. Memorias de un superviviente, de Adelardo Fernández Arias; Madrid de corte a checa, de Agustín de Foxá o Retaguardia y Esclavitud y libertad de Concha Espina. Se crea, así, el estereotipo del miliciano como hombre brutal y sádico, perteneciente a los estratos más bajos de la sociedad y dominado por el resentimiento y el ansia de venganza frente a las clases superiores. También aparecen ciclos de relatos con pretensiones de ofrecer una visión globalizadora de la contienda, todavía cuando el curso de la misma estaba por decidir.

El control económico de la institución teatral está en manos de los nacionales, que utilizó el teatro como instrumento para la difusión se sus tesis, convirtiéndolo en tribuna para la exaltación del ideario conservador o para la ridiculización de las reformas progresistas emprendidas por la República (Muñoz Seca sería en este caso el autor más paradigmático).

Se critica el teatro de los años precedentes, y se llega a imputar su decrepitud al clima de inmoralidad y de corrupción que había traído consigo la República.

La República había conmovido los fundamentos morales de la vida española, inundándola de corrupción. Adquiríamos una butaca y, durante tres horas, el teatro nos hacía asistir a las cogitaciones de una muchacha que tenía cinco pretendiente. En los campos invadían las fincas y en las ciudades se asesinaba a la gente…

WENCESLAO FERNÁNDEZ FLORÉZ, ABC 1-12-1938

Muchos autores como Dionisio Ridruejo o Mariano Marfil proclaman la necesidad de que el arte escénico tiene que hacerse beligerante en la lucha por conseguir la nueva España. Tales propuestas teóricas cuajaron en la creación de la Compañía Nacional de FET y de las JONS . En ello quedaron los intentos de ese teatro espectacular-propagandístico. La labor de propaganda ideológica se llevó a cavo de manera más efectiva a través de los moldes del teatro tradicional, al que se acoplaron aquellos autores que, con experiencia previa en los escenarios, quisieron aportar su contribución al afianzamiento del nuevo régimen.

Cine

El bando franquista tuvo que recurrir primero al apoyo de los laboratorios Tobis en Lisboa para la posproducción de su material y más tarde a las instalaciones más eficaces de Berlín y Roma. Así, las primeras producciones del bando franquista fueron obra de Films Patria / Lisboa, como Homenaje a la bandera nacional (1936), ¡¡Madrid!! Cerco y bombardeamiento de la capital de España (1936) u Oviedo, la mártir (1936).

Nunca faltaron en la retaguardia franquista las películas de propaganda importadas de Alemania o Italia como El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens) [VER ANÁLISIS DE LA PELÍCULA PÁG. XX] de Leni  riefenstahl o Camiccia nera de Giovacchino Forzano.

Otros títulos son: Con las brigadas de Navarra (1936), La toma de Bilbao (1937), Altavoces del frente (1937), Alma y nervio de España (1937), Los conquistadores del norte (Homenaje a las brigadas navarras) (1937), 18 de julio (1938), Oviedo (1938), La batalla del Ebro (1938), ¡Vivan los hombres libres! (1939) y La liberación de Madrid (1939) entre muchas.

La actividad en el sector privado fue muy escasa. La Cifesa franquista produjo 17 documentales. Su director, Fernando Delgado, rodó Hacia una nueva España (1936), Bilbao para España (1937), Santander para España (1937), Oviedo y Asturias (1937), El entierro del general Mola (1937) y Brigadas navarras (1937). Cifesa también produjo la miniserie Reconstruyendo a España (1937-38), de tres entregas. La firma Ufilms produjo el largometraje documental El derrumbamiento del Ejército Rojo (1938).

Joaquín Reig fue el autor de la pieza más importante y valiosa de la propganda franquista, titulada España heroica / Helden in Spanien (1938), un largometraje documental producido por la firma germano-española Hispano – Film – Produkion, puesta en pie en Berlin por Wilhelm Ther y con el respaldo de Goebbels.

El cine, no se vio libre de la mano de la censura. Era considerado como uno de los medios más influyentes en la mentalidad de la población y, por tanto, más peligroso. Por ello, se estableció una rígida censura para todas las películas que se visionasen en España, ya fuesen de producción nacional o extranjera.

Los temas que principalmente fueron objeto de censura eran los siguientes:

  • La guerra
  • La Iglesia
  • La educación
  • El Estado
  • Las autoridades

Se prohíbe la exhibición de una película, o copia de la misma que no estuviese censurada. Se crea una Junta Superior de Censura.

La Oficina de Prensa y Propaganda del 5º Cuerpo del Ejército disponía de un equipo ambulante que permitía proyectar películas a la tropa siempre que el frío invierno no lo impidiera. Se trataba de filmes comerciales y también películas de propaganda rodadas por la propia Sección. Se filmaban hasta diez reportajes con imágenes de los frentes, de las industrias militarizadas, de los hospitales o de los pueblos ocupados. El 5º Cuerpo del Ejército disponía también de un espectáculo de sainetes llamado Teatro Ambulante de Campaña (TAC).

Fotografía

Conscientes de la influencia que empezaba a ejercer la propaganda visual, el bando nacional empieza a incorporar a profesionales para que cubran sus hazañas en el frente y consoliden la imagen de un régimen militar que se había ido institucionalizando desde el inicio de la guerra. Por este motivo surgen los casos de Serrano en Sevilla o los miembros del cuerpo fotográfico del Ejército gallego.

Pero en este intento de conformación de la imagen del franquismo, cabe citar también los trabajos puntuales pero decisivos de Jalón Ángel y Marín, que fueron los que forjaron la estética oficial del régimen con sus fotografías de Franco y de José Antonio Primo de Rivera. En su mayoría son estampas alejadas de la espontaneidad y representa unas imágenes teatralizadas en los improvisados estudios de fotografía que se instalan en la retaguardia.

2 comments

  1. Estimada amiga:
    Hubiera sido interesante que tuviera en cuenta y citase de donde ha sacado la información, porque según voy leyendo, tengo la sensación de leerme a mi misma… lo que escribí en el año 92… Y la verdad me siento orgullosa de que se sigan mis trabajos, pero no de que su publiquen sin citar la fuente.
    saludos

    • Tienes toda la razón Sara, este trabajo corresponde a mi primer año de Carrera y todavía no sabía como citar. Lo retiro de inmediato.
      Un saludo y gracias!!!!

      Belén

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